Siesta

22 abr. 2007


Disfruto las siestas. Las duermo mejor que las noches. La oscuridad alimenta las pesadillas.

Pero aún mejor que las siestas, son esas "cabezaditas" de media mañana en verano.

Cuando el calor nos previene de lo que se avecina, pero aún nos dá un respiro de mañanita.

Ahí es cuando duermo mejor. Y es que la noche es madre de tinieblas.

Mientras, la luz espanta los demonios, y mi alma se cree a salvo de negros diablos.

Siempre recuerdo mis sueños. Incluso cuando al levantarme no lo haga, a lo largo del día, cualquier palabra, gesto, me obliga a ver mis quimeras más surrealistas.

Mi consciente y subconsciente se aman. Relación condenada al desencuentro, aunque ambos se empeñen en salvarla.

“Caddy me abrazó y ya nos oía a nosotros y a la oscuridad, y a algo que se podía oler”
(William Faulkner “El ruido y la furia”)

1 comentarios:

Wilde dijo...

Wilde dijo...
y esas tardes de calor que vas en el bus (o en el metro vosotros) y se te cae la cabeza...

a mi me pasa cuando vengo de la playa (suelo ir en bus porque aparcar es un imposible, no me gusta ese calor en el coche grr) vengo petrificao, uf! me encanta esa dormidina...

dormir en desorden, un lujazo!

y pa ti, un besazo!

23 de abril de 2007 22:44