Sublevación

26 ago. 2007

¿Vida en el Ghetto?


18 de abril de 1943 Ghetto de Varsovia

¿Qué primavera espera al Ghetto? ¿Primavera? En las calles sólo hay lugar para el blanco y el negro. Los hombres se han vuelto bestias que únicamente piensan en sobrevivir. Nadie gira la cabeza cuando dos hombres se matan en plena calle por un trozo de pan. La razón no es el miedo, es la indiferencia.

Los cadáveres se encuentran tirados en la calle, pasan días hasta que la cuadrilla de sepultureros los recoge. Cada día ve a una preciosa niña morena en la esquina de Gesia con Nowolipki, muerta. El primer día aún tenía color en las mejillas, y cuando se agachó para colocarle el vestidito y taparle las piernas, despedía algo de calor. El segundo día intentó esquivarla, pero sus ojos abiertos le miraban tan fijamente que no pudo evitarlos. Hoy, el cuarto día, los que se topan con su cadáver dan un rodeo, les da igual pisarla, es por no tener que oler su cuerpo.

Chaim clava su vista en ella desde varios metros antes, no se parará, pero quiere comprobar que todavía se hace un nudo en su garganta cuando la ve. Tiene pánico a que eso no ocurra, a ser capaz de pasar impasible ante ella. Pero eso no ocurre. Y una vez que la ha dejado atrás, se enjuaga las lágrimas que ya no saben ni por quién lloran, si por él, por ella, o por todos.

La luz sucia y gris del día, está siendo vencida por la sombras de la noche. Se dirige al 18 de la calle Mila, al subterráneo donde la resistencia judía tiene su Estado Mayor.

Cuando entra allá abajo, la humedad y el mal olor le golpean en la cara. Los hombres fuman y se gritan unos a otros, las mujeres intervienen con fiereza, como nunca las había visto antes, ese coraje le empequeñece. Están discutiendo la sublevación.

En una esquina, apartada, ve a una mujer, es como una nota disonante allí dentro. Despacio, ella gira su cabeza para mirarle, como si supiera que él la está observando. Sus ojos son brillantes, dulces, y le sonríen. En el pecho de Chaim estalla la primavera que nunca verá el ghetto. Se dirige hacia ella como si la conociera de siempre. Se sienta a su lado y permanecen un rato sin decirse nada. Después, ella susurra su nombre:

--Cuervo…

Su voz es una sacudida feroz, el suelo tiembla bajo sus pies, un viento frío arrastra hasta su cabeza recuerdos que no posee. En tropel le asaltan imágenes grotescas, idiomas que él no entiende, guerras antiguas. En medio de ese caos, un hombre y una mujer.

--¡Me has encontrado…!

--Siempre.

Chaim se lleva las manos a la cabeza, el dolor es insoportable. Recuerdos como agujas clavándose en sus sienes, como una tiza rayando la pizarra, o el continuo gotear de un grifo mal cerrado. Hubiera preferido no saber. ¿Hubiera preferido no encontrarla? Pero Lea le coge la mano, y la agonía retrocede.

--Es tu prueba de vida, Chaim. Tienes que resistir, luchar, convencerles de que lo hagan. Darle tu apoyo a Mordejai Anielewicz, y empuñar las armas.

--¿Para qué?

--¿Tanto te ha cambiado el odio, que no eres capaz de “Ver”?

--He visto mis vidas, me las acabas de mostrar. No encuentro sentido a tanta derrota. Estoy cansado.

--La victoria es la sublevación, Chaim.

--Yo sólo veo muerte, Lea. Es lo único que mi corazón siente.

Lea entonces le suelta la mano, se levanta y se marcha.

--¿A dónde vas?

--¿Y qué puede eso importarte ya a ti?

Esa noche se decide la sublevación.

A primera hora del 19 de abril, víspera del Pésaj, el ghetto es cercado. A las seis de la mañana, las SS hacen su aparición dentro del ghetto. A las ocho, el Oberführer Jurgen Stropp, asume personalmente el mando de la operación.

Durante un mes, hombres, mujeres y niños --ninguno mayor de veinticinco años--, luchan salvajemente, conscientes de que no hay victoria, de que la muerte es lo único que pueden esperar. Y aún así, luchan. Hasta el final.

Cuando un edificio es rodeado y quemado, saltan desde las azoteas a la calle, o se pegan un tiro, antes que ser capturados. No hay lugar para la esperanza, ni para las palabras de aliento. Sólo Combate.

Chaim y su escuadrón se han concentrado en las esquinas y en el búnker de la plaza Muranowsky. Ha estado buscando a Lea por todos los edificios, sin éxito. Ha desaparecido. Sabe que va a morir, igual que murió la primera vez, pero aquella noche estaba en paz con el mundo, aquella noche tuvo a Lea. Quiere verla, antes de que sea demasiado tarde. Quiere despedirse de nuevo. ¿Cuántas veces lo han hecho ya?

