Mi alma y yo

4 oct. 2007


Desabrocho los botones de mi alma, bajo la cremallera de mis deseos, me suelto el cabello y mis sueños. Me desnudo en una habitación con apenas muebles, sin personas, sólo mi cuerpo y mi alma.

Mis brazos me rodean, mi boca se encuentra con mi piel salada y la saborea, mis manos acarician la geografía escarpada de mi cuerpo. Un banquete para los sentidos, exhaustos, que necesitan de silencio y caricias nada más.

Y luego está mi alma. ¿Cómo satisfacerla? El cuerpo es fácil de contentar, pero Ella es indómita. Las palabras fáciles no la convencen, las mentiras las detecta al vuelo, y como te pille en una olvídate de que te vuelva a creer: hará como que nada ha cambiado, pero sus ojos no te volverán a mirar igual.

¡Me exige todo! Y yo no sé si puedo dárselo, o si quiero hacerlo. Le digo que quiero tumbarme aquí a dormir, junto a mi cuerpo fácil de satisfacer, que se olvide de mí y me deje descansar. Y llora. Se sienta al borde de la cama, se agarra a las sábanas y gime. Y yo le tapo la boca, no soporto oírla, casi la asfixio.

Se me queda mal cuerpo y se esfuman las ganas de disfrutar. Decido hablarle a mi alma, para ver si con un poco de suerte así se calla.

--¿Pero que quieres? ¿Qué te pasa?

--Lo quiero Todo. No me pasa Nada.

--¿Y qué puedo hacer yo? ¡No soy la Reina de Corazones! Deberías tranquilizarte, armas mucho ruido con tus lloriqueos.

--¿Te molesto?

--Pues ahora que lo dices...

--No creo que tu y tu cuerpo pudierais disfrutar mucho sin mí.

--Ahí te equivocas, alma mía. Sin ti estaríamos mejor.

Mi alma me mira y el llanto la ahoga. Me alejo de ella, tendida en el suelo me pide ayuda. No me arrodillo, la miro desde arriba y rezo para que muera.

--Esto no es dejarme morir, esto es matarme.

--¿Y crees que tardarás mucho?

De repente, se incorpora de un salto y me golpea en el estómago, tumbándome al suelo. Me agarro la tripa. ¡Joder cómo duele!

--Nunca has sido muy lista. Sal de esta habitación, es mía. A partir de ahora cerraré con llave y no volverás a poner un pie aquí dentro.

--¡Bah no te necesitamos! ¡Eres un lastre!

Sonrisa de mi alma desnuda.

--¿Y como haces para creerte tus propias mentiras?

--¡Yo no miento!

--¡Ah, no! Se me olvidaba que crees tus propios embuste...

10 comentarios:

Alfredo dijo...

Cuando se fueron todos, yo
me quedé a solas con mi alma.
Plaza cuadrada, con su fuente
sin una lágrima de agua.

Abril, blandiendo por el cielo
su acero pálido de espada.
Qué sosiego tocarte, verte,
abrazarte con mis miradas,
apurar las gotas de música
de la caja de tu guitarra,
vagar sin fin y sin origen
sobre tus piedras hechizadas...

Andar sintiendo el alma muerta,
Dios mío, ya sin esperanza...


José Hierro - Plaza Sola (de una de mis obras favoritas, "Quinta del 42")

Alfredo dijo...

Por cierto, los versos de antes en realidad son un fragmento, la parte final del poema completo.

Y de partes finales, ese final te ha quedado realmente malicioso, :-).

Elbereth dijo...

Alfredo ¿Con que un bichillo que no para de moverse? ¡No lo hubiera imaginado! o quizás si...;-)

Se me acaba de ocurrir la idea de coger el poema y grabarlo, como lo he hecho con los de Benedetti...es espléndido...

¿Puedo? :)

Vagar sin fin y sin origen...sobre tus piedras hechizadas

¡Quién pudiera escribir así!

Un abrazo...

Elbereth dijo...

Alfredo ¿Tu crees que es malicioso? jajajjajaj ¡Pues va a ser que sí! Va a ser que como siempre, tienes razón, y no sé porqué pero estoy encantada de dártela.

:D

Un abrazo fuerte.

Insomne dijo...

jajajaja...

hay te equivocas alma mía.. estaría mejor sin tí

que bueno, Un placer inmenso cruzarme contigo esta noche..

Seguire tu estela, Un abrazo.

Sr.DelGaS dijo...

Buenas Elbereth reina, aquí ando otra vez, leyéndote y disfrutándote pero es que no se puede tratar así al alma de uno mismo, es mejor llegar a acuerdos, pero me parece que ya está demasiado crecida como para domarla, así que tendrás que pelearte con ella de tu a tu, a ver quien gana

.:Su:. dijo...

Mente, cuerpo, corazón y alma, como los cuatro puntos cardinales, las cuatro estaciones, los cuatro elementos, ... complementándose, luchando entre sí o uniéndose por un objetivo, pero sea como sea, formando un todo.

Acaso alguien cree que puede vencer en una discusión con su propia alma?

"""El cuerpo es fácil de contentar, pero Ella es indómita. Las palabras fáciles no la convencen, las mentiras las detecta al vuelo, y como te pille en una olvídate de que te vuelva a creer: hará como que nada ha cambiado, pero sus ojos no te volverán a mirar igual."""

Aún conociéndola tan bien, la provocas? será la naturaleza humana

Siempre hay un momento en el que necesitas entrar en esa habitación, mala idea rechazar a la que posee la llave.

Elbereth dijo...

Insomne ayyy, tú nombre me es demasiado familiar... el insomnio y yo somos viejos amigos.

¡Gracias! Me pasaré por tu blog y hablaremos...;)

Elbereth dijo...

Sr Delgas ¡Me encanta que me llames reina! jajjajajja

¡Es cierto! A estas alturas ya no hay acuerdos que valgan, o ella o yo...¿quién es ella y quien soy yo?

:)

¡Gracias por pasarte!

Elbereth dijo...

Su> ¡que rejuvenecida te veo! y qué cara de felicidad....:D

Pongámonos serias... como tu bien sabes, yo estoy contrahecha, jajajajja, de forma que el todo que forman mis cuatro puntos están un poco picassianos...

¿Quién ha dicho que yo la provoco? ¿Quién ha dico que yo NO soy el alma? :)

Tengo copia de la llave...es ilegal, pero da igual...El alma esa no se queda con la habitación, que la vivienda está muy cara.

beso!!!! ¡Gracias!