Un tiempo...

26 abr. 2007


Necesito decir adiós. Como mi abuelo diría, borrón y cuenta nueva.

A las plantas hay que quitarles las hojas enfermas, de otra forma no dejarían vivir a las sanas.

Así siento que respiro.

Como un globo tirando lastre.

Como con el cambio de cada estación, dando la ropa que ya no uso.

Como borrar los teléfonos y direcciones que no he usado en los últimos tres meses.

No puedo evitarlo.

Quizás sea un error.

Pero no puedo evitarlo.

Delante del ataúd del que iba a ser mi esposo, el abuelo se acercó y me dijo:

--Niña, echa la tapa y entiérralo. El luto se lo dejas a su madre.

Y le hice caso. No pude evitarlo.

Le amé mientras vivía. Si hubiera seguido amándole hubiera sido necrofilia.

El viejo me enseñó que aferrarse a las personas, objetos, lugares, es enfermizo. Y la enfermedad termina en Muerte.

Y como buen ateo que era me citaba el קֹהֶלֶת, Kohélet:

"Tiempo de nacer, y tiempo de morir;
tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
tiempo de matar, y tiempo de curar;
tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
tiempo de llorar, y tiempo de reír;
...
tiempo de guardar, y tiempo de desechar...
...
Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó".

Hoy es un buen día para morir. Hoy es buen día para nacer.

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