Uru ajim

4 jun. 2007



--Buen día, abuelo

--¿De dónde demonios sacas esas expresiones tan ridículas?

--Abuelo, si alguna vez te he dicho que te quiero, por favor, achácalo al whisky.

--De acuerdo. Es curioso, a mí el alcohol me despeja las ideas, no me las enturbia.

--Bueno, eso es porque tú tienes bien armada la cabeza. La mía es de adorno, para llevar el pelo, ya sabes.

El abuelo me miró serio, movió la cabeza y se encogió de hombros.

--Siempre has tenido baja la autoestima. No entiendo por qué.

--¿Realista?

--Más bien estúpida...

--Yo también te quiero, abuelo, en serio.

--Creo que lo tuyo es un problema de sordera.

--¿Por?

--No oyes la voz de tu cabeza, esa que te dice que vales tanto como cualquiera. Es como eso de que nunca veas a nadie feo. ¡Joder, a mí me cuesta verles guapos! El mundo es sucio, Elbereth. Por mucho que lo mires con los ojos tapados.

--¿También soy ciega? Quizá consiga algún tipo de pensión.

--Sí, también. Y a los idiotas no les dan pensiones. Crees que las personas pueden llegar a ser buenas si se les da una oportunidad, pero te equivocas. No se trata del Bien o el Mal. La gente va a lo suyo, y ya está.

Silencio.

--¿Me das un whisky, abuelo?

--Sírvete tú misma, ya sabes dónde está. ¿Las lágrimas con whisky saben mejor?

--No saben. Por eso bebo. Es como llorar en la ducha, parece que no te estás rompiendo en dos.

--¿Qué esperas, Elbereth?

--Nada. Ese es el problema. Ya no espero Nada. ¿No te parece terrible?

--Bien, te haré de nuevo la pregunta. ¿Qué esperabas, Elbereth?¿Cambiar el mundo, librarlo del Mal, hallar el Amor Inalterable, escribir la novela inmortal? ¿Qué coño esperabas de tu vida?

El abuelo siempre me hacía llorar. Y a mejor intención, más dolor.

--Creía, creía...

--Dime, quiero saberlo, niña.

--Creía que el amor me haría temblar, siempre. Que mis batallas serían limpias, que mis amigos estarían a mi derecha, y mis enemigos a mi izquierda. Que mis padres podrían sentirse orgullos de mí. Que yo me sentiría orgullosa de mis hijos. Que no mancillaría mi nombre, ni el nombre de los míos. Sin dudas, sin preguntas vacías. Serenidad y sabiduría con el correr de la vida.

El abuelo estaba de pie, con un disco en la mano, mirándome de frente. Yo estaba sentada en el sillón de orejas, con la mirada perdida en los hielos del whisky.

--La verdad, no ha servido de nada la educación que te he dado. Eres jodidamente tonta.

--Sí, creo que sí ¿Tiene remedio?

--¿Estás loca? ¿A tú edad? Imposible.

--¡Caray abuelo! No seas cruel conmigo.

--Si lo fuera no tendrías fuerzas para levantarte de ese sillón.

--¿Algún consejo?

--Sí, tírate por un puente y ahórrame tu aburrido sufrimiento existencial.

--¿Se te ocurre de alguno cerca? Al viaducto le pusieron esos cristales para que uno no pudiera tirarse. ¡Qué cabrones!

--Pues no, ahora mismo no se me ocurre ninguno. Déjame que piense...

--Aunque no quiero morirme, abuelo. Solo quiero tener una vida diferente.

--¡Joder, pues deja de gimotear y ponte a ello! ¿No?

--Ya, pero, tú me has dicho que ya no tengo remedio.

--No, y no lo tienes. Pero hasta que te mueras, vas pasando el tiempo. Y quizá, saques algo en claro. Es como lo de Shlomo y su novia.

--Sí, eso está bien. Pasar el tiempo, mientras el tiempo pasa. ¿Qué disco tienes en la mano?

Sonrío.

--Es hora de alegrar el corazón, niña. De tenderlo al sol, de secar los llantos. Es hora de bailar y cantar. Es hora de dar las gracias.

Me cogió de las manos, me levantó del sillón y bailamos.


Hava nagila הבה נגילה Alegrémonos

Hava nagila הבה נגילה Alegrémonos

Hava nagila venismejá הבה נגילה ונשמחה Alegrémonos y seamos felices

(repite) Hava neranená הבה נרננה Cantemos

Hava neranená הבה נרננה Cantemos

Hava neranená venismejá הבה נרננה ונשמחה Cantemos y seamos felices (repite)

Uru, uru ajim! !עורו, עורו אחים ¡Despertad, despertad, hermanos!

Uru ajim belev sameaj עורו אחים בלב שמח Con un corazón feliz (repite tres veces)

Uru ajim, uru ajim! !עורו אחים, עורו אחים ¡Despertad, hermanos, despertad, hermanos!

Belev sameaj בלב שמח Con un corazón feliz




1 comentarios:

Bala y Susana dijeron... dijo...

BalaNegra dijo...
Buena, muy buena esta historia del abuelo.
Su sinceridad cruda, sabiendo siempre hasta dónde puede llegar con Elbereth.
A los idiotas no les dan pensiones (...) No se trata del Bien o el Mal. La gente va a lo suyo, y ya está.
Grandes realidades.
No tienes remedio, pero hasta que te mueras, vas pasando el tiempo.(...)
Es hora de alegrar el corazón, niña.
Es que el abuelo sabe mucho de lo que es aceptarse a uno mismo, sus propias miserias y sus limitaciones...
Sursum corda!

4 de junio de 2007 22:43
Susana dijo...
A mí me ha parecido demasiado duro el abuelo (parece que tenía mal día), y me parece que te haces la tonta con él.. es una forma de "dejarlo correr".. además él te está buscando las cosquillas claramente. Menudos dos, no sé cuál tiene el humor más negro

"--Abuelo, si alguna vez te he dicho que te quiero, por favor, achácalo al whisky."

"--¿También soy ciega? Quizá consiga algún tipo de pensión"

Y a mí me divierte, así que debo tenerlo también :-).

4 de junio de 2007 23:31
Elbereth y su silencio dijo...
Sursum corda! Arriba los corazones!

Susana Gracias :-)