Durante las siguientes dos semanas, uno tras otro, los búnkeres van cayendo, son barridos y destruidos por la Wehrmacht, empleando bombas lacrimógenas y explosivos. Chaim lucha al lado de Mordechai Anielewicz tal y como Lea dijo.

El 8 de mayo se ven acorralados en el subterráneo que hay bajo el número 18 de Vía Mila. Durante dos horas se suceden los tiroteos y las explosiones de granada. De uno en uno, los rebeldes van cayendo. Cuando uno de ellos muere, el que está al lado coge su munición y sigue disparando. Dentro de poco todos se reunirán.

Los alemanes han bloqueado las cinco salidas del bunker. Los gases terminan asfixiándolos. Mordechai sabe qué tienen que hacer: la consigna, el suicidio. Cuando finalmente los alemanes consiguen penetrar, hallan a los ochenta combatientes muertos. Es el fin de la resistencia. Chaim yace con ellos.

Los soldados entran con sed de venganza, es la primera --y casi única-- resistencia que el pueblo judío les ha ofrecido, pero no hay judíos que matar. Kyrian se encuentra entre ellos. Busca un cadáver concreto. Se separa de su grupo, disimuladamente, y la ve. Sabe que nadie más puede hacerlo.

Está agachada en el suelo, junto al cadáver del hombre, en silencio. Kyrian se siente poderoso ante tanta desolación. Lea mantiene la cabeza baja para no verle.

--Aquí ya no tienes nada que destruir, márchate.

--Disfruto.

Saca la pistola de su funda y dispara al cuerpo inerte de Chaim, vacía el cargador sobre su pecho. Lea aprieta la mandíbula. Se desprende del cuerpo de Chaim dulcemente. Se incorpora despacio, mientras deja caer su abrigo sobre el suelo lleno de escombros y cadáveres.

Y entonces, sólo entonces, levanta la cabeza y mira a Kyrian. Este se pone en guardia, pero no está preparado para lo que va a suceder. Ella sonríe y le tiende los brazos.

--Ven…

Al principio su cuerpo se resiste, en vano. Los ojos de Lea se achican, se vuelven dulces y Kyrian sólo desea acercarse y tocarla.

Cuando llega a su altura, Lea levanta la cabeza hacia sus ojos. Posa sus manos sobre el cuello de él, y le acaricia con las yemas de los dedos la mandíbula. Una parte de Kyrian sabe que es una trampa, que todo lo que ella le está haciendo sentir se romperá en diminutos trozos de cristal que se le clavarán en la cara. Estaba preparado para el odio, pero no para esto. Nunca ha sentido ese calor que ella desprende. Y quiere conocerlo, hacerla suya.

Lea arrastra los dedos de la mano despacio y los apoya en su nuez. Ha acercado su rostro al de la bestia para mantener el hechizo. Con un solo revés puede matarla. Sus labios le rozan la oreja y, muy bajito, comienza a hablarle mientras sus dedos presionan.

Kyrian se lleva las manos al cuello, en un intento baldío por frenarla. Cuando pone sus manos sobre las de ella siente su calor, y la aborrece. Su odio le despierta, le da fuerzas y se retuerce ferozmente. Pero es tarde.

Le deja caer. El cuerpo choca brutalmente contra el suelo, la cabeza golpea contra una piedra. Se limpia asqueada las manos en la falda.

Recoge el cuerpo de Chaim y se lo lleva, una vez más.



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14 comentarios:

lamaladelapelicula dijo...

¡Buf! Tú eres mi máquina del tiempo favorita. Qué dedos y mente prodigiosos Elbereth. Lea... Se me antoja tan cercana.

"la felicidad, la vida de placer y el triunfo pueden ser de exterior
áspero y de esencia vil; el dolor es lo mas sensible que existe en el mundo. No hay nada en el mundo espiritual que no pueda alcanzar el dolor, el dolor es una herida que sangra en cuanto la roza cualquier mano que no sea la del amor,y que sangra pero ya sin sufrir cuando ésta la toca".-Oscar Wilde (Carta para Bosie , De Profundis)-

Ella es una auténtica enamorada. Gracias por tus palabras aquí, y por tus palabras en mi rincón, que me llenan de espíritu :)

Elbereth dijo...

Mala La cita que has puesto es increíble...Seguro que la mayoría ya la conocéis pero por si acaso os dejo el enlace, más para recordar que otra cosa...
De Profundis

No hay porqué darlas, para mí es una alegría cada vez que me paso y veo que has escrito.
Entonces, me coloco bien en mi silla, pongo la mano debajo de mi barbilla, y frunzo el ceño concentrada...¡a disfrutar!

