Seguiré sonriendo...

9 sept. 2007


Cuando voy en el metro abarrotado, cuando espero en el andén a que venga el tren, cuando monto a las ocho en el ascensor del trabajo, deseo muchas veces coger los carrillos de los que me rodean y --al igual que se hace a los bebés-- subirles las comisuras de los labios hacia arriba, en una sonrisa.

Todos --es triste pero “todos” aquí es terriblemente preciso-- tienen ese rictus en la boca, de payaso triste y desconsolado, como si un sábado en la noche el circo estuviera vacío y el clown en medio de la pista, con un foco iluminando su fracaso.

Es entonces cuando busco mi propia imagen en el reflejo de una ventanilla para comprobar si yo también tengo esa expresión en mi cara. Me asomo a hurtadillas porque tengo pánico de comprobar que mis labios han perdido esperanza.

Y ahí estoy, con los labios aún sonrientes, quizá la mirada esté un poquito triste, incluso a veces asustada, pero todavía vivos y risueños.

Deseo compartir, deseo contagiar algo de mi ilusión a esos hombres y mujeres tan a la deriva, tan encolerizados con el mundo y consigo mismos.

Y les sonrío. Y me miran. Y se asustan.

¿Terrible no? Cuando les pido paso, les sonrío y les doy las gracias, el resultado es que desconfían, se apartan más deprisa que si les hubiera dado un empujón o un codazo.

Entonces me siento como un payaso mostrando una margarita que salpica agua, ansiando provocar, arrancar una sonrisa, y sólo encontrara el llanto incontrolado de un niño.

Cualquiera puede provocar dolor y lagrimas en otro. Cualquiera puede herir, rebajar, menospreciar, insultar. No tiene mérito. Pero conseguir que una mirada sonría de nuevo, que alguien deje escapar con un suspiro sus preocupaciones, que el miedo se vuelva pequeño e insignificante… eso, eso no lo sabe hacer cualquiera.

Desearía abrazar y llevarme conmigo tanta desolación. Un anciano de cataratas agarradas a sus ojos acuosos, que apenas puede ver, que le empujan de un lado a otro y le pasan por delante cuando viene el tren. Un vagabundo sentado en un banco cualquiera, esquivado por todas las miradas, quizá perdido en sí mismo. Un niño jugando solo con su cochecito de plástico, mientras sus padres discuten acaloradamente delante suyo. Una muchacha que le habla a su madre, que le pregunta, mientras ésta, muda, tiene la mirada perdida en el frente, cansada, rendida. Un matrimonio caminando uno al lado del otro, separados, sin hablarse, sin tocarse. Una mujer caminando con la cabeza baja, sin levantar la vista del suelo.

Así, uno tras otro, vagando, amnésicos de sueños, cáscaras azotadas por la monotonía, la rabia y el desaliento.

Seguiré sonriendo. Emocionándome. Creyendo. Confiando. Luchando. Aprendiendo. Seguiré viviendo.

Tendré días muy malos, malos, regulares, buenos y muy buenos, pero serán míos, seré dueña y señora de ésta, mi única vida.



15 comentarios:

ciudadano dijo...

Esta muy bien el texto, la prosa la descripcion y todo , fenómeno. Me a llegado y comprendo lo que dices pero en cuanto a lo que vas a seguir haciendo; sólo puedes controlar lo de la sonrisa el resto de verbos solo podrá ser si el tiempo no lo impide.
Sólo es mi opinion que supongo no te tomaras a mal. un saludo.

isilrod dijo...

Llegué de rebote, quizá un poco sin quererlo, quizá un poco despistado.

Me colé un poco a hurtadillas, como todo aquel que, travieso, busca espiar entre los pensamientos ajenos.

Y creo que si no te importa, al menos un ratito, sí que voy a quedarme ;).

(mantén la esperanza aún quedan locos por ahí a quienes ganar para la causa ;)

BalaNegra dijo...

La sonrisa es la manera de construir un mundo mejor.
Yo intento también tomarme las cosas con humor e ir con la sonrisa por delante.

