La decisión...

26 feb. 2008

Anke Merzbach


Llevaba rato despierto pero se había negado a abrir los ojos. Sentía el calor del cuerpo de su mujer muy cerca, la respiración sosegada: dormía. La luz del día caía sobre sus párpados, tirando de ellos, con la intención de despertarle, pero fue el sonido de la cisterna el que —con un suspiro— le obligó a levantarse.

Escuchó los pasos de sus hijos en el pasillo, los pies desnudos sobre la madera vieja. Y sonrío. Sabía lo que venía a continuación y, como un ventrílocuo, movió los labios sin emitir palabra:

—¿Papá? ¿Estás despierto? ¿Podemos bajar a desayunar?

—Estoy durmiendo, hijo —. Y río para sus adentros, sabiendo que el pequeño estaría pegado al otro lado de la puerta, con algún juguete en la mano, mientras el mayor estaría encendiendo el ordenador en su habitación.

—¿Y si estás dormido como es que puedes hablar?

—Te ha pillado, querido…

Y el hombre se echó a reír, ahora abiertamente, a la par que retiraba cuidadosamente el pelo de la cara de su mujer.

—Haré yo el desayuno, duerme un poco más, ¿de acuerdo?

—¡Ahhh, gracias! ¿Estás seguro?

Y por respuesta volvió a sonreírla, mientras abría la puerta y perseguía escaleras abajo al pequeño, en una parodia de grititos y exclamaciones.

La cocina estaba bañada por una luz temprana, limpia, clara, sin ruidos en el aire que mancharán su transparencia. Los visillos se balanceaban suavemente a causa de la brisa madrugadora. El pequeño se sentó en un taburete, mientras contemplaba a su padre en el ir y venir del café, las tostadas, los cereales, un ritual de fin de semana con sabor festivo.

Mientras untaba la mantequilla en el pan y depositaba con cuidado la rebanada en la sartén pensó: ¿Cómo lo hago? La mirada vacía, absorta en la cafetera, en los rayos de luz traspasando el vaso de zumo de naranja. ¿Con una soga? No, sería esperpéntico si tuviera una erección. ¿Con un cuchillo? Tampoco, demasiada sangre, muy sucio. ¿El gas? Podría venirse abajo toda la casa. Parecía que sólo quedaba el método tradicional: la escopeta.

Se quedó mirando como su hijo cogía la cuchara torpemente, y se la llevaba a la boca derramando parte del contenido por el camino. La muerte es un estorbo, tendría que haber mejor final que ese para una vida.

—¿Lo has decidido ya, papá?

—¿Decidido el qué?

—¿Cómo será el final?

El hombre le mira ceñudo, en el momento en el que va a contestarle al niño, se oye un grito de mujer:

—¡Pero que humo es este! ¡Las tostadas se están quemando!

El hombre y el niño se miran, el padre le hace un gesto de advertencia con la cabeza: silencio.

La mujer aparta la sartén rápidamente del fuego, y abre las ventanas de par en par. Los dos hombres la miran impresionados por su rapidez y eficacia. Ella se vuelve en jarras hacia ellos y, mirando a su marido, le espeta:

—¡De una vez por todas! ¿Cuál va a ser el final? ¡No puedes seguir quemando tostadas!

El niño asiente gravemente con la cabeza dándole la razón. El hombre se encoge de hombros.

—¿No os parece muy trillado un suicidio con escopeta? ¡Todas las novelas terminan igual!

—Nosotros, querido, sólo queremos desayunar. Decide pronto como muere tu personaje, o no te dejaré poner más los pies en la cocina, y eso, muy a mi pesar.

—Amén. Y tu enano, ¡no me mires con esa cara!

11 comentarios:

Spender dijo...

:) Me ha encantado, como siempre...por un momento pensé lo peor!

Perdona por haber estado tan "out" últimamente. Estoy intentando volver con fuerza. Besos!

Enredada dijo...

GENIAL, creo que siempre repito lo mismo al leerte... quedo sin palabras...
mil abrazos maestra!

by Alex dijo...

Jajajaja....¡¡Que lo mate como sea, pero que lo mate ya!!!....ya está bien de quemar tostadas...jajaja
Ya me tenias preocupado, pensaba en un filicidio....jajaja
¿Como es que nunca escuchaste "hay dias pa los morenos?....Neña, ye un dichu de to la vida....mas vieyu quel pan....jajajaja
Y...¿Mas feo que pegai una ostia a un padre?.....jajajaja....vale.....vale....ya paro.....me voy a dormir....dios que horas....

Isaac González Toribio dijo...

Estupendo, con ritmo e intriga. Qué díficil escribir así, que parezca tan fácil. Eso es lo más complicado, sobre todo en los relatos. Bicos desde Finisterre

Maribel dijo...

Un relato delicioso, Elbereth.

Por un momento yo también temí, y hubiera sido una pena que tanta ternura tuviera un mal final.

Un beso :)

Elbereth dijo...

Spender ¡Así que conseguí engañaros por unos breves instantes! :)

No tienes que disculparte por nada, entiendo. Yo paso por rachas realmente malas. En las que ha llegado casi a pasar un mes y no he escrito. En las que creí que no volvería a escribir.

Tengo ganas de leerte. Un abrazo muy fuerte.

Elbereth dijo...

Enredada ¡Cambiaste tu foto! Me gusta mucho más esta. Sí, sin duda, aunque tenga que girar la cabeza para mirarla. :)

Y por lo demás, gracias, muchas gracias, aunque me haces pasar un rato de vergüenza con esos cumplidos, pero no por ello dejan ser muy halagadores. Lo importante es que disfrutes con ellos , y ya está..¿no?

Un abrazo muy grande.

Elbereth dijo...

Alex..hermano "moreno" Por cierto, antes de empezar a meterme contigo...:) una preguntita inocente: ¿de que congregación eres? jajajajjajaja

¿Y que haces despierto a esas horas, pillín? Hum...la verdad es que no estoy muy puesta en frases populares, jejejej, pero mi afán de aprender es inagotable.

¿Que lo mate ya? Esto...no...mejor no digo nada... jajajajjaja

Un abrazo, loco....

Elbereth dijo...

Hola Isaac ¡Desde Finisterre! Me encanta ese nombre, tiene magia. Y gracias a ti también. Es un cumplido inteligente el que me has hecho, y eso es un lujo para todo el que escribe. Gracias.

Y bicos desde este Madrid...puedo llamarlo Magerit...quizá así tenga algo más de sonoridad...:)

Elbereth dijo...

Buena noche, Maribel ¡No iba a dejar que les ocurriera nada malo! No señor, no... sólo quería sorprenderos un poco, y haceros sonreír.

Un beso y hasta pronto!!

by Alex dijo...

¡¡¡HERMANDAD DE LOS MORENOS DESCALZOS!!
¿Te gusta?...o, como decimos en asturias...¿Prestate?...
Que jodia chiquilla........jajaja