Si encuentro palabras así, es porque hay personas que las inspiran.

:)

Alfredo dijo...

Me ha gustado cómo has completado la historia. Deliciosa la forma en la que Lea se venga de la muerte de Chaim. Y decir Primavera en un Ghetto resulta hasta un insulto, cuando allí la muerte no podía engendrar vida en la tierra porque los cadáveres eran amontonados para ser pasto de unas llamas que pretendieron silenciar el genocidio.

Un saludo.

Elbereth dijo...

Buenos días Alfredo... Me gusta que hayas mencionado lo de la venganza. Fue algo de lo que estuve dudando..

Y sí, allí nunca hubo primavera,ni tan siquiera invierno, no hubo estaciones. El tiempo se detuvo allí dentro, mientras seguía corriendo para el resto del mundo que estaba a un paso, detrás de un muro.

Es doloroso,e imcomprensible pensar hoy que la misma Israel tiene un muro así, que USA tiene otro....
Pero ese es otro tema que no quiero mezclar, y no deseo hacerlo porque hoy en día se tiende a utilizarlo para banalizar lo que ocurrió en el Holocausto. ¡Cosas mías, no me hagas caso!

Nunca me explico como pueden seguir negando lo que allí ocurrió.

Una pequeña anécdota: La semana pasada escuché una conversación en el tren de dos hombres de clase media, a cerca de la inmigración. Como te imaginas era muy despectiva. El colofón vino cuando uno de los individuos dijo textualmente: "que echaba de menos a Hitler y que no se equivocó en lo que hizo, que tendría que haber hecho más".

Aquel día de la semana pasada, cuando llegué al trabajo, me metí en el baño y lloré.

Un abrazo,Alfredo, gracias por pasarte.

Deikakushu dijo...

Mmmh, bueno, antes que nada, un comentario sobre tu suceso del tren; la mayoría de la gente dice cosas, cuanto mas cuando son hombres y están en compañía de sus camaradas, que realmente no piensan. Sólo es una forma mas de asertividad; no digo que no haya unos cuantos descerebrados que piensen asi "realmente", o que esos comentarios sean del todo inofensivos, sólo que a la mayoría de la gente no hay que tomarla muy en serio, y menos en sus conversaciones de tren ;)
Volvamos al relato:
Vaya palizón que le han metido a Kyrian, se ha dejado seducir y zas!... si es que él no está hecho para esas cosas...
Y también está Cuervo, como vaticinaba Cosichka en los ultimos comentarios. Luchando hasta el final... si lo hubieran hecho todos hablaríamos de la Historia de otro modo. Pero lo que realmente importa de lo que pasó es... que no vuelva a pasar.
El párrafo de la niña muerta me recuerda mucho a una parte de el anterior libro que he leído, se llama "El Maestro Juan Martinez que estuvo allí" de Manuel Chaves Nogales, que me gustaría recomendar a todos. Es espectacular.
Un besazo

Elbereth dijo...

Deikakushu Sobre lo del tren...bien...NO estoy de acuerdo. ¡Increíble, eh! ;-) El hecho de que se digan ciertas palabras a la ligera no significa que no se esté de acuerdo con ellas. Cada día las atrocidades que se dan, es porque existen persontas que permiten, callan, consienten, y en un momento dado participan, en mayor o menor grado.

He tocado un tema que para mí es...esencial. Lo que ocurrió en aquel momento, debería ser un recordatorio.Pero no me estoy refiero ahora a las muertes, sino al comportamiento que tuvieron alemanes, polacos, franceses, italianos, holandeses, de a pie, con lo que se estaba produciendo en su país. La conversación del otro día en el tren, es la misma que tendrían dos personas antes de votar en 1933... Yo no dejaría de tomarme en serio ese tipo de comentarios. Pero yo soy muy, muy seria. :)

Sobre el texto... Uhmmm tengo la sensación de que te ha molestado el "palizón"... bueno en el próximo capítulo (¿puedo llamarlo así, sin ser pretenciosa?), quizá tenga su venganza... ;-)

¡Qué dificil es luchar! ¿Lo que más me impresiona de lo que hicieron? Que sabían que no había esperanza ni victoria. ¿Cuántos crees, creéis, que serían capaces de luchar sabiendo que la muerte y la derrota es su final?
Yo no pondría la mano en el fuego por mí misma. ¡Qué triste!

El libro no lo conozco, tendría que apuntármelo. Lo hago.

Un besote.

P.D ¿Crees que rivalizamos en ver quién de los dos hace el comentario más largo? Ja,ja,ja,.....Otro beso más.

Susana dijo...

Lea sabía que Chaim la buscaba y aún así no fue a su lado, sabe que volverán a encontrarse.

