Cuéntame un cuento...

28 mar. 2008





Mi cuerpo. Tumbado. Encogido. Recogido sobre sí mismo, como un viejo periódico. Ocupando un lugar en el espacio, sin sitio en la memoria. Temblores a causa del frío, a causa de calor. Pensamientos que tiritan ante la locura.

—Cuéntame un cuento…

El la mira y suspira.

—Sabes que se me da muy mal eso de inventar…

—Por favor, un cuento pequeño. No tienes que inventarlo. Basta con que recuerdes uno antiguo: La Cenicienta, La Bella durmiente… o incluso, incluso esa versión de Caperucita que tú conocías.

Acaricia el cabello de ella, dulcemente, e impotente ve como las lágrimas la secan por dentro.

Y entonces ella comienza a contar un cuento. Uno de esos que sus padres nunca le leyeron en voz alta, uno de esos que ella devoraba, una y otra vez bajo la luz que se colaba por la ventana.

El piensa lo pequeña que es esa mujer de cuarenta años, su mujer. Se asusta ante tanta ternura escondida, asfixiada en un caparazón de falsa seguridad. Como un cachorro de gato, sacando sus pequeñas y blandas uñas, mostrando sus colmillos de leche.

—Y fueron felices y comieron perdices… Fin.

Ella cierra los ojos y se aferra a su linterna, espada de cartón piedra contra la oscuridad.

Y él comienza a hablar. Acerca la boca a su oído, y en susurros, le habla de una niña muy pequeña, a la que el miedo agarra por el cuello. Una niña que evita mirarse en los espejos por lo que pueda ver en ellos. Pero un día se enfrenta a uno de ellos, y el miedo salta para atraparla; pero la niña le esquiva, y el miedo cruza al otro lado para quedar allí atrapado. La niña tapa el espejo para siempre.

La mujer vuelve su rostro hacia él. Los ojos cansados de tanto llorar, ojerosos y llenos de un profundo agradecimiento. Y eso le duele, como una punzada en el corazón.

El beso es dulce y silencioso.

—Que descanses.

—Igualmente. ¿Estás bien?

Ella asiente. Él la atrae hacia sí, y la abraza. La luz de la linterna es un sol de medianoche sobre el desnudo firmamento de la pared.

15 comentarios:

Spender dijo...

¿Crees que si escribiera cosas así no lo harías más a menudo?

No hay edad para cuentos, ni para el miedo, ni para las linternas "quitamiedos". Precioso.

Enredada dijo...

No me digas que sos un ángel caído... NO.
Ahora si,
Ese niño que tenemos dentro estará siempre...por más que tapepos espejos, y pedirá cuentos y rascaditas de espalda al anochecer... y también convivirá con lo que somos, seres "mayores" y también jugará con nosotros....
El dolor, físico, el dolor del alma...
estoy muy triste Elbi, aunque se que alguien puede protejernos con un abrazo...
Estoy triste y enojada porque estás triste.
Aveces no entiendo nada, nada, nada.
Solo se que vos me dijiste muchas cosas, REALES, por vos salí adelante, LO JURO, y con vos me quedo hasta que quieras...
Arriba amiga Ángel, arriba...
recuerda, recuerda...
te queiro sol
estrella
Elbi
abrazos

Anónimo dijo...

Buenas, soy Guillermo.
A veces, más que la necesidad del propio cuento en sí, es la necesidad de no querer saber nada de nada y olvidarnos, aunque solo sea por un poquito de tiempo, de todas nuestras preocupaciones. Descansar el alma. Estar acurrucados junto a la persona que queremos, oyendo, y a veces no escuchando una historia, y transportarnos a nuestra fantasía más íntima en la que nos hacemos pequeños, infantiles, alejados de toda preocupación, de toda realidad, y de la que no volveríamos jamás (Nunca Jamás... sabes, no?). Es luchar con una espada-linterna de cartón piedra, contra nuestros Capitanes Garfios, ayudados por alguien que sabemos que nos quiere y a quien queremos... Y gracias esas personas que nos quieren, podemos seguir luchando.

Ah! y tb.sé de ese empezar a escribir, sabiendo lo que quieres decir, pero sin saber de qué forma caprichosa se van a ir construyendo la idea... Y tb. sé de pequeños comentarios que se han convertido en verdaderas disertaciones y alegatos... vamos, que empiezo a hablar del precio de las piruletas, y termino hablando del sexo de los ángeles...
Saludos
(((Vaya!, te das cuenta como yo tb. me enrollo)))
Guillermo

Silvia dijo...

Hermoso,muy hermoso.
Saludos

by Alex dijo...

Rox es un cielo de mujer, llena de cariño y agradecimiento....me gusta mucho como te cuida y se preocupa por ti....

Elbi, cariño, hoy hablas de amor, con ese estilo tuyo inconfundible..
Me gusta mucho ese cuento que el le susurra la oido....ese espejo "magico" que atrapa el miedo para siempre...es un cuento de esperanza, es un cuento de ilusión, es un cuento lleno de vida y ella lo agradece.
Tambien me encanta ese beso dulce y ese abrazo final, lleno de cariño....
Solo añadiría algo gracioso, algo que le hiciera reir, pues la risa es alegría y la alegría es la mejor medicina.....y si no sabe contar algo gracioso, pues que le haga cosquillas......jajajajaja..
¿Sabes si ella tiene cosquillas?...
Mil besos cariñosos,hermanita.

Maribel dijo...

Yo sólo le diría una frase de un cuento muy famoso*

"Tú tendrás estrellas que saben reír!"

