Después de aquella noche...

3 mar. 2008


A la orilla del río Turumak empezó el viaje de Nelson, y acabó su vida.

Se embarcó un amanecer, de puntillas, con la gorra calada hasta las cejas, y las provisiones justas. Tenía la conciencia culpable, pero el corazón libre por primera vez en muchos años. Sólo las gaviotas fueron testigo de su huida, aunque a él le gustaba decir que fueron su cortejo de despedida.

No sé que fue de él en aquellos primeros meses en los que navegó sin rumbo fijo, acercándose a los puertos sólo para comprar víveres, siempre en medio de la noche, como un proscrito.

Se dejó crecer la barba, y su piel se endureció y quemó por la brisa y la sal. Sus arrugas se hicieron más profundas y enigmáticas. Él me contaba que sufrió de tanta soledad, que casi se olvidó de hablar, y llegó un momento en que se entendía mejor con delfines y ballenas, en las noches de luna llena, que con las personas. Y no lo lamentaba, de veras que no.

Cuando le conocí era un hombre a la deriva, que ni tan siquiera sabía en que día ni mes vivía. Trocamos comida por unos arreglos en mi barco, y fue ahí donde bajó la guardia y me narró todo lo ocurrido. Creo que no lo hubiera hecho de no haber sido por todos los meses pasados a solas con la mar y sus pensamientos.

Aquella noche, la taberna estaba vacía. En el puerto había pocas naves atracadas, y los marineros habían vuelto ya a sus barcos, a dormir la borrachera en sus camarotes. Nelson daba vueltas a su jarra de cerveza, me ofrecí a llenársela de nuevo, pero me rechazó.

—¿Crees en los fantasmas?

Yo me encogí de hombros, igual que hubiera hecho si me hubieran preguntado si quería casarme con la tabernera, o si creía que el país tenía que ser una república. Tanto más me daba: el mar era mi tierra. No necesitaba conocer más.

—Yo no creía, no antes al menos. Pero después de aquella noche…

Se remangó la camisa, y me mostró una cicatriz: morada y profunda, que le rodeaba la muñeca.

—Quiso atraparme… y a punto estuvo de conseguirlo, sino llega a ser por ella…

La tabernera apagó poco a poco todas las luces. Después, se nos quedó mirando en silencio, tras la barra, mientras secaba con un trapo viejo una de las jarras.

—Debemos marcharnos, Nelson…

Salimos a la húmeda madrugada. El suelo estaba resbaladizo, y de cada dos farolas de gas, sólo una alumbraba. Subí el cuello de mi chaqueta, y saqué la pipa del bolsillo. No tenía intención de preguntarle más, pero él siguió hablando: tuve la sensación de que se había olvidado de mí.

—Tenía el brazo cogido por sus fauces, la sangre había empezado a manar de mi muñeca y recuerdo que pensé con claridad: ¡estás muerto, amigo! Forcejeé. Mejor manco que muerto. Pero aquel maldito monstruo tenía demasiada fuerza. Entonces me rendí, recuerdo que dije: ¡de acuerdo, es el final! ¡Y en ese momento, la ví!

Se volvió con los ojos muy abiertos hacia mí, y me agarró del brazo. No sentí miedo, sólo pensé: ¡pobre loco!

—Aquel ave llegó volando del cielo y se posó sobre el agua como si no tuviera peso. Era hermosa, ¡oh sí!, ferozmente hermosa. Sus ojos parecían humanos, estaba vestida con plumas blancas y negras, medía más de un metro. ¡Nunca había visto nada igual! Se quedó allí, erguida en el agua, sin hundirse y clavó sus ojos sobre el monstruo. El tiempo se detuvo… y aquel bicho me soltó, para hundirse en las profundidades.

Calló; y quedó mirando a los barcos atracados en el puerto. Después se volvió hacia mí.

—¿No me crees verdad?

—¿Y eso te importa?

Nelson negó con la cabeza y siguió murmurando sus recuerdos.

—Ella levantó sus alas y se descendió delicadamente sobre la proa del barco. Me miró fijamente, ¡parecía tan triste! Y después, repentinamente, se marchó. Me desperté al día siguiente con el barco a la deriva y la muñeca ensangrentada.

—Te salvo…

—Creo que ella estaba allí, el día que partí de la orilla del Turumak… ¿Te he contado porqué me fui?

18 comentarios:

Isaac González Toribio dijo...

Una bella historia de piratas, para cortar el aliento. Pero tendrá continuación, no?

Maribel dijo...

Me gustan las de piratas, espero la continuación :)

Un beso :)

by Alex dijo...

¿Estaras preparando la segunda parte, no?...
Oye, hermanita...¿te has planteado alguna vez escribir un libro?....o te parece demasiada responsabilidad????...
Ultimamente te veo muy bien....alegre...inspirada...disfrutando....sigue así todo lo que puedas....Da gusto leerte....
Un besazo....o dos....jejeje

Aldabra dijo...

Buenos días, Aldabra:

Una historia fantástica. Yo también me apunto a los que piden continuación y también coincido con Alex en que me encantaría leer un libro tuyo...

