¿Prosperidad....?

1 ene. 2008



La jornada de doce horas ha acabado. Las sirenas de las fábricas compiten unas entre otras, lanzando rabiosos aullidos al cielo plomizo, contaminado.

Dicen que la Revolución Industrial ha traído la prosperidad a Inglaterra, pero esa dama escoge cuidadosamente los portales a los que llama y los hombros que roza.

Jhon tiene nueve años, trabaja doce horas al día en una empresa textil. Ninguna de las leyes que hasta ahora han intentado reducir la jornada laboral para los niños ha tenido éxito. Los empresarios trabajan con tesón para que eso nunca ocurra. Los deditos de Jhon manejan hábilmente la maquinaria, están negros a causa del aceite y sus mejillas pálidas, demacradas, ocultas bajo manchones de grasa.

Viene del sur, de un pueblecito anónimo, pertenece --perteneció-- a una familia numerosa de agricultores venidos a menos. No recuerda como ha acabado allí. Todas las noches se dirige al puente cerca del río, con otros niños. Es su hogar. Han amontonado cartones, periódicos, y cualquier desecho que les protega del frío, de la lluvia, de la humedad.

Duerme vestido, pero descalzo. Las botas se las ata al cuello y le caen sobre el pecho, así puede sujetarlas firmemente contra él mientras duerme. Si se queda sin botas, se queda sin trabajo, se queda sin comida, se queda sin vida.

Los más mayores acosan a los pequeños si han encontrado algo de valor, se acercan fanfarrones, amenazantes y se lo quitan a la fuerza si es necesario. Esconder las provisiones y comerlas a escondidas es un reto diario.

Está tan cansado que no se ha comido su trozo de pan, ha recostado la cabeza contra el muro de piedra mohoso, se ha calado la gorra hasta las orejas y se ha cubierto con unos cartones que le ha dado el capataz. A su lado Williams le tiende una botella pequeña y aplanada de algún licor fuerte y mal destilado. Jhon niega con la cabeza y se deja adormecer por las llamas del fuego que han encendido unos hombres. No puede sacar de su cabeza el sonido de las máquinas de vapor.

Empieza a llover, y el viento arrastra ráfagas de agua hasta el puente. Los niños se arriman unos contra otros y se dan calor. Un viejo destroza una canción, mientras fuma una colilla que ha encontrado tirada en el suelo.

No hay pensamientos que cruzen por la mente del pequeño Jhon. Sólo existe el cansancio, el frío constante metido en los huesos, el agujero en la boca del estómago, el sueño que le hace cabecear mientras manipula la maquinaria.

Muchos niños se han quedado tullidos, otros han muerto. Bajo el puente no hay sumas, solo restas. Menos niños, menos comida, menos fuerzas.

Pero siempre encuentran niños, por cada uno que muere, tres están pidiendo ocupar su lugar. Las chimeneas de las fábricas son las flautas de un siniestro Hamelín, empresario de sonrisa con diente de oro, un puro en la boca y un abrigo con cuello de piel.

Lilly recuesta su pequeña cabeza de cabellos sucios y enmarañados sobre Jhon. El niño la acoge entre su cuello y su hombro. Sin decir palabra se duermen, de madrugada la sirena los despertará.

3 comentarios:

Elbereth dijo...

Alex...Alex...Alex...hooolaaaa Este comentario es para ti...me explico...Estoy pasando las entradas del antiguo blog en este, para tenerlas todas en uno sólo. Me equivoqué con la fecha y una de ellas apareció la primera...y es la que tu viste Alex....la he vuelto a colocar en su lugar "temporal" correcto...pero quería darte las gracias de nuevo... Un beso muy fuerte. Y Feliz Año.!!

by Alex dijo...

Jejeje....ya veo que no soy el único que tiene problemas tecnológicos....jejeje
Me alegro verte "currando" y entretenida en "redecorar" la casa.....es bueno para la mente y todo lo bueno se transforma en fuerzas para recuperar la salud...
Por cierto, me gusta mucho como lo estas dejando....ya te lo dije..
Te sigo leyendo, que tengo interes en ver el video....nos vemos más arriba....Ciao...

Elbereth dijo...

Hola de nuevo Alex..jajajaja...sí, sí, yo soy desastrilla...pero no tengo que hablar mal de mí, que estoy leyendo uno de esos libros de tus zonas erróneas...y dicen que hay que valorarse a sí mismo mucho más..jejjejjeje...

Me alegro de que te guste la nueva mano de pintura de esta casita, es verdad que así me distraigo...y salgo del "run-run" de mi cabeza... :)

Yo también voy para arriba...Hasta ahora...