No soy escritora

11 oct. 2007

No soy escritora, tampoco lo pretendo. Juntar las letras una tras de otra para que formen una palabra, las palabras una frase, las frases una idea: es sólo un paracaídas para el desorden de mi cabeza.

Lo he repetido tantas veces que creo que es cierto: escribo para exorcizar mis demonios. Rellenar un folio es como echarles agua bendita a los vampiros que andan sueltos.

Empecé a escribir temprano, sí, pero ha habido épocas en las que no he escrito ni una sola línea. Creo que ese es el motivo por el que sé que no soy escritora. Sólo escribo, como muchos otros. No es falsa modestia, sólo plena consciencia de la realidad.

Tampoco me preocupa. Ahora apenas miro al pasado, quizá porque sé que no es necesario. Nadie se deshace de aquello que ha dicho o hecho, lo lleva cargado a las espaldas, y si miras tu sombra en la pared, aunque esquiva, ahí está, una joroba.

Con el presente apenas se puede vivir, el tipo es más escurridizo que una anguila, en cambio te pasas la vida viviendo con el pasado a cuestas. ¡Y no veas si cansa! Así que yo pienso que es mejor llevarse bien con él. Ignorarlo es como ponerte una venda en los ojos e ir dando palos de ciego. Negarlo es peor, cuando menos te lo esperas, te salta al pecho y se te agarra como una garrapata. No señor, no, yo al pasado le ofrezco un whisky y me siento a charlar con él. Nunca estamos del todo de acuerdo, bien es cierto, pero al menos llegamos a aquello de “vive y deja vivir”.

El futuro…bueno, ¿qué se puede decir de él sin temor a equivocarte? Cuando tenía veinte años, era el único tema de conversación, al presente apenas le prestaba atención y el pasado no tenía color. Ahora, sin embargo, cuando estoy sentada en el salón con el pasado, y suena la puerta, nos miramos, pero no me levanto.

--¿No piensas abrir, Elbereth?

--¿Al futuro? Creo que no, tiene llave, no sé para que llama.

El pasado me mira indiferente, y eso está bien, uno de nuestros tratos es que dejemos a un lado los sentimientos de culpa. No practico el remordimiento.

¿Y todo esto a que venía? ¡Dios, ni la menor idea! Creo que quería decir algo como que el pasado no me molesta, el futuro ya vendrá, y que el presente es en realidad mitad pasado, mitad futuro… pues eso.

6 comentarios:

Pedro Chincoa dijo...

Juegas con las palabras y escribes.
Creo que la literatura existe para emocionar, divertir, gritar, imaginar y tb contar la verdad. al menos que no se note mucho que una parte de lo que cuentas no es real. la realidad ya es increible, repetimos incansablemente.
Hablas mucho del tiempo, cosa que te hace poeta. yo me quedo con la vibración positiva, lúcida y existencial de algunas de tus metáforas y la grata empatía colectiva.
un saludo.

BalaNegra dijo...

Puto futuro...

Elbereth dijo...

Pedro, Gracias Creo que escribí este texto hace tiempo, un día en el que me dí cuenta que para ser "escritor" hace falta tener alma de escritor... Y me dí cuenta de que no me importaba no serlo. Quizá en el pasado me importó...

Un saludo y gracias de nuevo.

Elbereth dijo...

Bala...¿Qué puedo decirte? Nada. Pero no quiero sentirme así, pero así es como me siento...Sí, el futuro...parece siempre sonreír..¿ pero a quién?

.:Su:. dijo...

Sigo pensando que todo es pasado y futuro, el presente es una ilusión. Y cuando escribes sobre ello, el pasado es ficción emnascarada, y el futuro ficción imaginaria. No hay más

Elbereth dijo...

Su... ¡Hoy no soy capaz de contestar a ese comentario...! ¡No me riega la cabeza...! ¿Esa expresión no es correcta, verdad?

El tiempo --en sí mismo-- es ficticio...¿y qué no lo es?