Normalmente da buenos resultados...

Elbereth dijo...

Ciudadano por supuesto que no me lo tomo a mal, es más...seguro que tienes razón. Lo que ocurre es que quizá no quiera que la tengas.

Un saludo y muchas gracias por pasarte.

Elbereth dijo...

Isilrod Pues aunque haya sido la casualidad nada más o el despiste me alegra de que te hayas pasado. Iré a visitarte a tu blog.

Sobra decir que puedes quedarte cuanto quieras.

Mantendré la esperanza sí...todo sea por la locura.;-)

Elbereth dijo...

Bala Es cierto, el buen humor es imprescindible, y tu haces gala de ello, siempre.

Beso.

.:Su:. dijo...

La sonrisa es tu armadura, te mantiene blindada ante los ataques externos que se vuelven nímios con dicha protección, pero cuando la pierdes, entonces estás expuesto y ya se sabe que los cazadores persiguen con más ferocidad a una presa escurridiza e inalcanzable.

Se me ha ido la pinza? jajajaja

Deikakushu dijo...

Conozco esa sensación. De hecho, hace poco iba en el metro escuchando "Love is in the air", y miré las caras de los que me rodeaban, el ambiente, y pensé "desde luego aqui no". A mi cuando alguien me sonríe me gana, se me ha ganado mucho, casi te diría que me puede pedir lo que sea, es como si me tocaran el corazón, es una ventana al interior. Y lo agradezco.
Besos

Elbereth dijo...

Susana Sí que es mi armadura, y la suerte es la sonrisa que otros me arrancan día a día. Como tú.

¿Se te ha ido la pinza? ¡Dios mío, espero que no porque no lo he notado!
Y eso significaría que a mi también se me ha ido...¿Recuerdas si me gustan las mantecadas? :S

:-)

Beso, porque sí, porque me da la gana, porque soy empalagosa...

Elbereth dijo...

Deikakushu Una ventana al interior... incluso yo diría que es una ventana abierta a cualquier posibilidad de entendimiento, de unión, de conexión.

Intento sonreír siempre, aunque acabe de llorar, me seco las lágrimas, me encojo de hombros y sonrío.

Una sonrisa para ti,pequeñajo, en este lunes anónimo.

Beso.

Valkiria dijo...

Conozco mucha gente que perdió la sonrisa por nada y gente que teniéndo todo lo que hace falta para perderla, supo mantenerla como bandera.

Mi sonrisa me acompaña siempre, desde que tengo uso de razón, incluso cuando estoy triste.
Es mi fiel amiga y se alimenta de mi interior como yo del suyo; y es así aunque pueda sonar ridículo y fantasioso.

Es de las pocas cosas que tengo, quiero decir propias, de lo poco que me quedaba cuando me sentía pequeña.
Además, es el mejor arma para luchar contra la indiferencia de los que no saben sonreír.

Un beso, enorme Elbereth (siento ser siempre la última)

Elbereth dijo...

Hola Valkiria Lo que me importa es que vengas, me da igual cuando. :-)

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Aunque a veces reconozco que me cuesta mantener la sonrisa. Pero si dejara de sonreír, ¿en qué me convertiría?

Un beso grande.

lamaladelapelicula dijo...

El metro... Desalienta a la vista, al tacto, al sentido. Pero cuando hay sonrisas o besos allí dentro, son los mejores del mundo :)

quizá nos hayamos cruzado

Elbereth dijo...

Ay Mala ¡¡recuerdo los primeros besos que me dí en el metro...!!!!

:-)

Sí, quizá nos hayamos cruzado, quizá nos estemos cruzando....esta misma mañana. ¡Aunque yo madrugo mucho!

The Mynep dijo...

Heeey que bien!! Tengo un post en mi blog con el mismo titulo y buscando a ver si ya estaba indexado me encotre con este.

Mi blog es Mynep Style
http://mynepstyle.blogspot.com

Y el post es el siguiente
http://mynepstyle.blogspot.com/2010/01/seguire-sonriendo.html