Precioso, Elbereth

Un beso

*El Principito

Alfredo dijo...

Gracias por contarnos estas historias, pequeñas en su extensión pero grandes en todo aquello que cuentan. Una a una, se van quedando y te obligan a pensar un buen rato en ellas. Este me ha dado mucha ternura, aquella que pensé había olvidado. Me ha hecho recordar cosas hermosas de mi vida, me ha dado vida para tener la esperanza de que, quizás algún día, vuelva a vivir algo así. Disfruta de esos cuentos, recostada en su regazo, sin miedo a mostrar la niña que llevas dentro. Un abrazo fuerte, Elbereth.

Elbereth dijo...

Hola Spender Tú escribes muy bien, si no lo haces más a menudo quizá es por otros motivos. ¿No? :)

¡Me encantan los cuentos! Me alegra oírte decir que no hay edad para ellos.

Gracias.Muchas gracias.

Elbereth dijo...

Hola RoxVale, de acuerdo, estoy poniéndome muy pesada con esta "pena". Tienes razón.

¡Ay cómo me gusta que me rasquen la espalda! ¡no te lo puedes imaginar! Desde enana...¡da un gustito! :))))

No quiero que estés triste...así que me voy a poner las pilas...para sonreír un poco. Sobre lo de entender no te preocupes...yo tampoco entiendo nada...quizá es que me esfuerzo demasiado por entender, quizá hay que dejar que las cosas sucedan por sí solas.

Quédate conmigo, por favor, sé que me pongo pelmaza...bueno hay épocas de vacas flacas y otras de vacas gordas. Ahora nos ha tocado las de las vacas flacas...¡pues nada, toca aguantar el tirón! ¡Pero juntas!

Recuerdo, recuerdo, recuerdo... Me pongo en pie y aguanto, como sea pero aguanto. Además sé que estás ahí para que me apoye.

Yo también te quiero, pequeñaja. Y tú no me hagas mucho caso...sólo el justo. :))))))GRACIAS.

Cuídate mucho, y un montón de besos...¡Hoy cambiamos la hora en España, adelantamos una hora, así que dormimos un poco menos!

Elbereth dijo...

Hola Guillermo jajajajja...sí, sí ya veo que tu también te enrollas, menos mal así no soy la única. jajajjaja ¡Vamos allá!

¡100 puntos para el ganador! Sí, olvidar, pensar que puede haber otro mundo a este, que hay alternativas...sí..."Descansar el alma", qué bonito eso que has dicho, no podría estar más de acuerdo. :))

¡Sí, sé, ya lo creo que sé! A ese país de "Nunca Jamás"...si tuviera pasaporte no volvería, de verdad, me quedaría siendo una niña siempre.

Y si no fuera por esa persona o personas que nos quieren, apagaría la linterna...¡Pero están ahí! Afortunadamente.

¿Y a cuánto están las piruletas? ¿Caras no?...Sobre el sexo de los ángeles no me atrevo...es muy sórdido, jajajajjaj Y seguro que pierdo si apuesto.

¡Está genial que te enrolles, Guillermo! Así no me siento tan mal, cuando quieras hacemos viajes por USA dando conferencias. jajajajjaja

Saludos.

Elbereth dijo...

Gracias, Silvia Tú también eres hermosa. De verdad.

Un saludo y gracias.

Elbereth dijo...

Hola, hermano cofrade, Alex Rox, es como mi hermana, como ves ya voy aumentado la familia ...:)))) ¡Pero espero que no tenga que manteneros a todos! jjajajajajjaj

Sí, hoy hablaba de amor. ¿Raro eh? :))) Lo que más le agradece es que sea capaz de contarle un cuento, porque sabe lo mucho que le cuesta. En realidad,como ella le dice, lo de menos es lo que cuente, lo importante es la intención. Ese es el regalo. Grandísimo regalo.

Me gusta que te guste. Es como la vida misma. :)))

¿Cosquillas? jajjajajaj...bueno...hoy no...pero mañana te encontrarás con un guiño a esas cosquillas que pides. ¡Estate atento a la pantalla de tu televisor! jajjjajaj

¡Pobriño mío! Creo que está tan triste como ella, además de sentirse impotente, y no creo que le salgan muchos chistes. ¡Con el cuento nos damos por satisfechos! jajajjja

¿Que si tiene cosquillas? Uhmmm creo que a los enfermos las cosquillas les desaparecen así sin más...no sé...quizá pueda soplarle en el oído...jajajjajajaja

Un montón de besos, hermano mío.

¡Hoy hace un día de primavera loco aquí en Madrid!

Elbereth dijo...

Maribel ¡Me gusta tanto el Principito! Hace mucho tiempo, en otro tiempo, escribí una entrada con un texto del Principito... la del zorro.. No podías haber hecho mejor elección.

Gracias, muchas gracias por esa frase.

Un abrazo. :)

Elbereth dijo...

Alfredo, amigo mío Sin duda volverás a sentir esa ternura... la vida es terriblemente extraña, pero también mágica. A veces nos deja a oscuras, y cuando menos lo esperamos nos sorprende con un amanecer.

Gracias a ti. Me gusta leerte.

Un abrazo muy fuerte.

Aldabra dijo...

veo que en este texto ya empiezas a tener luz, al menos ya tienes una linterna... je je je...

Elbereth, es un texto muy muy tierno... agradable de leer porque nos transporta a ese mundo de niños-mayores-niños...

te queremos por todo lo que nos das y por todo lo que aprendemos... y hablo en plural porque seguro que es así para todos, no tengo ninguna duda...

bicos,
Aldabra