Salvar el alma

2 ago. 2007


Tres tristes tigres triscaban trigo en un trigal...

Un tigre, dos tigres, tres tigres

trigaban en un trigal.

¿Qué tigre trigaba más?

Todos trigaban igual.

Y yo les observaba una vez más.

En el circo ambulante, las barras de las jaulas están oxidadas pero retienen a las fieras.

El payaso está sentado sobre una caja y usa un pequeño espejo con la esquina rota para afeitarse.

Los malabaristas están probando un número nuevo.

La mujer barbuda llora ante los espejos tapados de su caravana.

La pitonisa bebe de la botella de whisky. Quiere silenciar su don. No desea ver el futuro en las figuras de la baraja.

El enano se para delante de mí. Me impide el paso.

--¿Quién eres? No puedes estar aquí.

--Contemplaba a tu gente. Son hermosos. Pero esclavizas a tus animales.

--Los hombres no son mucho más libres, mujer. Tienes que irte.

--Déjales irse. Libérales.

--¿Y adónde crees que puede ir un elefante o un oso después de tantos años de cautiverio?

--Aunque mueran , serán libres.

--¡Estás loca!

--Quizá. ¿Lo harás?

--¿Y qué gano yo con ello? ¡Me quedaré sin una de las atracciones que más les gusta a los niños?

--La vida de los otros no es un espectáculo en el que podamos sentarnos a mirar.

--¡No son más que animales!

--¿Crees que tú eres algo más?

El enano intenta mirar a la mujer a los ojos, pero el sol se lo impide. Se lleva una mano a la frente a modo de visera. Lo que ve en ellos le hace palidecer.

Echa a andar hacia las jaulas. De su bolsillo saca un manojo de llaves atadas por un alambre cochambroso. Una por una abre todas las puertas.

Al principio los animales no se mueven. No entienden que pasa. Algunos rugen, otros gruñen, otros reculan hasta el rincón más alejado de la salida.

La mujer se coloca frente a ellos. Cierra los ojos y levanta las palmas de sus manos a la altura de su cara, como si fuera a aplaudir. Pero en el último segundo, las manos quedan en suspenso. La mujer deja escapar entre ellas un soplo de aire. Y el viento transporta a cada animal el recuerdo de su nombre y el nacimiento de su vida.

Poco a poco comienzan a salir. Ella les da la espalda y echa a andar hacia el desierto.

El enano ve desfilar atónito la grotesca procesión. Versión dantesca del Arca de Noé. Junto al enano se han ido apiñando el resto de la Compañía.

--¿Qué has hecho, enano? –pregunta el forzudo.

--Salvar mi alma, idiota.

7 comentarios:

Balanegra dijo...

BalaNegra ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Salvar el alma":

La verdad es que me quedo sin palabras...

¿A dónde nos estás conduciendo?



Publicado por BalaNegra para Apenas Una Palabra a las 2/08/07 22:36

Susana dijo...

Esa mirada tiene que ser realmente poderosa, porque acaso hoy en día le importaría su alma al enano?



Publicado por Susana para Apenas Una Palabra a las 2/08/07 23:52

Deikakushu dijo...

La terrible tortura consiste en que no existe ese soplo que hace recordar, que devuelve el nacimiento a la mente. Si alguien pudiera hacer eso, supongo que yo lo llamaría dios.
Un dia me tienes que contar el secreto de como eres tan prolífica ;-)
Besos

Cosichka dijo...

A veces aunque veamos la puerta abierta, somos incapaces de salir de la jaula. Que impotencia.



Publicado por Cosichka para Apenas Una Palabra a las 4/08/07 12:54

la mala de la película dijo...

lamaladelapelicula ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Salvar el alma":

Qué buena retomada de vida real he tenido. Más de una hora leyéndote. Gracias por acolcharme:)



Publicado por lamaladelapelicula para Apenas Una Palabra a las 3/08/07 2:38

Valkiria dijo...

Es impresionante!

También las personas vivimos en el cautiverio de la sociedad, y de nosotros mismos.
Nos atamos a las cosas y a las personas y de la misma forma ellas nos encadenan a nosotros.

Y así seguimos viviendo, atados, esperando la visión que nos haga liberar al mundo de nuestras ataduras, pues sólo de esa forma nos salvaremos a nosotros mismos. Pero esa iluminación a veces no llega.

Te aplaudo, Elbereth, una vez más;)



Publicado por Valkiria para Apenas Una Palabra a las 3/08/07 15:26

Elbereth dijo...

Bala Ni yo misma lo sé, pero no quiero conduciros. Espero que cada uno tome el camino que le dicten sus sentidos; de esa forma no es posible equivocarse. Gracias, muchas gracias.

Susana Creo que todos amamos más nuestra alma de lo que queremos hacer creer.

Mala,¡cuánto tiempo! Me pasaré por tu casa, ahora que sé que estás de vuelta. Gracias.

Valkiria Tienes razón en cuánto a que hay ciertas ataduras que nosotros mismos nos imponemos, más de las que nos creemos.

Pero hay otras ataduras que obran la magia de sujetar y de sostener, esas son hermosas. Distinguirlas es lo difícil. ¡Gracias y un beso fuerte!

Deikakushu ¡Exacto! Sí existiera alguien así yo lo llamaría "Creación" [me niego a dotar de sexo a un dios :-)]

¡Prolífica! ¿Ves Susana como no eres la única en decírmelo? ¿Lo soy? Sí, imagino que sí. Pero no hay mérito, sino escribiera mi cabeza estallaría. Es mi medicina. Cuando no escribo es que estoy muy, muy enferma. También me ha ocurrido.

Beso...:-)



Publicado por Elbereth Apenas Una Palabra para Apenas Una Palabra a las 3/08/07 20:50