Partir

12 abr. 2007


En aquel espacio el tiempo se distorsiona. Miles de personas se mueven a cámara rápida.
La bóveda de metal cual araña observando a sus presas humanas.

Mis ojos distinguen una mujer muy quieta. Sentada al borde un banco, con las piernas muy juntas, la espalda recta. Ausente la mirada.

Me siento a su lado. Ni tan siquiera una mirada de soslayo. Ni un movimiento.

El llega tranquilo. Se para a su lado, de pie y la saluda.
No hay beso. No la toca. Ni tan siquiera baja la mirada.

Ella se levanta rápida y tensa. Se le acerca con pequeños pasos.
Levanta la cabeza y busca su mirada.

Pero él, mira ahora por encima de la cabeza de ella. Masculla algo sobre retrasos y horarios. La esquiva.

Ella no se dá por vencida. Se pone de puntillas. Besa al chico que apenas le devuelve el contacto con los labios.

Por un momento se quedan quietos, sin saber qué hacer o decir.

Ella cambia su bolso de mano. Libre ahora, la extiende hacia él, que tiene las suyas metidas en los bolsillos.

El esquiva el primer intento. Pero ella resiste con su manita al lado del bolsillo del vaquero de él.

Con desidia, se dá por vencido y desganadamente saca la mano.

Echan a andar. Les pierdo de vista.

El debería decirle que ya no la ama.

Ella debería dejarle ir y partir.

1 comentarios:

Wilde dijo...

Wilde dijo...
Gracias por este sitio...

Me fascina leerte, no lo borres plis!...

Voy a tirarme en el sofá a ver la tele psss

beso

22 de abril de 2007 15:38
Elbereth Gilthoniel dijo...
Beso. Si lo borro, me borras.
:-) ¿Sofa y tele? Seguro que te duermes.