Insomnio

27 jul. 2007


La ventana está abierta de par en par, el tubo de escape de una moto la despierta bruscamente. Da varias vueltas en la cama. El sueño es reacio a acostarse con ella. Insomnio. Su amante más fiel.

Se levanta descalza y camina hacia la terraza. Levanta la cabeza y contempla las estrellas. Parecen eternas, sin embargo ella sabe que más de una de esas luces murió hace mucho tiempo. Esas luces blancas serán cuerpos oscuros en el espacio.

La mujer deja escapar un suspiro. Hace calor. Se quita la camiseta y se queda desnuda. Se tiende en la hamaca para tomar la luz de la luna.

Se levanta una pequeña brisa que le roza la piel. La mujer sostiene en su mano un pañuelo húmedo. Cuidadosamente, va pasándolo por las piernas, los brazos, el pecho. Las gotas de agua y el viento estremecen delicadamente su piel. Un tibio escalofrío.

Un tenue crujido la sobresalta. Mira a un lado y a otro pero no ve nada. Se incorpora lentamente, su cuerpo desnudo se mueve con pereza. Da un giro de 180 grados pero no ve la causa del ruido. Pero está segura de haberlo oído.

De pie, en medio de la terraza, desnuda para todos los ojos que puedan contemplarla. Y de pronto, los ve. Dos ojos felinos fijos en ella. Un gato pardo, sentado sobre sus dos patas la contempla.

La mujer vuelve a tenderse sobre la hamaca. Coge de nuevo el pañuelo húmedo y lo pasa por su piel. El gato ladea la cabeza y se relame.

--¡No seas cotilla! ¡Vamos, fuera de aquí!

Por respuesta, el gato se acomoda y se tumba sobre las tejas calientes.

La mujer suspira resignada.

--Quiero estar sola, gato.

Se produce un breve silencio. El gato se incorpora rápidamente y da un salto a la terraza. Cae con gracia a los pies de la mujer que deja escapar una exclamación de sorpresa.

--¡Largo de aquí! ¡Estas invadiendo mi intimidad!

--¿No deseas mi compañía?

Los ojos de la mujer se abren de par en par, la boca entreabierta, muda por la sorpresa.

--¿Has hablado?

--¿Yo? Imposible, los animales no tenemos esa capacidad.

--¿Pero, yo te estoy oyendo?

--¿Estás segura de eso?

La mujer siente la mirada del gato fija en su cuerpo. No se explica cómo, pero sabe que está disfrutando de su desnudo.

--¿Qué quieres?

--No deseo nada, pero tú sí. Quieres dormir y no puedes.

--¿Eres el diablo vestido de gato?

--¿Qué me darías a cambio de un largo y dulce sueño?

--¿Qué querrías que te diera?

El gato sube de un salto a su regazo. La mujer se encoge cuando siente el pelo rozando su piel. Acerca el hocico a su cuello y ronronea mientras se frota contra ella.

--Dormir junto a ti.—Le susurra.

--¡No me equivoqué! ¡Eres el mismísimo Satán!

--Estás en un error. No deseo tu alma para que arda en el infierno.

--¿Entonces?

--Todas las noches desde la cornisa de este tejado, me asomo y veo como das vueltas y vueltas en la cama. Te veo pasearte desnuda por la casa, probando a encontrarte algo de sueño por los pasillos. Veo una mujer pequeña y cansada. La veo a la luz de la luna llena y de la luna nueva.

--¿Y?

--Yo lameré tus heridas cada noche. Dormiré en tu cama. Y mi ronroneo será tu canción de cuna. Te prometo que no despertarás. Al despuntar el día me habré ido. Y cada noche saltaré a tu cama.

--¿Y que ganas tú con todo esto?

--Tu cuerpo desnudo me tendrá despierto toda la noche.

Los ojos de la mujer se van cerrando despacio, en contra de su voluntad.

--Por esta noche te dejaré dormir en la hamaca. Tú amante ya no será el insomnio.

Dance Me To The End of Love Leonard Cohen

Llévame bailando hasta los niños a los que se pregunta si quieren nacer
Llévame bailando atravesando los telones que han ajado nuestros besos
Monta una tienda de campaña como refugio aunque todos los hilos de la urdimbre estén rotos
Llévame bailando hasta el final del amor

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