Artaniak

28 sept. 2007

El amanecer se despliega frío sobre el cielo. Capas de luz y color van degradándose sobre el tapete celeste. La mujer no parece temerle al frío. La gruesa capa de lana que cuelga de sus hombros está abierta, deja al descubierto un delicado vestido de terciopelo.

Apoya sus manos sobre la piedra desgastada, y con su dedo va recorriendo las viejas grietas conocidas, amadas. Está sola en la torre, ha obligado al soldado de la Guardia a quedarse abajo, esperándola. El otoño empuja con vivarachas rachas de viento al verano remolón. Y ella disfruta de los árboles desnudos, de su cambio de piel, de sus hojas descansando indolentes sobre el suelo.

En unos minutos tendrá que bajar e incorporarse a sus tareas en el castillo pero todavía puede robarle unos granos de arena a ese tiempo esquivo y voraz.

Hoy es uno de esos días en los que su frente se halla despejada, su ceño distendido y su corazón palpita sin congoja. Las fronteras de Artaniak están tranquilas, los soldados se relajan en sus guardias, y cuando ven una nube de polvo en el horizonte no agarran sus lanzas con más fuerza. Por las noches el vino ya no produce risas nerviosas ni peleas entre compañeros. Ahora el alcohol les lleva a buscar las faldas y los besos de las camareras, cocineras y damas de la corte.

Dama Moriah aspira ese aire nuevo que trae consigo el otoño, lo retiene en sus pulmones, dejando que enfríe la sangre de sus venas, y lo suelta a regañadientes. Una nube de vaho sale de sus labios rosados, que se curvan en una sonrisa relajada.

Hoy tiene pensando decirle al futuro que no se haga presente, que no la moleste con estratagemas bélicas, rencillas de cortesanos, o intrigas palaciegas. Hoy va a empezar el día dándose a su Señor.

Abandona el torreón bajando con presteza los escalones de piedra. Cuando el soldado la ve, se incorpora rápidamente. Su capa y su vestido se mueven con elegancia, susurrando su deseo a los silenciosos muros.

Baja al patio y espera allí: erguida, solemne, callada, en medio de todos; hasta que ve venir a lo lejos a su Señor, a lomos de su caballo negro. Se quita la capa y se la tiende, sin mirar, a su doncella. Su cuerpo se estremece con el frío, pero Dama Moriah sabe que su siguiente estremecimiento será entre sábanas calientes, y eso es lo único que cuenta ahora.


13 comentarios:

.:Su:. dijo...

Tenemos nueva serie con tintes medievales, que empieza al reunirse con su Señor la Dama del Castillo, veremos qué historias nos trae Artaniak. La canción es muy adecuada, le va perfecta a la entrada y la foto cubre el relato de una niebla que hace que parezca que estemos en medio de un sueño.. me alegro de volver a leerte :)

Elbereth dijo...

Su....Sana... ¡Me alegro de volverte a encontrar y carajo espero no tardar tanto!

Sí...es un sueño...esta mañana mientras caminaba hacia la estación, el asfalto se convirtió en hierba bajo mis pies, los coches desaparecieron, y los aviones se volvieron halcones surcando el cielo. Hay sueños más reales que la vida misma...

Esperemos nuevos sueños...siempre.

Elbereth dijo...

Joder, mira que soy cursi!

BalaNegra dijo...

Buena decisión la de la Dama Moriah... y Loreena acompaña muy bien al relato :)

Elbereth dijo...

Bala Creo que ha sido una decisión muy sabia y que le reportará grandes satisfacciones. :)

Seguramente pensó que arrancarle una sonrisa a su Señor, era lo mejor que podía hacer para empezar la jornada.

:)

La música...¡qué puedo decir que no haya dicho ya de Loorena!

Alfredo dijo...

Relato breve pero intenso, perfecto para esta madrugada en la que me topé de nuevo con tu bitácora.

Por cierto: Ignoro si sabes de qué castillo se trata el que acabas de poner en la fotografía. No es, ni más ni menos, que el castillo de los Templarios de Ponferrada. Al fondo, de hecho, se puede ver la Torre de la Encina (la reconocí gracias a la cruz que el Sol iluminaba a través de la niebla). La fotografía debió haber sido hecha en una de esas temporadas que pasa la ciudad entre la niebla, pues al estar ubicada en un valle, cuando baja es dificil que vuelva a subir en días.

Seguramente se tomó desde la subida que hay desde el puente (no el "Pons Ferrata" que da nombre a la ciudad) que atraviesa el rio Sil hacia la zona alta de la ciudad. Me encanta subir desde ahí por un acceso que hay un poco antes de llegar a la puerta principal del castillo (la que verías si caminas por el arco que se ve en la fotografía) porque hay un barranco en el que mirando hacia abajo te puedes imaginar lo jodido que debía ser atravesar el río y escalar ladera arriba hacia esa fortaleza sin ser visto por los guardias.

Un abrazo.

Elbereth dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Elbereth dijo...

Alfredo No tenía ni la menor idea de lo del castillo, ahora que lo sé buscaré la referencia y lo pondré debajo, en el pie de foto.

¿Es tan impresionante entonces como parece?

Muchas gracias por tu descripción, tengo suerte de que te pases por aquí y nos cuentes todas esas cosas.

Un fuerte abrazo y bienvenido al castillo. :)

Alfredo dijo...

Me equivoqué en el nombre de la iglesia que se ve al fondo. No es Torre de la Encina sino la Iglesia Nuestra Señora de la Encina. Ahora mismo, de hecho, se está llevando a cabo entre ésta y la iglesia de San Andrés la exposición de Las Edades del Hombre que tiene como tema principal el Camino de Santiago ("Yo Camino" se llama la exposición). Estará hasta Noviembre de este año. Reconozco que el arte sacro no me interesa mucho pero son muy bonitas las reliquias que exponen allí, así que la recomiendo (lo único por la cagada que cometió el Ayuntamiento al pretender enlazar ambos templos por un corredor más feo que pegar a un padre).

Y sí, el castillo es tan impresionante como parece pero ahí el Ayuntamiento de Ponferrada también está cometiendo otra cagada: se está cargando la vista original en piedra y pizarra del Castillo para incluir dentro una cafetería y no sé qué movidas más. El resultado es atroz. Una pena, cuando hay dinero y mal gusto de por medio.

No me enrollo más. Un abrazo.

Elbereth dijo...

Alfredo, ya está hecho, muchas gracias. He estado viendo fotos y realmente es impresionante. Siento lo de la comercialización...y lo del mal gusto es fundamental.

¡Y no te enrollas, yo me siento muy agradecida cada día por vuestros, por tus comentarios, honestamente!

Un abrazo fuerte.

Alfredo dijo...

Creo que no me expliqué bien. A ver: en la fotografía se ven dos monumentos distintos. En primer plano está el Castillo de los Templarios y, al fondo, esa construcción que tiene la cruz en lo alto (se distingue mal a causa de la niebla, pero puedes ver al menos una prolongación hacia arriba) es la Basílica de la Encina (o de Nuestra Señora de la Encina). Por tanto, yo titularía la fotografía como "Castillo de Los Templarios - Ponferrada" puesto que aparece en primer plano en la fotografía.

Nada más. Otro abrazo.

Alfredo dijo...

Ya vi que lo modificaste. Muchas gracias, :-)

Elbereth dijo...

Alfredo Tú te explicaste perfectamente, fui yo que a estas horas ando demasiado cansada.

Gracias!!! Un abrazo!!!!

:D