Mi pegamento de contacto

9 may. 2007





Cuando el tiempo pasa y nos hacemos viejos nos empieza a parecer que pesan más los daños que los mismos años al final.
Por eso yo quiero que mis años pasen junto a ti mi amor eterno junto a mi familia,junto a mis amigos y mi voz ...
Porque nada valgo Porque nada tengo, Si no tengo lo mejor Tu amor y compañía en mi corazón
Y es que vale más un año tardío que un siglo vacío amor y es que vale más tener bien llenito el corazón
Por eso yo quiero que en mi mente siempre tu cariño esté bien fuerte. Aunque estemos lejos o aunque estemos cerca del final
Porque nada valgo porque nada tengo si no tengo lo mejorTu amor y compañía en mi corazónVen amor...
Me siento débil cuando estoy sin ti,y me hago fuerte cuando estas aquí,sin ti yo ya no sé qué es vivir,mi vida es un túnel sin tu luz.
Quiero pasar más tiempo junto a ti . Recuperar las noches que perdí .Vencer el miedo inmenso de morir .Y ser eterno junto a ti
Porque nada valgo porque nada tengo si no tengo lo mejor Tu amor y compañía en mi corazón

No hablo de las mariposas en el estómago.

No hablo de la sonrisa involuntaria en los labios.

No hablo de encontrar música en las palabras.

Tampoco hablo del sexo. Adicción, perdida de conciencia, orgasmos como agentes desencadenantes de amnesia.

Para sentir siempre esas mariposas, hay que ir de flor en flor.

El sexo se goza en cualquier parte del Universo.

Pero el amor... Si tuviera que sustituirlo por otra palabra diría: complicidad.
........

Suena el despertador a las seis de la mañana. Invariablemente nos giramos en la cama.

--¿Has dormido bien?

--Uhmm..sí ...o...no (depende del día)

Pero la pregunta y el beso suceden TODAS las mañanas.

Mientras te duchas --con los ojos casi cerrados-- camino por el pasillo. Cojo tus zapatos y los míos. Saco de la nevera tu barra de cereales. Enciendo tu móvil y el mío.

Me siento en la penumbra, con el café en la mano y veo amanecer. Te espero.

Has terminado de arreglarte. Y como TODOS los días, te sientas a mi lado y me besas. Un largo beso con lengua.

Acaricias mi pelo revuelto y despeinado. Pasas tus dedos por las señales que las sábanas han dejado en mi piel.

Te acompaño hasta la puerta. Mientras esperas el ascensor, me besas de nuevo.

Espero con la puerta abierta, hasta que escuchó el ascensor abrirse en el portal.

Nos enviamos nuestros sms durante el día. Nos llamamos a la hora del desayuno, a la hora de la comida, a la hora del café. A las entradas y salidas.

Bajas a buscarme a la estación. Hablamos de como ha sido el día. Llegamos a casa, me pongo cómoda. Mientras me desnudo, tú te echas en la cama y me escuchas.

Nunca encuentro la funda de las gafas. Tú --en silencio-- la buscas y me la das.

Llevamos juntos la comida a la mesa. Tu llevas mi comida y cubiertos. Yo los tuyos.

Al final del día, nos sentamos con un whisky en la mano.

Subo las piernas un rato y me acaricias.

Pones la cabeza en mi regazo --otro rato-- y te acaricio.

Nos acostamos. Durante unos minutos apoyo mi cabeza en tu pecho y hablamos.

Después me giro, encuentro mi posición. Tu esperas a que me acomode. Entonces te acoplas a mí, me abrazas para dormir.

--Que descanses.

--Gracias, igualmente.

Eres mi pegamento de contacto. Todos los trozos de cortantes aristas, de esta perra alma, tú los pegas. A diario. En silencio.

¡Tienes una mujer tan imperfecta! Pero tú, hoy, me escribes: “Vivo para ver tu sonrisa, verte mover. Tu mirada en mí , es todo”

Cuando te escucho, elevo un deseo:

--Que nada malo le ocurra. Nunca. Cualquier dolor que vaya para él, enviádmelo a mí. Hacédmelo a mí. No a él.


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