La llamada

11 sept. 2007


Lea echa la cabeza hacia atrás y la apoya en la ventana del vagón. Es el último metro de esa noche. Un vagabundo, oliendo a meados, se aferra a una botella de vino, dos jóvenes se devoran las bocas, un grupo de chicos vestidos de “malos” se columpian de las barras, gritan, se insultan, escupen al suelo, se empujan unos a otros.

Por un momento Lea desearía ser Kyrian y partirles el cuello con un movimiento. Sacude la cabeza para apartar de sí esa espesa telaraña. Le pedirán cuentas por ese pensamiento.

El metro frena bruscamente en medio del tunel, las luces parpadean para después apagarse. Una luz roja de emergencia se destaca en medio de la oscuridad.

El grupo de chicos se excita, el volumen de sus gritos aumenta. Uno de ellos mira a Lea durante unos segundos y se acerca.

--¿Quieres compañía, nena?

Lea no responde. Siente algo que no le gusta y está intentando controlarlo.

El chaval se envalentona con su silencio, se gira para gritar una obscenidad a sus colegas y pone una mano encima de la pierna de Lea, presionandola.

Error.

Lea le propina un codazo en el estomago que le obliga a doblarse sin respiración. Después le coge por detrás del pelo y le rompe la nariz con un puñetazo. 40 segundos.

Las luces se enciende de nuevo. Lea se levanta y se coloca delante de las puertas. El vagabundo la mira y se ríe. La parejita se encoge y se abrazan más fuerte. Los otros todavía no se han dado cuenta.

El corazón de Lea no ha aumentado sus pulsaciones, pero su pecho se ha ensanchado de satisfacción. Algo va mal. Muy mal.

Cuando se abren las puertas se dirige despacio a la salida. Mientras asciende por las escaleras mecanicas, le llega el olor de la lluvia, tampoco consigue limpiar su alma.

Arriba el frío viento le hace la corte a sus ropas, a su pelo, a su blanca piel. Necesita tiempo, no puede permitirse que la sorprendan en ese estado de confusión. En medio de la noche húmeda, Lea escucha las dos llamadas. Y por primera vez en su existencia ignora a una de ellas.

El cuerpo de Lea muta. Lo primero que su mente siente es que está a cuatro patas, después los colmillos y la lengua larga fuera de su boca, lo último la sed y el hambre: el ansia.

Echa a correr. Sus patas traseras coordinan cada galopada con las delanteras, sus musculos transformando el mínimo trabajo en máxima velocidad, el pelo duro y gris se eriza en su lomo, sus oreja echadas hacia atrás. Todo su cuerpo al servicio de la aerodinámica.

Su cuello se estira y de su garganta sale un ronco aullido. No lo pretendía.

En una calle no muy lejana, Kyrian levanta de golpe la cabeza y olfatea el aire. Sujeta entre sus manos a un hombre a punto de morir. Un hombre a punto de ser asesinado.

No puede creer lo que ha escuchado. Tiene que ser un error, pero él nunca se equivoca. Suelta de golpe el cuerpo del hombre. El aparcamiento está desierto, huele a aceite, neumaticos quemados, humedad. Sin embargo, aparta todo eso y solo la huele a ella.

Un grito atávico de respuesta rebota en las columnas de cemento. Sus ojos se achican y se dirige hacia la entrada. La puerta automatica se levanta lentamente.

Al otro lado, Lea.

La loba gruñe, levanta los labios y deja al descubierto sus colmillos. Kyrian se agacha despacio, su cuerpo empapado de sudor, tiende una mano hacia ella.

--Shsssss.

El animal deja de gruñir y ofrece su cabeza para que la acaricien.

--¿Qué ha pasado, Lea?

El sonido de unos cristales rotos, unas pisadas huyendo, la sirena de un coche policía. Les alertan.

--No podemos seguir aquí. Te tienen que estar buscando. Pero antes tengo que terminar algo ahí abajo.

La loba se interpone en su camino, vuelve a gruñir. Kyrian intenta esquivarla con cuidado, pero la loba sigue cada uno de sus pasos. Parece el juego del espejo al que juegan los niños.

--No puedes pedirme que no le mate. ¿Pero puedes impedírmelo?

Silencio. Kyrian se rinde.

--Esto lo vamos a pagar caro los dos.

Echa a correr, la loba galopa a su lado. La mira de reojo, no sabe cuánto queda de Lea en ella.

Siguen corriendo hasta llegar a un bosquecillo a las afueras, desde él se divisa la ciudad. Miles de luces encendidas espantando las tinieblas.

