Silencio

7 ene. 2008

Foto by Efebo



9:16 de la mañana, me aferro con las dos manos a mi taza de café, mientras disfruto de esta tregua que parecen habernos dado al silencio y a mi. Dentro de poco irán despertando, moverán muebles, pondrán música, encenderán televisores, darán portazos, tendrán conversaciones de habitación en habitación, pero hasta que llegue esa profanación del silencio, gozaré de él.

Amo el silencio, ese en el cual anidan los sonidos tenues de la Naturaleza. Un gorrión pía timidamente, el viento incansable subiendo a las copas de los árboles para terminar tumbando las briznas de hierba, mi respiración, el roce de mi mano sobre la piel de mi frente, buscando el ceño fruncido y acariciándolo, el latido desigual de mi corazón.

Quizá las personas necesitan hacer ruido porque temen escuchar el silencio, lo que este puede decirles --o por el contrario-- el vacío que pueden hallar en él como respuesta.

O simplemente son pesados... Pero para mi es extraño, porque necesito del silencio, tanto como del agua o la comida o el sueño. El ruido constante es como un martillo golpeando mi sien, una ejecución a golpes.

El silencio es el auténtico espejo del alma. En él, nuestros pensamientos crecen como hiedra, y los sentimientos que les suceden no admiten sobornos ni chantajes. El cuerpo se ve a merced de ellos, para lo bueno y para lo malo.

La vida se asemeja a un baile de máscaras. Salones con música, donde nadie puede hacerse escuchar y sólo les resta bailar. El centro iluminado por una gigante araña de luz, y las esquinas en sombra, con ojos que siguen a los bailarines en espera de algún tropiezo, un paso desacompasado, o la caída, víctimas del cansancio.

Hombres y mujeres vistiendo sus oropeles, barrocas telas de seda, terciopelo y damasco, falsas perlas y brillantes. Las caras empolvadas, las sonrisas pintadas.

Mientras suene la música creerán que están a salvo. Así que bailarán frenéticamente día y noche, escondiendo sus rostros tras esas máscaras de purpurina, frágiles y absurdas.

Pero un día la orquesta dejará de sonar. Y el bailarín verá como su pareja le suelta la mano, le da la espalda y sigue bailando. La orquesta no tocará para él.

El silencio interpretará su partitura en blanco y le habrá despojado de su antifaz. Una sombra gris saldrá del fondo en penumbra, y le mostrará un rostro que apenas reconocerá: el suyo propio.

Los hay que siguen a su sombra, los hay que pelean y chillan, los hay que se desploman sobre el suelo de mármol rosa.

Es hora de bailar con el silencio, un tango apasionado.

8 comentarios:

Monica dijo...

Muy bueno! me encantó tu forma de componer el estado del silencio.Hermosas imágines y un excelente cierre.Felicitaciones!

bonhamled dijo...

Ya de vuelta, enhorabuena.

http://almadormida.nireblog.com/post/2008/01/07/224-la-ventana

Un vistazo.

Alfredo dijo...

Máscaras bailando constantemente al son de melodias internas... la metáfora de las máscaras es una de mis favoritas. Nunca mostramos nuestro rostro, consciente o inconscientemente lo cubrimos con una máscara. Y nuestro objetivo es conseguir deshacernos de ellas. Por eso la angustia de quien no se encuentra, de quien tras mirar al espejo no se reconoce.

Y el silencio... la melodía más necesaria. Un abrazo.

Estoy pidiéndole al silencio que baje la voz...

Maine dijo...

Gran post. Y no te quepa duda, el mundo es un enorme teatro de máscaras en el que estamos obligados a bailar hasta que el silencio nos ofrezca pequeñas treguas sólo a ratos.

Anónimo dijo...

Como siempre increíble inspirando, increíble haciendo sensibles las letras, que se mueven con tus dedos como nadie.

besos y más besos, en silencio

Diana dijo...

era yo..jeje

BalaNegra dijo...

¡Al fin te puedo leer! No sé qué pasa, que desde mi curro hay un filtro que no me deja ver tu blog. Llegué a pensar que lo habías cerrado o algo así. Hoy, por algún motivo desconocido, no debe haber funcionado, y me encuentro con un nuevo cambio de cara (aunque no me sorprende en ti)
En fin... me apunto a bailar ese tango en silencio...

Elbereth dijo...

Gracias, Mónica. Un placer tenerte aquí, y espero que nos volvamos a ver muy pronto. Un saludo.

bonhamled Estoy fusionando--poco a poco-- los blogs que tengo, y el otro día me encontré con una entrada que te dediqué a ti, y a tus letras. Me hizo sonreír. Me alegro de que sigas por aquí.

Un saludo y gracias. Tienes mi respeto como siempre.

Alfredo, holita A mí también me fascina la metáfora de las máscaras. A veces llego a pensar en máscaras usurpadoras de vida, que terminan pegandose a la piel, siendo imposible deshacerse de ellas.

Y sobre el silencio...nada que decir...:)

Un fuerte abrazo.

MaineGracias por tus comentarios. Hace tiempo que te leo, e incluso en alguna ocasión he dejado algún comentario, me gusta mucho como escribes.

Gracias de nuevo y un saludo.

Anónima-Diana ¡menuda sorpresa, si yo nunca tengo anónimos! Ja, ja, ja...Gracias, y más gracias, y besos... pero todos silenciosos, por supuesto.

Hola,Bala Me alegra mucho saber que sigues pasandote por aquí. Sobre lo de que no te deja entrar, lo siento mucho...espero que se arregle. Quizá es por el contenido "surrealista" del blog... ;)

Y sobre mi cambio de cara...:D, sip, no tengo remedio, pero reconoce que he mejorado...¡ya no los cierro, como antes, sólo les cambio el diseño! :)

¡Bailemos pues, danzaremos malditos!