Recuerdos

21 feb. 2007


Tenía diez años. La siesta traía consigo un silencio que ni la noche conseguía. Solo nosotros dos desafíabamos el calor. Gustavo y yo, jugábamos a las cartas en el suelo.

La casita de pueblo hacía un rincón en una calle cortada, creando el rincón perfecto para la intimidad.

El juego era El Tute. En un momento de la partida me lamenté de no poder cantar las cuarenta, a falta de un rey. Gustavo me miró a través de sus gafas y me dijo:

--Si te casas conmigo, te lo doy.

Me quedé callada, mirando fijamente las cartas, estupefacta y --aunque ahora no lo recuerde-- seguro que halagada.

Le insté --muy seria-- a que siguiéramos el juego y hasta el final de la partida, el único sonido que pudo oírse fue el de los grillos.

Después nos despedimos, y yo corrí a casa a contarles a mis padres que Gustavo me había propuesto el matrimonio.

Se sonrieron.

Gustavo era un niño dulce, bueno, pequeño y valiente. Llegó a desafiar la ira de mi hermana, defendiéndome delante de todos, recibiendo un tortazo de ella con la mayor dignidad. Mejor él que yo, debió de pensar.

Muchas veces me acuerdo de él. ¿Será feliz?

Pasamos juntos veranos de dulces uvas, pan y moras.

Íbamos a nadar a una piscina que habían hecho en el cauce del río. Nos sentábamos, y con la tierra mojada hacíamos bolas compactas: bollitos dulces que vender.

Gustavo siempre estaba a mi lado, presto a cumplir cualquier deseo mío. Sin embargo, yo por aquel entonces deseos no tenía.

En fin, el mundo a punto de irse al carajo, y aquí me tienes hablando de recuerdos.

Soy incapaz de "comentar" las noticias.

Más muerte en Irak, sombra que repta hacia Irán.

Presos sin derechos en Guantánamo.

Palestina olvidada, tragada por el ojo del huracán.

Autonomías, Estatutos, políticos, terrorismo, asesinatos...Todos en el mismo barril en el que unos pocos pisan las uvas de la ira.

Altos beneficios empresariales, altos despidos de trabajadores.

Especulación del suelo. Cada día una puñalada trapera a esta, mi tierra herida.

Olvido de continentes, sumiéndoles en una niebla de hambre, guerras, enfermedades.

Y yo hablando de mi primera propuesta de matrimonio...

Quizá esa es la cuestión. Por encima de todo somos individuos. Por encima de todo nuestras necesidades y dolor.

A nadie engaño.

Este mundo me parece una pesadilla, el día que muera me despertaré. Espero que me estés esperando.

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