Me encanta como me metes dentro del relato y me llevas hasta el final en un paseo, siempre, interesante... sea lo que sea de lo que escribas.

Bicos, que tengas un martes estupendo.

Aldabra dijo...

Sorry... Sorry... Elbereth... me he equivocado y he puesto Buenos días Aldabra, en vez de tu nombre... es que no se si sabes que yo desayuno zumo de pera muchos días... y cuando se me espesa en la cabeza...

¡¡aysssss!!

¡¡la edad que no perdona, hija!!

Aldabra,
bicos otra vez

Spender dijo...

Algún día me gustaría sentirme tan cómodo como tu pareces en las largas distancias. Jamás paso de los 3 párrafos, concentro demasiado en demasiado poco espacio. Tú sabes jugar con el ritmo, la tensión, las imágenes...y queremos más!

Enredada dijo...

indescriptible.
Disfruto de cada palabra, de cada coma y cada punto.
Tus historias breves son fabulosas,
estoy feliz de poder leerte, feliz de que existas...
abrazos y continuará'???

Enredada dijo...

Amiga, hay algo esperándote en mi Blog,
mil besos

Anónimo dijo...

Ya tiene un libro ¿O es que no lo ven? ¡ Y bien gordo por cierto! Y hermoso, muy hermoso

lamaladelapelicula dijo...

No sé porqué siempre que te leo, me logras concentrar tanto (todo un mérito) que termino imaginándote a ti leyéndome tu texto.

Te imagino así, con manos suaves y voz de esas que susurran pero otorgan. Te imagino así de gesto pausado y seguro. Te imagino así, llenando el ambiente de frases que no obligan, sino que entran por nuestros suspiros, y se quedan.

besos

Elbereth dijo...

Hola Isaac Pues la verdad es que creo que no y creo que sí. Nunca se sabe, las historias tiene vida propia, apenas decido por ellas.

¿Una historia de piratas? :) ¡Son marineros! jajajjajajaj Muchos habéis pensado en piratas...¡Es genial!

Elbereth dijo...

Buena tarde, Maribel... Así que coincides con Isaac en que son piratas...ajá... tengo que volver a leer lo que he escrito...jajajajajaj

Y me temo que continuación, lo que se dice continuación no tiene. ¡Os estoy defraudando, eh!

Un beso :)

P.D ¡Eso sí: los disfraces de piratas son los mejores!

Elbereth dijo...

Hermano MAYOR Alex ¡Pues no! No hay segundas partes... y nunca me he planteado escribir un libro. El mundo editorial me parece inaccesible y tenebroso..:) ¿Responsabilidad? No, sencillamente no me apetece dar esa multitud de pequeños pasos que serían necesarios para publicar un libro.

Algo más inspirada que de costumbre sí he estado,pero descuida que se me pasa pronto..:)

Lo intento...pero la inspiración dura poco y los ánimos...uyyyyy mejor no hablar...:D

¿Un besazo o dos? ¡caray mejor una docena...! :) Cuídate mucho.

Elbereth dijo...

Buenas tardes, Aldabra ¿Zumo de pera? jajajjajajjaja tranquila, tranquila, yo da igual qué desayune, que me pasa lo mismo, como sino desayuno. :)

Me gusta la idea de que os haga viajar, de que os transportéis conmigo a otros mundos paralelos...así como yo lo hago a los vuestros, cuando os leo. Cada uno a su manera, pero todos volamos, navegamos, juntos.


¿Lo del zumo de pera además de para espesar para que sirve? :)

Un beso, y buen jueves...espero que fuera un buen miércoles.

Elbereth dijo...

Hola Spender Pues en realidad casi, casi, es un problema lo de las distancias largas... Dicen que lo bueno si es breve, dos veces bueno. Y lo malo de las cosas largas es que son mucho más malas..:)¡Yo siempre pensando en positivo, que es lo mío!

Muchas gracias, a mí me gusta como concentras tú...¡mira por dónde!

Un saludo.

Elbereth dijo...

Hola Enredada Lo primero, primerísimo de todo: Gracias por el regalo en tu blog.

Reconozco que no suelo seguir ese tipo de cadenas, soy algo sociópata, en fin...a mi manera la seguiré, espero que no te enfades por que sea a mi manera...:)

Y no...no tiene continuación. Es como nuestras vidas, que una vez vividas se acaban y no hay más. Bueno, al menos es una forma de verlo, sé que para otros sí hay una continuación.

En fin, mejor me callo que me estoy metiendo en profundidades de las que es difícil salir.

Muchas gracias de nuevo, y muchos besos.

Elbereth dijo...

Anónimo ¡muchas gracias!... y nuevamente gracias. Más que un libro podríamos decir que es mi cuaderno de bitácora...¿no crees?

Un placer, un saludo.

Elbereth dijo...

Hola Mala... ¿Qué tal va todo? ¿bien? ¡eso espero!

Me has dedicado unas hermosas palabras, gracias. Espero que estas pequeñas historias os sirvan tanto como a mí. Que de alguna forma os lleguen, os inspiren, os hagan soñar, o si os aburren...¡que os hagan dormir! :))))

Se empieza escribiendo para una mismo y cuando en el camino se encuentra con otros, ya no se está sola.

Un beso.