Tornillos Nirvana

1 ago. 2007

Filo ha tenido la mala leche de nombrarme en un meme.

La verdad es que no suelo seguirlos, salvo excepciones como la de Susana.

Pero he decido descansar un poco por unos días. Tengo que empezar a preparar maletas, rutas de viaje, bla, bla, bla y no me viene mal una memez de estas para variar. Sin embargo, Filo, una preguntita: ¿a quién demonios le importa un bledo como soy? ¡Pues a nadie! En fin... Ocho rasgos míos, o algo así:

Un rasgo de carácter: La empatía.


Una confesión: Acabo de cumplir 40 años.


Una virtud y un defecto: Generosidad e ImpacienteSeveraTajanteImprevisible...


Un desahogo: Escribir.

Un secreto: No recuerdo quién soy.


Un anhelo: No desear nada.


Un deseo: Dejar de luchar contra mí misma.

Un temor: Decepcionar a los que amo.



Y como os decía antes... hoy es un día único porque se han combinado los días de "Tornillos caídos", con los de "Zona Nirvana" y este ha sido el resultado: "TORNILLOS NIRVANA". Ustedes sabrán disculparme.

...



Cojo una silla y la coloco en medio de la avenida. Apoyo indolente la espalda contra el respaldo. Centenares de personas van y vienen en todas direcciones.

Después de un rato, subo a la silla y empiezo a cantar y a bailar claque. Un anciano sin dientes y con un carrito de la compra se para a mi lado y comienza a dar palmas.

Una señora gorda, se sienta en un banco cercano y saca una bolsa de pipas de un bolso de ganchillo. Nos mira.

Un perro se acerca y comienza a dar vueltas a la silla, mientras ladra.

El gentío comienza a hacernos sitio.

Nubes de lluvia se acercan. Cae un chaparrón, con azúcar y limón.

La inmensa mujer abre un paraguas. El viejo se pone una bolsa de plástico en la cabeza. El perro y yo nos mojamos.

Se me acerca un hombre enfurecido y me pregunta que hago allí subida. El perro comienza a morderle el pantalón. Un guardia municipal se acerca ante tanto alboroto.

Y entonces: ¡Zás! Un relámpago fulmina al del pantalón. Paro de cantar y bailar para examinar el esqueleto calcinado que yace a mis pies. El guardia se dirige a mí sin dar muestras de sorpresa ante la muerte del transeúnte.

--Señorita, ¿me haría usted el favor de bajar de esa silla?

--No puedo, señor.

--¿Porqué?

--Porque no hay suelo bajo mis pies.

--¿Y no le da miedo?

--Tampoco tengo miedo bajo mis pies, señor.


1 comentarios:

by Alex dijo...

Diosssss...hermanita....hacen falta meses para poder leer todo lo que tienes escrito....pero hoy no puedo mas...me voy a dormir...
Joder...medio Blogger tiene que estar escrito por ti....
Eres una preciosa mujer de 40 años, pero tengo una curiosidad tremenda por ver una foto tuya...
un dia me regalaras una foto tuya...jajaja....me voy a dormir...
y no me contestes aquí, pues no se si sabria llegar otra vez...jajaja