Kyrian se sienta en el suelo y se recuesta sobre un árbol. La loba está tumbada con la cabeza apoyada sobre las patas delanteras, parece cansada, se le cierran los ojos.

El la llama, pero no hay respuesta.

--Has sido tu quien ha venido a mí, no deberías mostrarte tan digna. Antes o después tendras que abandonar esa forma, sabes que si pasas mucho tiempo en ese cuerpo no podrás regresar.

La loba emite un sordo gruñido.

--¿Quieres morir, Lea?

La carrera le ha agotado, cierra los ojos, cuando está a punto de dormirse una voz le susurra al oído.

--No antes de haber matado, Kyrian.


11 comentarios:

.:Su:. dijo...

Aaaaaaaaaahhhhhhhyyyyyyyy cuando se entere Chaim!!

Pero qué es esto? la madre del cordero, ajjajaja, (tienen fijación con los bosquecillos eh? jeje).

Qué pasará con Kyrian, habrá pelea o arrumacos.. uhmm

El lado oscuro la ha poseído y por eso ha ido en busca de Kyrian, pero todavía no sabemos si ha sido para acabar con él o .. ejem

Siguiente capítulo, por favor!

Elbereth dijo...

Susanaaaaaaa Ja,ja,ja aahhhhh, cuando se entere Chaim....¿por cierto estará vivo o muerto en este momento?

¿Fijación con los bosquecillos? Uhmmm...miro tu foto...ahí en un columpio en medio del bosquecillo...Ja,jajajajja

¡Puede haber las dos cosas o ninguna!

Eso, eso, poseída por el lado oscuro...¿qué quieres decir con "ejem" ? Ja,jajajjajajjaja

¡¡Ay mi madre, ahora tengo que encontrar una continuación!!

Deikakushu dijo...

"Arriba el frío viento le hace la corte a sus ropas, a su pelo, a su blanca piel", realmente hermoso.
Vaya pedazo de giro de guión!! a eso le lamo yo no encasillar a un personaje. Sin embargo lo veo coerente con Lea, todos tenemos dos lados equilibrados, si Lea es el "bien", o manifiesta su "bien", su parte oscura debe estar al mismo nivel... y cuando la desata ser terrible.
Mas, mas, jejejeje
Besos

Elbereth dijo...

Deikakushu ¿Crees que es demasiado giro?...como escribo dependiendo del humor del día...después me meto en un callejón sin salida....y ...¡abro otro blog!

Ja,ja,ja....

Un beso muy grande...¡ihhh no sé por donde seguir! jajajjajajj

Alan Murray dijo...

Me gustado mucho elbereth.
Creo que seguiré visitandote. Lo continuaras?

Alan Murray

Elbereth dijo...

Hola Alan Gracias por la visita y espero que consiga continuarlo...:-)

Te debo una visita y ven cuando quieras.

DémoNan dijo...

Sigue, sigue, que yo vengo cuando puedo y así me lo leo del tirón... si es que irse al lado oscuro es lo que tiene, que te metes en unos líosss... esperemos a ver si le encuentra. Besitos.

Valkiria dijo...

Aunque las fieras se crien en cutividad, sus instintos siempre están calados en el fondo de la raza. La esencia felina de un león no puede enmascararse, siempre sale a flote.

Y es esa ascensión la que conduce al equilibrio, a la verdad.

Intento encontrar un sentido a todo esto; quizá no tenga, pero...¿recuerdas tu sizigia?? esta ocurriendo un nuevo desdoblamiento;)

Un beso, expectante me dejas, Elbereth.

Elbereth dijo...

Démonan jajjajajaja, vale, vale, tú pásate cuando quieras... espero que el lado oscuro no nos haya invadido de aquí para entonces...;-)

P.D Me gustó mucho tu entrada de hoy. GRACIAS.

Elbereth dijo...

Valkiria ¡Me quito el sombrero ante ti! De veras...de verdad de la buena.

Cuando lo escribí pensé en eso mismo...:-)Sigizia...

El equilibrio es fundamental, asumir lo bueno y lo mucho malo que tengo, es un buen principio, es bueno...¡ o eso espero! ¡Y tengo mucho malo! ja,jajajajja

Como he dicho ya, se admiten ideas, me he vuelto a meter yo misma en una encerrona.

Beso.

Valkiria dijo...

Solo está encerrado el que cree y siente que lo está.
Usa la llave que pende de tu cuello para abrir mil puertas.
es una llave maestra, te lo aseguro.

Te compraste el sombrero al final?? Puedes ponertelo de nuevo, no merezco reverencias.

Besos.