Una razon

17 ago. 2007


Sentada, con las piernas cruzadas, al borde de un abismo de palabras. Pasan ante mí veloces, millar de miradas, de gestos, voces cargadas de risas o sollozos, confundidos, chocando entre sí como átomos.

Los contemplo con los ojos cerrados.

5 de Abril de 1312 a bordo del “L’Ancora” rumbo a Escocia

Pierre D´Aumont no se ha mareado en ningún momento. Sin embargo, sus otros seis compañeros apenas han salido de sus camarotes desde que comenzó el viaje. Los hermanos Zeno, expertos navegantes venecianos, están al mando del barco.

Apenas hace dos días que el Papa Clemente V ha disuelto la Orden del Temple mediante la bula Vox in excelso. Los teólogos del Concilio han sido franciscanos y dominicos. En Francia, Felipe IV, el Hermoso, se ha quedado con los bienes mobiliarios de la orden. Los inmobiliarios han pasado a manos de la Orden de San Juan de Jerusalén, Los Caballeros Hospitalarios, Orden de Montesa en España y la de Cristo en Portugal.

Sabe que es afortunado por no haber sido apresado, por haber sido elegido como custodio. Pero no se siente así. En realidad, lo único que desearía es hallarse muy lejos de todos esos procesos, de esas acusaciones de herejía, sodomía, y adoración a ídolos paganos. Se siente pequeño ante la magnitud de los acontecimientos.

Está atardeciendo, el sol se recuesta una vez más en la línea del horizonte, y una vez más lo contempla fascinado. La silueta de una mujer se recorta en la proa. Desde que comenzó el viaje la ha visto varias veces paseando por cubierta pero nunca le ha dirigido la palabra. Sin embargo, ha visto sus ojos posados en él e intuye que ella sabe por lo que está pasando.

Hoy decide acercarse. Hace crujir la madera intencionadamente para avisarle de su presencia. Pero ella no da muestras de sorpresa. Finalmente, se coloca a su lado, guardando prudencialmente las distancias.

--Espero no molestarla con mi presencia…

--Al contrario, monsieur D’Aumont. Os esperaba.

Su voz es cálida y suave, y cuando le muestra su rostro puede ver una sonrisa franca y abierta.

--¿Por qué me esperabais, mademoiselle?

--Para aliviaros de vuestra carga. En estos momentos desearíais huir, abandonar, pero todavía os queda un largo camino para poder echaros a un lado. Dentro de unos meses, en noviembre, el Papa decretará la pena de cadena perpetua para vuestros dirigentes.

Pierre D’Aumont no mueve un solo músculo de la cara, pero su expresión ha cambiado.

--No sé a que os referís con eso de vuestros dirigentes, mademoiselle. Temo que os halléis en un error.

La mujer no se molesta en contradecirlo, una leve inclinación de cabeza y un suspiro son su respuesta.

--Dentro de dos años, el 18 de marzo, Jacques de Molay, Godofredo de Charney, Hugo de Peraud, y Godofredo de Goneville, serán quemados en frente de Notre Dame. La enorme pira en la que arderán se erigirá en un islote del Sena, llamado la Isla de los Judíos.

--¡Estáis loca!

--No, desgraciadamente para vos, no lo estoy. Tenéis que aprovechar este tiempo para rescatar el legado del que fuisteis poseedores y ponerlo a buen recaudo en Escocia. Y cuando digo a buen recaudo, me refiero también a aquellos que se dicen amigos del Temple. Habéis hecho cosas buenas pero también muchas malas. Como siempre la codicia ha podido más que el saber.

--No pienso seguir escuchándoos.

--¿Por qué? ¿Me equivoco al decir que vuestro corazón es el que os ha guiado hasta mí? Seguid, pues, escuchándole. ¿Qué tenéis que perder? Seréis nombrado Maestre de los templarios de Escocia y os reorganizaréis en Aberdeen. Pero antes tenéis que ayudar al rey Robert Bruce, contra los ingleses.

Pierre D’Aumont la miraba anonadado, sin dar crédito a todo lo que escucha.

--¿Por qué contáis semejantes patrañas?

--Muy sencillo, para que cuando ocurran creáis en mí, y al hacerlo creáis en vos. Vais a perder la fe al fin de cada jornada y al alba tendréis que encontrarla de nuevo para seguir luchando. Yo y mis patrañas se convertirán en la razón que os obligará a resistir.

--No os creo.

--Lo sé, y seguiréis sin hacerlo, hasta que uno de estos hechos que os cuento, ocurra. No es mi intención que confiéis en mí, ahora. Estaré en vuestro futuro, en forma de pasado.

Silencio. Pierre D’Aumont se siente descorazonado, no sabe que pretendía al acercarse a la mujer, pero desde luego no era esto.

--Una cosa más, el 4 de junio de 1314 en la batalla de Bannockburn…

--¡Me habláis de sucesos que acaecerán dentro de dos años!

--¡Hombres! El tiempo os obsesiona, lo contáis hasta su más mínima fracción y por eso os vence. ¡Escuchadme! Tendréis que apoyar con vuestras fuerzas al Rey Bruce. Como muestra de agradecimiento se os dará refugio en las islas de la costa occidental de Escocia durante cerca de ochenta años.

Pierre D’Aumont se lleva las manos a la cara, cubriéndola. No sabe porqué pero cree a la mujer. ¡Absurdo! De pronto, cientos de preguntas asaltan su cabeza. Retira sus manos del rostro y abre los ojos, pero en cubierta no hay nadie. Está solo.

El mayor de los hermanos Zeno, se acerca para preguntarle si se encuentra bien. D’Aumont fija su mirada en el cielo. El sol ha desaparecido, las estrellas parpadean silenciosas. ¿Ha estado soñando?

