Sendero

23 abr. 2007


La mujer sale cerrando suavemente la puerta. Si diera un portazo, se vendría abajo, caería sobre ella el peso del absurdo.


Echa a andar sin rumbo fijo. Cada paso incierto convierte a la mujer en joven, y a la joven en niña.


Y el pesado vacio acumulado en treinta y nueve años toma posesión del alma de la pequeña.


Un azul de cielo plano, sin nubes. Un prado verde sin sombra de árboles dónde cobijarse.


Guijarros de soledades en su camino, que con un puntapié aparta para no caer.


Si tropieza, no se levantará.


Cruce de caminos. ¿Izquierda o derecha? El Hacedor le tiende un pico. "Haz tu propio camino".


Y entre la mujer, la joven y la niña, comienzan a cavar con furia. Partiendo la tierra en dos, a un lado y a otro.


Hacen un camino recto, un sendero de soledades.


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