Desencuentros

10 feb. 2007

Es curioso, después de leer un post de Sicopop -- (Jódete, mi amor)-- sobre rupturas y desencuentros amorosos, me he puesto melancólica y debería haber sido lo contrario. El post me ha hecho sonreír y aceptar sus palabras, a pesar de su acidez.

Después de ver su recomendación de: “Aria” de Pjotr Sapegin, he sentido nostalgia por Puccini. Quizá melodramático pero no por eso menos intenso.

Descubrí la ópera mientras vivía en Alemania. Tuve la suerte de asistir a varias y en todas ellas disfruté, y cómo diría yo...me elevé. No sé cómo explicarlo, para que no suene "kitsch".

La ópera me hizo sentir lo mismo que las sonatas de Valle Inclán cuando tenía catorce años. Las leí un verano, tumbada sobre la cama, y debajo de un gran ventanal de buhardilla. Lloré mientras las leía.

Me emocioné con quince años mientras leía El lobo estepario, y de fondo escuchaba a Tchaikowsky.

Me emocioné con "La pasión según San Mateo" de Bach, otro solitario verano.

Me emocioné con Ernesto Sábato, Roberto Arlt, Herman Hesse, Dostoïevski, Muñoz Molina, Góngora, Machado, Gorki, Primo Levi, Boris Vian, y yo que sé cuántos más...

Si se consigue elevar la tragedia, hacerla sublime, entonces... entonces también nosotros sentimos algo más que dolor.

¿Demasiado absurdo?





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