Pasado amanyana

16 ago. 2007


1474, sube al trono de Castilla Isabel, casada con Fernando de Aragón desde 1469.

Finales de 1480…Sevilla…Metrópolis de la Inquisición.

Camino por el callejón del Agua, recorro Susona y Jamerdana, calles estrechas, donde puedes asomarte, extender la mano y tocar a tu vecino. El ancho es de una lanza, así se evita el calor sofocante, se impide al sol penetrar.

El aroma de los jazmines y del río Guadalquivir me llena los pulmones, suben hasta mi boca y la endulzan.

Muy atrás queda Fernando III, el Rey de las Tres Religiones, ahora la sombra de la Iglesia y de Tomás de Torquemada se vuelve sinuosa y colérica sobre el barrio de Santa Cruz.

El Papa exige que una Curia romana forme parte de la Inquisición Nacional que Isabel y Fernando desean. Pero estos se niegan, quieren para sí los bienes de los condenados. El confesor de Isabel consigue convencer al Papa y este admite que el Rey tenga el derecho de nombrar a los miembros del tribunal y de confiscar todos los bienes de los condenados, pasando al Tesoro Real.

Comienza la matanza.

Nunca cuento las personas muertas en los autos de fe. La Iglesia dice aborrecer el derramamiento de sangre: Ecclesia abhorret a sanguine. Por eso los queman en la hoguera. El olor de la piel chamuscada impregna mis ropas. El humo se mete en los ojos y les hace llorar, pero nadie de los presentes llora. Al contrario, vitorean y jalean a los verdugos. Una sombra se cierne espesa sobre la ciudad. No hay marcha atrás.

Las denuncias anónimas se multiplican, son creídas sin comprobar su veracidad. Envidias, desencuentros del pasado entre vecinos, ansias de obtener beneficios, o simplemente odio. Un odio irracional, que necesita descargar contra el primer chivo expiatorio que le ofrezcan. Hay personas que no saben vivir sin odiar, y el Poder siempre las ha usado para sus fines. Hoy son los marranos, dentro de seis siglos serán los musulmanes, dentro de diez siglos quien sabe… En solo diez meses queman vivas a trescientas personas. En poco tiempo se convertirán en treinta mil.

La Iglesia, con Torquemada al mando, desentierra los muertos y los quema para juzgarles por herejía y poder apropiarse de sus bienes.

No puedo hacer mucho aquí. Tengo que darme prisa, tengo que ayudar a un hombre a comprender que la huida es a veces la única forma de enfrentarse a sus enemigos.

Moisés Navarro es un hombre sabio y agudo. Sastre de pocas palabras, de mirada taciturna, de alma ancha e impenetrable. Aún sin esposa, desmarcado de la congregación, solitario. Se ha negado a convertirse al cristianismo y como muchos de los suyos cree que la Inquisición le dejará en paz. El no es un hereje sino un infiel.

Entro en su taller y la piedra fría de sus paredes me alivia un rato del calor. Espero sentada, con el rostro cubierto por las sombras hasta que el último cliente se ha ido. Entonces me levanto y pronuncio su nombre. Es la llamada.

--¿Quién sois?

--Es hora de partir, Moisés Navarro.

--Creo que os conozco, pero no sé…Decidme vuestro nombre, os lo ruego. Mostradme vuestro rostro.

--Tenéis que escucharme. No hay marcha atrás, la Inquisición seguirá golpeando a tu pueblo. Bestia insaciable e insatisfecha de dolor y muerte, os expulsarán de España, tendréis que malvender --con suerte-- vuestras pertenencias y huir apresuradamente, vaciados de vuestra memoria.

--No creo…

--Calla y atiende. Muchos de los tuyos partirán a Portugal, pero correrán la misma suerte. Tienes que marchar hacia Constantinopla.

--La media luna…

--Sí, el reino de los sultanes turcos os ofrecerá auxilio, no habrá traición.

--Pero este es mi país.

--Tú hogar ha sido infectado por una hazinura mortal. Nada puede salvarle. Tienes que partir pasado amanyana o será tarde. Alguien te ha denunciado.

Moisés contiene el aliento no quiere preguntar pero lo hace.

--¿Quién?

--Hay cosas que es mejor no saber.

-¡Quién!

Vuelvo a sentarme cansada sobre el banco de piedra, los seres humanos nunca cambian. Este hombre me está pidiendo que ponga un dedo en su llaga. ¿Por qué?

--¿Si ya sabes la respuesta porque preguntas, Moisés?

-- Ritzpa…

--Han encarcelado al hermano de tu prometida. El inquisidor pidió carne fresca a cambio de una muerte sin tortura.

--¿Ni tan siquiera le va a salvar la vida?

--Ni tan siquiera.

--¿Y porqué yo?

--Una vejación moral. No sólo desean mataros sino reducir vuestro espíritu. ¿Cómo crees que vivirá ella a partir de ahora?

Silencio.

Ahora es él quién toma asiento. Su cabeza se desploma y un llanto amargo como la hiel moja sus barbas.

--Pensé que me amaba…

--Y estoy segura de que ella creyó que lo hacía. Deja de torturarte. Los lazos que crees en Constantinopla alcanzarán el futuro. Y a este le hace falta un entendimiento entre vuestros pueblos.

