Una mujer...

16 feb. 2008


Intento conciliar el sueño. Tumbada de lado en la cama, cierro al fin los ojos, y pruebo a mantener a raya los demonios con mi espada de madera.

El aire de la habitación se espesa, hay un cambio sutil e impreciso en su olor --jazmines quizás--, y me revuelvo inquieta entre las sábanas...

Ante mis ojos cerrados aparece una mujer. Camina erguida de un lado a otro del salón: es alta, morena, lleva el pelo recogido sobriamente en un moño, dejando desnuda su blanca nuca. Está ataviada con un vestido rojo --rojo sangre--, de terciopelo, ceñido a la cintura, y una camisa que le cubre recatadamente el pecho. En el cuello y las muñecas encaje blanco sobresaliendo pulcramente del vestido. No lleva joyas, ni adornos.

Está delante de una chimenea, sola, aguardando. No está impaciente, pero sí alerta. El vestido cruje con sus movimientos, y lo que a primera vista me pareció terciopelo parece convertirse en seda.

A un lado hay una jaula de pájaro vacía, con barrotes pintados de blanco, y coronada en su cúpula por un delicado racimo de uvas.

La alfombra que pisa la mujer es lujosa, oriental, roja también, de dibujos intrincados y elegantes. Absorbe sus pasos, silenciándolos, creando electricidad estática a su alrededor. Se me ocurre en ese momento que bien podrían apuñalar a alguien en ese salón y nadie distinguiría la sangre en el suelo ni las manchas en su vestido.

Es como estar viéndola por el agujero de una cerradura. Oigo el suave tic-tac de un reloj de pared. La habitación no tiene luz, quizá es de noche, quizá un escenario de teatro.

Súbitamente, tengo la sensación de que la mujer sabe que la estoy mirando, de que está allí por mí, que es a mí a quien espera. Pero no sé como he llegado hasta ella y lo que es más importante: ¿por qué?

Me resulta extraña. Su presencia es penetrante, dura, seca, y a pesar de todo eso --sorprendentemente-- me calma, me cura. Cuando me doy cuenta del efecto que produce en mí, me relajo, y cuando lo hago, comienzo a perder su imagen.

Y después se va. Y después me duermo, y hasta el amanecer no despierto.

12 comentarios:

by Alex dijo...

Lo primero que se me pasó por la cabeza: ¿Que se habrá "fumao" hoy Elbi?...¿Quien será la señora misteriosa?....Me gusta lo del vestido rojo, pero no me "fio ni un pelo" de ella, me dá "mal rollo"...jejejeje
Pero luego recordé, que mi hermanita Elbi, tiene una imaginación, que ya la quisieran muchos gionistas....
La culpa es del Cuelebre....
Tambien puede ser un "pequeño castigo", por llamarme "HERMANO ALEX"-...jajajaja
Anda, tonta, dejate de soñar con mujeres extrañas y sueña conmigo, al menos soy conocido, y como soy un HERMANO, soy de fiar....jajaja
Chiqui...un besazo cariñ♥so.

Enredada dijo...

la verdad esa descripción es alucinante, pude ver cada detalle, cada instante y escuchar ese reloj...
gracias por tanto
Rox

Elbereth dijo...

Alex.... jajajjajaj ¡canallaaaaaaaa! pero eso sí, hermano Alex, canalla, jajajajajjajaja....

Vamos a ponernos serios: yo no fumo, como verás no me hace falta, porque por mí sólita me da por volar de lo lindo..jajjajajjaja. No me extraña que no te fíes de la mujer de rojo....yo tampoco del todo ..jejejej

¿Pequeño castigo? jajajajajjaja, pero porqué dices eso "hermano"..jajajjajjaja ay, ay...soy muy bichejo, cierto es.

Si no sueño contigo es por lo mucho que te aprecio, en mis sueños siempre es de noche, y ocurren todo tipo de cosas raras, créeme... (ahora tienes que imaginar un fuerte viento ululando..uuuuuhhhhh)
:))))

Elbi, Chiqui, ....esto....¿cual es el diminutivo de Alex...? Déjame pensar....esto...¿Alexin? ¿Hermano Alexin? jajajjajaja ay, ay,...tu castigo será devastador..jajajjajjaja

Un gran beso, Alex....me gusta reír contigo. :)

Elbereth dijo...

Hola Enredada ¡Muchas gracias! No estaba muy satisfecha con el resultado, escribir lo que había sentido fue muy difícil, pero creo que al menos me aproximé...

Un fuerte abrazo!

Spender dijo...

Qué relato! Me enganchas desde el principio, me zarandeas en medio, y siempre me dejas con ganas de más pero con un final perfecto.

by Alex dijo...

Alesin....no....parece que me voy a quedar "sin" algo...jajaja
Mejor Alesix....como Asterix y Obelix....jajaja...que estan de moda.
¿Que, hermana pequeña?...¿no sabes que está muy mal reirse del hermano mayor?....jajaja...
Dios...eso si que "suena" feo..."hermano mayor"...borra....borra...jajaja

Maribel dijo...

Me gusta la Condesa de Vilches vestida de rojo y espero que esa mujer de tu sueño te mirara con la misma dulzura que tiene ella en sus ojos.

Me encanta tu blog, Elbereth, seguiré leyéndote :)

lamaladelapelicula dijo...

¡Madre mía!

Un giro inesperado que me encanta :))))

Elbereth dijo...

Gracias, Spender viniendo de ti, es mucho más que un cumplido.

Un secreto --entre tu y yo--: también me quedé con ganas de más. La mujer me intrigó aunque también me inquietó. Quizá vuelva a aparecer en mi duermevela...:) Ya te contaré.

Un abrazo y gracias.

Elbereth dijo...

Ay Alex hoy no puedo seguir tu marcha... pero voy a intentarlo... Estoy pensando en convertirte de hermano mayor Alex, al GRAN HERMANO (ehhh que la idea ha sido tuya!!!!)

;-)

¿Leíste 1984? Seguramente sí, como la mayoría de los que os pasáis por aquí, pero en caso contrario, os lo recomiendo. Es un libro que desnuda, y te viste con ideas y emociones terribles.

Esto...lo siento...hoy no me salían las carcajadas...otro día será...hermano...:) Cuídate mucho, y un beso muy grande.

Elbereth dijo...

Hola Maribel... La primera vez que estuve ante La Condesa de Vilches,de Federico Madrazo, tendría no más de doce años. Me cautivó.

Muchos la comparan con La Gioconda, y creo que en parte es acertado... pero no creo que eso fuera lo que me dejara boquiabierta ante ella. De cualquier forma, no olvido ese cuadro, y el texto fue un pretexto para "alterarlo" y ponerlo en el blog.

Gracias por tus palabras, y será un placer volverte a ver por aquí.

Elbereth dijo...

Hola Mala ¡Estás de vuelta!...me paso por tu blog...ahora mismo. Me alegra tenerte aquí de nuevo...