Quiero ser la 8

4 sept. 2007


Soy una bola de billar zarandeada. Mi único deseo es ser la 8, la que nadie se atreve a golpear.

Cada vez que me aciertan y en el fondo de un agujero caigo, siempre hay un tipo ruidoso que se pavonea y saca pecho ante sus amigos y rivales.

Mareada estoy, y dolorida también. Pánico tengo al taco azulado y malencarado, que disfruta atizando. De morado tantos golpes me han coloreado.

Sueño con el día en el que el verde tapete se rasgue y la mesa coja ande.

Un descanso, por favor. Sólo a un ser humano se le ocurriría pensar que esto es un juego recreativo más.


9 comentarios:

BalaNegra dijo...

Vaya... mal asunto, para mí esas palabras implicarían cambiar de taco... o de juego...

.:Su:. dijo...

Es más sencillo cambiar de taco o de juego que de bola, pero qué es una bola de billar sin los demás elementos?

Ziggy Stardust dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Valkiria dijo...

¿En serio quieres ser la 8?
A veces los golpes por carambola son más bruscos que un impacto cuerpo a cuerpo.

Yo no creo que los juegos recreativos sean sólo eso, juegos, siempre hay una historia, siempre hay algo más.

Has probado en ser otra cosa??
Un beso:)

Deikakushu dijo...

Joder, ha vuelto a pasar... voy a matar a este Ziggy, EH??
En fin, allá va otra vez:
Triste y profunda metáfora de la vida, sin duda.
Y curiosa la bola ocho, "la que nadie se atreve a golpear", aunque por otro lado la mas importante, la mas deseada. La que te da la victoria o te arroja hacia la derrota por un mal movimiento.
¿y que será de las bolas de billar jubiladas?¿echarán de menos el tapete, ser el centro de atención?
Besos
(Nunca he llegado a jugar bien al billar pq donde juego está tan destrozado que no rebota nunca para el mismo sitio, jeje)

Elbereth dijo...

Bala tienes razón, como siempre...¿cómo lo haces? ¡En fin! Lo que ocurre es que hay juego difíciles de cambiar. ¿Juegas al póquer? :-) ¿Qué nos apostamos para la próxima fiesta?

Susana yo lo único que queria decir es que los compañeros del trabajo son un asco. Ja,ja,ja....lo sé demasiado surrealista. Mea culpa.

Valkiria ¡Eres la leche, condenada! ¿Cómo lo haces? Siempre tienes ahí un punto de vista diferente, :-) ¿Y dónde te metiste en la fiesta?...uhmmmmm

En fin, os habéis empeñado en no darme la razón...¡valeeeee! Pero cambiar de juego, es más fácil que cambiar de trabajo o de familia...

Beso...estoy probando a ser una reina...pero de qué?

Deikakushu siempre me animas...te voy a pasar una minuta a ti en vez de a mi psicólogo.. jajjajaja ¡Y por fin uno me da la razón!!!! ¡Sí, eso es, una vulgar metáfora de la vida, gracias!

¿Habéis visto? jajajjajaja

¿Las bolas de billar jubiladas? uhmmm, creo saber dónde están...en un contenedor a las fueras de Madrid, temblando solitarias, aterradas...je,je,je....

Besos.

Alfredo dijo...

Sólo a un ser humano...

Ser la 8 también te da, además, otra ventaja. La observación. Todo el juego se mueve en torno a ti, reservando tu caida para el final del juego. Ser principio y ser final de la partida.

Además, cuando jugaba con mis amigos, siempre que corría peligro de caer en algún agujero por un torpe movimiento, había una mano que la recogía desesperadamente, no permitiendo que cayera al abismo y se acabase de una forma tan triste la partida. Tómalo como metáfora o en sentido literal, :P.

Un abrazo.

Elbereth dijo...

Alfredo...qué lindo.. me gusta, me gusta...además soy una observadora nata, puedo quedarme horas contemplando a las personas...

¿Puedo tomármelo como metáfora?...¡Eso son amigos! ¿Te has dado cuenta, Alfredo, que a la palabra amigos le sobran los adjetivos?

Un abrazo, fuerte.

Cosichka dijo...

He llegado tardísimo a éste post. Una pena. Creo que ya estás más animadilla, pero aún así quería comentarte una cosa: no le des poder a nadie (se lo merezca o no) para hacerte sentir así de mal cuando caes en el agujero.
Es dificil de asumir, pero la vida es eso, y a veces el taco te golpea. Pero hay muchas bolitas sobre el tablero que seguro que te ayudan a amortiguar los golpes y evitan que caigas en el agujero.

Un beso muy muy gordo.