Durante siete meses se olvida de ella, pero en noviembre, la condena de cadena perpetúa sobre los dirigentes del Temple, le obligará a recordar. Cada amanecer lo encontrará despierto, intentando recordar sus palabras.

14 comentarios:

Susana dijo...

"--Muy sencillo, para que cuando ocurran creáis en mí, y al hacerlo creáis en vos. Vais a perder la fe al fin de cada jornada y al alba tendréis que encontrarla de nuevo para seguir luchando. Yo y mis patrañas se convertirán en la razón que os obligará a resistir.(..)No es mi intención que confiéis en mí, ahora. Estaré en vuestro futuro, en forma de pasado."

Esta entrada me pareció magnífica cuando la leí y, como te dije en su momento, me encantó leer cada palabra

Elbereth dijo...

¡Qué memoria!!! Sí, es mi preferida también. ¿Porqué? No lo sé, tengo que pensarlo.

Mañana pasaré los comentarios vuestros, los míos no los tengo,así que volveré a comentaros.

¿no soy patética?

Susana dijo...

Creo que confundes la definición de "patétic@" :)

Elbereth dijo...

¿Sí? Es que no me sé la definición!!!

Susana dijo...

:) Magnífico

El anterior me gustó mucho y me pareció muy bueno, cada dato preciso lo redondeaba, pero éste es mejor todavía, me ha encantado leer cada palabra

""--Muy sencillo, para que cuando ocurran creáis en mí, y al hacerlo creáis en vos. Vais a perder la fe al fin de cada jornada y al alba tendréis que encontrarla de nuevo para seguir luchando. Yo y mis patrañas se convertirán en la razón que os obligará a resistir. (..) No es mi intención que confiéis en mí, ahora. Estaré en vuestro futuro, en forma de pasado.""

Una razón.. para continuar.



Publicado por Susana para Apenas Una Palabra a las 16/08/07 19:06

Susana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Elbereth dijo...

Susana Demonios qué deprisa!!! ja,ja,ja...acababa de terminar de comentaros e iba para tu blog.:D

Bien, hoy tengo que hacer un silencio de aquellos antiguos míos. ¿Por qué? Le he dicho a Deikakushu, que suelo tener una frase preferida, y que uno de vosotros soléis mencionarla. Acabas de hacerlo tú, ahora mismo

Tú comentario, sería en realidad el mío. Ay, hoy se me va la cabeza toda, toda.

Gracias, gracias por leerme de esa forma, con los cinco y seis puñeteros sentidos.

Bicos! Voy para tu blog...ahorita mismo...
16/08/07 19:13

Susana dijo...

Mmmm igual no soy yo la que se esfuerza para leeros con todos los sentidos, sino vosotros los que conseguís que mis sentidos despierten y estén atentos al leeros (qué forma de complicarme la vida, cuando lo que quiero decir es que el mérito no es mío)
16/08/07 19:29

Elbereth dijo...

Susana Esto de tirarnos flores la una a la otra es un poco patético, pero en fin, a mi edad... soy muy pobre y nade me ofende...

Voy con lo que quería decir... Para mí es una realidad que tus comentarios son una muestra de toda la atención con la que lees. Eso es una muestra de respeto increíble para mí, y para todos los que tienen la suerte de que les comentes.

Dicho esto...¿cuando podremos leer la quinta parte?
16/08/07 19:39

Susana dijo...

Jajajajaj (por el primer párrafo, nada que añadir)
Gracias
Esta noche intentaré escribirlo.
16/08/07 19:54

Susana dijo...

Jajajajaj lo siento pero sí tengo algo que añadir.. ¡¡¡diosss qué pelota ha sonado mi 2º comentario!!!

Siempre he dicho que no sé hacer esas cosas.. tú lo has dicho, patético.
16/08/07 20:00

Valkiria dijo...

Guau, que bueno, me ha encantado!!
Mi enfermiza mente me disfrazó de esa mujer, en la proa, mirando a la eternidad...

Me encanta...gracias!
Voy a llorar un rato...
17/08/07 9:37

Deikakushu dijo...

Mmmh, me encanta. Estoy con Susana, es mejor que el anterior si cabe. Es agradable y curioso (y sé que premeditado) que en tus textos siempre el hombre sea la representación del esclavo del destino, del protagonista atado a la historia, y sin embargo la mujer es la sabiduría, la que sobrepasa la historia.
Me gusta mucho la ambientación, y las pasiones de los personajes.
Un beso
17/08/07 14:27

Elbereth dijo...

Susana ja,ja,ja, ays,ays, si es que no tenemos remedio, "cari". Dejo de darte las gracias o no sé que va a parecer esto...un show de folclóricas. Ja,ja,ja.....

Buena tarde Valkiria ¡Me alegro tanto de que te haya gustado! ¿Por qué enfermiza mente? Seguramente hayas estado en un barco parecido a ese. :)

Lo de llorar espero que sea de emoción y no por lo malo que es el texto. :D

Beso,pequeña guerrera.

Pequeño Gran Deikakushu Entre vosotros tres y yo, ya que no creo que haya nadie más por aquí, os diré que cada vez que te llamo "Pequeño Gran", me visualizo a mí misma haciendo el indio. :D

Perdón, hoy estoy de buen humor y las chanzas salen por sí solitas.

Es interesante lo que dices sobre el papel del hombre, porque yo no lo había hecho de forma premeditada. En serio. Soy muy visceral escribiendo. Creo que son los hombres los que escogen ese papel...:)

Beso.

_________

Me alegro de que os guste a todos, mucho.

¿Sabéis que el martes que viene comienzo a trabajar de nuevo? Eso de ser pobre es una lata.

Besos a todos.
17/08/07 18:29