No creo que fuera por vengar su muerte, más bien porque profanó su cuerpo, la muerte era algo que Lea sabía que le aguardaba a Chaim, como otras veces. Y Kyrian lo hizo por provocar a Lea? yo no creo que le disparase después de muerto por su propia satisfacción, sino para provocar un mayor sufrimiento en Lea..

La indiferencia, la insensibilización, la insolidaridad, cuánto daño pueden causar pasivamente.

Triste el comienzo de la niña tirada en la calle, pero tan real tal y como lo has descrito.

Kyrian muere por su deseo de sentir algo desconocido para él, el calor. ¿Qué le estaría diciendo Lea al oído?

Valkiria dijo...

Creo que la mayoría de los grandes guerreros, valientes que luchaban por su pueblo, dándolo todo, con toda la euforia y toda la serenidad, sabían que la batalla final era la muerte.

No me estoy refiriendo a grandes conquistadores, ni a los Generales renombrados.
Me refiero a esos cuyos nombres quedaron en la Sombra, a esos que no tuvieron oportunidad de escribir su biografía, a los que pusieron el corazón por salvar a su pueblo, por defender lo indefendible.

Cierto que hace falta valor, TODO EL VALOR, y no todo el mundo lo tiene.
Quizá es goteo romántico que me mueve sea el que me hace ver las cosas así, pero lo creo en el fondo de mi corazón.

Sobre el incidente del tren...que decirte, me parece que la gente que es capaz de hablar así en un lugar público, algo si cree de lo que dice. Pues las ideas también matan. Llevan matando desde siempre.

Besos grandes.

Elbereth dijo...

Susana ¡Te has salido con el comentario!
1) Sí, Lea sabe que volverán a encontrarse, pero no creo que ese sea el motivo por el que decide no aparecer...no sé...creo que siente que es él, el que tiene que encontrar el camino hasta ella y no a la inversa. Pero yo no puedo hablar, habrá que esperar al próximo encuentro. ;-)

2) ¡Perfecto! Bueno, con perfecto quiero decir que lo escribí con esa intención, justo esa. Más no puedo decir.

3)Sí, ser pasivo, es una forma de activo negativamente. ¿Quien lo comprende? Pocos.

4)¿Kyrian Muerto? Nooooo, no es tan fácil acabar con la Oscuridad. Siempre ronda a la Luz. Simplemente le ha "tocado", le ha hecho vulnerable, le ha expuesto a la Luz...las consecuencias...¡quién sabe! Quizá ninguna, quizá todas.

¿Qué le decía Lea al oído? Uhmmmm...:-)

Bicos!!

Elbereth dijo...

Valkiria!! ¡Cuánta razón tienes! En las Sombras quedan los que realmente lucharon por los suyos, por su pueblo, los que nadie recuerda, los verdaderos héroes.

No es goteo romántico, es realidad, pura,dura y fea. :-) Me gustaría pensar que en una situación que lo requiriera yo sería capaz de darlo todo de esa manera. Pero, ¿quién sabe?

Y gracias, por lo del tren, estoy totalmente contigo, ya lo has visto en los comentarios. ¿Sabes que la gente me da miedo? ¡Mucho!

Un beso, muy fuerte,me gusta que me comentes.

Susana dijo...

Ah, no ha muerto Kyrian! perdón..
ya le ha dado su aliento, le ha tocado, qué será lo próximo?.. estoy deseando leer las consecuencias!

Quizá Lea profetizó algo en el oído de Kyrian, como lo hizo otras veces en el pasado.

Debe ser Chaim el que encuentre el camino.. me gusta más así todavía

Besos :)

Elbereth dijo...

Susana :-) que me has matado a Kyrian, muy rápido ¡Con el trabajo que me cuesta hacer un personaje, no me deshago de él ni para atrás...!

Besos :D

Deikakushu dijo...

En cuanto a lo del tren sabía que traería cola, jejeje. Por eso intenté matizar que no me refería a que fuese inofensivo ni mucho menos. Sólo que en ese tipo de conversaciones muchas veces la gente asume una postura y se retroalimenta para reafirmar sus relaciones con los compañeros y sus amistades; que no digo que no sea triste. Un ejemplo: un obrero español que vuelve a su casa junto a otro español y comienzan a criticar la inmigración, lo empiezan a usar para reafirmar su relación. Ese mismo obrero trabaja codo con codo con un inmigrante y no hace diferencias con el resto. Pasa mucho esto que te digo, por lo pronto se ve que hay diferencia entre lo que "dice" y lo que "hace". Muchas veces lo que dice no es para tomárselo en serio.
Besos

Elbereth dijo...

Deikakushu ¡Vale! Sigo sin estar de acuerdo contigo.

:-) :-) :-)

Besos!

X-D