-- Pasado amanyana…

--Te sentirás orgulloso de tus hijos… Moisés Navarro.

Cuando el hombre levanta la cabeza ya no estoy a la vista. Cubro mi cabeza y apresuro el paso para salir de esta ciudad, a la que le harán falta muchos siglos para exculpar sus pecados.


10 comentarios:

El Bufón Amarillo dijo...

--Anda, ¿y este botón rojo para que sirve?

--NOoooooooo

BA-BOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMM

^_^UUUU

Elbereth Apenas Una Palabra dijo...

Ja,ja,ja, mira que te cebas en mi estupidez, pero gracias por comentar....:)

Susana dijo...

Es una lástima que se borrara tu comentario cuando dijiste que el protagonista sabía la respuesta, la cuestión era escucharla de otra persona en voz alta.. me gustara mucho :)

Fabulosa entrada también :)

(Y buen sentido del humor el vuestro.. jajaja)
;)

Elbereth dijo...

Es que Susana cuando pasó el pobre Bufón Amarillo, se quedo verde al pensar que tendría que ayudarme.

Aún así lo ha hecho. Es grande.

Volveré a poner vuestros comentarios y volveré a contestaros. ¡Mañana verás!

¡Vive Dios, que pesadilla!

Susana dijo...

Bufff tenía que haberte preguntado antes de dedicarme a comentar de nuevo cada entrada, si podías recuperar los comentarios jajajja :p

Elbereth dijo...

Ays, que ahora me siento culpable....ayss.....noooooooooooo

Elbereth dijo...

Vaya,estos comentarios tampoco los recupero...soy un desastre, está comprobado....

Susana como no he encontrado estos comentarios...intentaré hacer memoria, sobre lo que yo dije.

Quería decir, que a veces no es necesario saber todo de las personas que te rodean. Hay ciertas cosas, que es mejor dejarlas quietas, porque removerlas sólo ensuciarían el agua dónde bebes.

Además, Moisés Navarro, sabe quién le ha delatado, pero necesita oírlo en la voz de otra persona, para convencerse. Incluso para alejar de sí el sentimiento de culpa, por pensar mal.

Ufff, es complicado...

Deikakushu dijo...

Yo, definitivamente, creo en cierto modo en esa compensación de la que hablas. Pero desde luego nada trascendente a la vida.
Es lógica la visión de Lea, es poderosa, pero también decía Blake "el ave un nido, la araña una tela, el hombre la amistad"
Besos

Susana dijo...

He vuelto a pasarme por 2 razones.
La 1ª que ayer estaba muy preguntona y despistada, entré como un elefante en una chatarrería :P.
La 2ª, para decirte que anoche por fin vi El cielo sobre Berlín, la primera mitad de la película me pareció estar viendo una especie de documental, mientras recitaban un largo poema, me gustó, aún a pesar de un ritmo un tanto monótono. Pena que Peter Falk farfullaba en inglés y no entendí todo lo que decía. Y me encantó esa atracción predestinada entre él y la trapecista.
Una frase de ella: "Porque yo pienso así, como si le estuviese hablando a otra persona"

No te doy más la chapa :)

Elbereth dijo...

Susana Quizás es porque soy mayor que vosotros, quizás no, pero con el tiempo te das cuenta, de que no sólo no quieres saberlo todo de los que te rodean, sino que tampoco es necesario. Me refiero a las relaciones personales, obvio.

Y él sabe quién lo ha hecho, lo sabe muy bien, pero no desea creerlo.

....Pasan las horas y un comentario más...gracias, muchas gracias.

Pero no pasaste como un elefante. Las preguntas me dan vida. Siempre pregunto a las personas que me rodean, incansablemente. En el caso de no hacerlo, es un mal síntoma.

La película...a mí es que me caló hondo. Sí, es un poema con imágenes. ¡Pero qué palabras, me hacen llorar!

Lloro mucho...cuando me emociono.

La relación entre ellos es...en fin, si has visto la película...no voy a estropearlo yo con mis palabras.

¿Darme la chapa? ¡Demonios, pardiez! ¡Qué moderna expresión! Yo digo algo así como no dar más la "tabarra". arghhhhh!! ja,ja,ja....

Bicos!


Gracias, pequeñajo, Muchas gracias. :-) Quería escribir algo diferente, ser capaz de cambiar, de romper. Y parece que lo conseguí, y si además te ha gustado, perfecto.

Y has escogido mi frase preferida del texto. Siempre tengo una frase así en cada entrada. Normalmente unos u otros la hacéis notar. ¡Y además has mencionado a Orwell! No sé cuántas veces habré leído 1984...en serio.

Pero él ya sabe quién le ha traicionado. No se trata de la ignorancia, se trata de oír en voz alta y en otro lo que él ya sabe.

Es lo que le he dicho a Susana, a veces --sólo a veces-- en las relaciones personales, no decir en voz alta lo que ya se sabe, no perjudica. Es difícil de explicar.


Ja,ja,ja,...¿recordándome a Blake? jajajjaj...ese fue nuestro punto de encuentro.

Beso, pequeñajo.



Publicado por Elbereth Apenas Una Palabra para Apenas Una Palabra a las 16/08/07 18:56