¡Me queda tanto!

29 sept. 2007




La rutina es una mujer envidiosa, amiga de la desesperanza, hermana de la derrota. No sólo es necesario levantarse cada mañana, también hay que hacerlo cada noche, en medio de la más fría de las madrugadas. Ponerse en pie y sacudirse el polvo de los años, de la monotonía, el desaliento verrugoso que nos devuelve cualquier imagen cuando nos miramos en el espejo.

No sólo tenemos que hablar, que discutir, que conversar; no. Tenemos que escucharnos, aprendernos, reinventarnos, olvidar nuestro nombre, nuestra cara, y renacer de nuevo.

Cuando caminemos tenemos que hacerlo como si andaramos por un precipio con fuertes vientos helados en nuestra contra. Que nuestros pasos no sean a ciegas, ni mecánicos, que sean como los de un niño cuando aprende a andar: todo tensión, descubrimiento, gozo.

No nos olvidemos no sólo de amar, sino de sufrir por amor, de desesperar de tanto esperar, de ansiar y olvidar, y de volver a empezar.

Que cada bocado de alimento que lleve a mi boca se demore unos segundos ante mis labios, y otros pocos más en mi paladar, y que mis dientes mastiquen, trituren, saboreen, antes de tragar.

Que a pesar de los años, cuando toque tu piel mis dedos se tornen adolescentes primerizos, que mi cuerpo se estremezca convulso cada vez que la palma de tu mano en mi vientre se pose, que mi garganta no pueda dejar de gemir cuando tu cuerpo me invada y me arrastre al dulce olvido.

Que siempre haya un viaje en el que embarcarse, un libro por leer, un deseo que satisfacer, una pregunta que hacer o una respuesta que hallar.

Siempre, y siempre más, y mejor, y que cuando la muerte me alcance pueda decirle: ¡quieta, hagamos un trato, me queda tanto por vivir!

9 comentarios:

Pedro Chincoa dijo...

Vivimos en una expectativa constante. Por eso esquivarlas es todo un arte.
Un escritor suicida, ejemplar y bruto dijo alguna vez que el hommbre no está hecho para la derrota. Puede ser destruido, pero jamás será derrotado.
Interpreto con la ilusión de un niño chico. Las palabras, las cosas, las personas, lo abstracto y lo concreto solo pueden resistir si hacemos nuestra la realidad, si la restituimos o la reinventamos infinitamente.

BalaNegra dijo...

Ojalá.

Elbereth dijo...

Pedro me alegra tenerte de vuelta. :) Esa frase es buenísima, y me gustaría creermela, quizá lo haga aunque no sea verdad: no estar hecha para la derrota.

Yo me siento muchas veces como una niña pequeña, tanto por la ilusión con la que emprendo proyectos, como por la esperanza que pongo en ellos, como por la tenacidad en levantarme del suelo cada vez que caigo.

Elbereth dijo...

Bala ¡Hagamoslo! ¡Ahora, ya, sin demora! Olvidemos el "ojala", que sea un " por supuesto".... ¡Nos queda tanto, seguro!

lamaladelapelicula dijo...

Linda, me has alegrado la noche y servido de inspiración.

:)

Alfredo dijo...

Es mucho mejor que queden cosas por hacer que creer haberlo hecho todo. Y, aunque el hecho de no hacer ciertas cosas antes de morir puede convertirse en una tragedia para unos cuantos, para otros no quedarles nada por hacer en vida es una contínua desesperación.

Lo de "jamás derrotado" del comentario de pedro me recordó la letra de una canción de Los Suaves (ya de su época decadente, todo hay que decirlo):

"Mi casa es donde regreso,
casi siempre perdedor,
pero nunca fracasado..."


Yo lo interpreto así: la derrota y la victoria son dos caras de la misma moneda (hay victoria porque hay derrota y viceversa). Ahora bien, una cosa es ser derrotado y otra bien distinta es ver en esa derrota un fracaso. De las derrotas también se aprende.

Un abrazo.

38 grados dijo...

dicen que el éxito inteligente está en disfrutar de cada paso....

Te voy a hacer mucho caso.

Un calido saludo gradual

.:Su:. dijo...

También sufrir por amor? bueno, hasta eso puede ser una rutina de la que hay que sacudirse!

Escuchar, cuánto nos cuesta a los seres humanos escuchar, verdad? y no sólo al que tienen al lado, o al de otro país, también a la naturaleza, a los sueños, a los sentimientos..

:)

Elbereth dijo...

Mala estamos aquí para arrancar sonrisas y también alguna que otra lágrima...pero si te he servido de inspiración... ahhhh...eso es perfecto.

Alfredo He visto eso de lo que hablas muchas veces en la gente mayor. Cuando se jubilan y les parece que nada les queda por hacer y se van consumiendo poco a poco. Es triste.

Leí por ahí que de las victorias apenas se aprende, mientras que de las derrotas sí. Y creo que es cierto. Estoy contigo, las derrotas no han de ser fracasos.

Un abrazo, me alegro mucho de tu vuelta.

38 grados gracias por pasarte, me alegro de verte. En realidad no tengo ni la menor idea de como tener éxito, por eso creo que ni me he planteado el disfrutarlo. :) Un abrazo...nos vemos en tu blog.

Susana lo escribí porque hay gente que con la edad se hace perezosa para amar, temen el desamor, el fracaso del que hablabamos, y creo que siempre hay que estar dispuesto...para lo bueno y para lo malo.

¡Escuchar!...yo sería la primera que tendría que hacerlo más. Con los años nos cerramos de orejas. ¡Y nos perdemos tanto!

:)

buenas noches a todos!!! el lunes ya pasó...