Tu presencia

21 feb. 2007

Vivo entre tinieblas pero tu sonrisa es luz. Vivo entre sombras y fantasmas, que hoy ya no me molesto en exorcizar pero que durante años he combatido una y mil veces con feroz estupidez.

Poseo heridas incapaces de cicatrizar. Mientras, mi alma me sostiene precariamente, poniendo en escena --como si de la mejor farsa se tratara-- mi propia vida.

No consigo engañar a nadie. Porque las bestias pueden oler el miedo, y yo tengo mucho miedo.

Busco incansable una parte de mí, que parece estar gritándome desde algún lugar pasado.

Hubo un tiempo en el que cada estación, cada tiempo poseía su propio lenguaje para hablarme.

Y yo escuchaba, y yo confiaba y yo emprendía mi viaje de búsqueda , tan irreal como verdadero, sin importarme los murmullos al darme la vuelta.

Caí y me levanté. Volví a caer y tarde más en levantarme. Me quedé sin comida, pero continué. Bebí la última gota de agua, y esperé.

Me quedé escuchando al viento y lo sueños me mantuvieron en pie.

Hasta que la rutina, los fracasos repetidos, la soledad de mis palabras rodeada de aquellos que se llamaban mis amigos, me venció.

Dejé de buscarte, te enterré con la pala del "día a día". Me escondí entre vagas diversiones, hice viajes en los que sólo huía. Me movía deprisa para no llegar a ningún sitio. Y lo más terrible de todo es nadie notó la diferencia.

Fingí amar, fingí entregarme. Yo misma silencié a mi voz con risas de cartón. No te olvidé, sólo me convencí de que no existías.

Pero un día --mientras me movía en mi cueva de oscuridad-- entró un poco de luz. Le dí la espalda, tan acostumbrada estaba ya a las tinieblas.

Pero tú seguiste llegando cada día con más luz, mostrando senderos que permanecían ocultos.

Te tuve miedo y deseo.

Probé a echarte de mi lado, pero regresabas más fuerte con cada uno de mis portazos.

Me sentí burlada por el Destino, tantos años buscándote y cuando al fin te descubría, mis ojos estaban ciegos para mirarte.

Te pedí que no te fueras, te pedí que me amaras, que me escucharas y comprendieras. Que no te cansaras de mi y mis quejas. Te pedí que sonrieras.

¡Qué pequeña me siento pero que grande me hace sentir tu presencia!

1 comentarios:

Wilde dijo...

Wilde ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Vivo entre tinieblas
pero tu sonrisa es luz":

Y es que la luz está en las personas amiga elbereth, bueno, en ciertas
personas... no en las lamparas y derivados...Y en cuanto a las heridas,
pues te contesto con preguntas, con pequeñas preguntas del pequeño
Frodo Bolson(ya que hablas de sentirse pequeñ@): "¿Y cómo retomas las
riendas de tu vida de nuevo? ¿Cómo continuar ahora cuando en tu corazón
empiezas a entender que ya no hay vuelta hacia atrás? ... que hay
algunas cosas que ni siquiera el tiempo puede curar ... Que hay heridas
que se clavan tan fuerte dentro de ti que te dejan para siempre una
cicatriz" (del Retorno del Rey)...besos!!!