En un sólo lugar...

2 mar. 2008

Aparezco allí, en medio de la calle. Frente a mí está él, bajo un arco, con su chaqueta raída, su barba blanca, los brazos a los costados, inmóvil. Lo veo todo en blanco y negro, o quizá es que los muros, los adoquines, y las ventanas de las casas están tan desgastados por la desgracia que se han tornado todos grises.

Nos miramos, y sé que el anciano espera que le siga. Y eso es lo que hago, avanzar hacia él. Y en el momento en que me muevo, él también se pone en marcha. No me espera, va unos pasos siempre por delante de mí. Paso por debajo del arco y entro en su universo.

La ropa limpia cuelga de las ventanas, y hasta las sábanas son grises, como las plumas de los pájaros en sus jaulas. Hay un trasiego incesante de mujeres, hombres y niños en la calle: delante de los comercios, dentro de los cafés, jugando en la calle. Es difícil caminar con tantas personas cruzándose en mi camino, y por momentos pierdo al hombre, que ni una sola vez ha vuelto la cabeza para asegurarse de que le sigo.

Me cruzo con soldados que van en grupos de cinco, sus uniformes grises salpicados por motas rojas que también les manchan las manos.

No me ven, ninguno de ellos parece darse cuenta de que estoy allí. Cuando voy a pasar a su lado se apartan levemente sin mirar, lo justo para que pueda pasar sin rozarlos.

Sobre nuestras cabezas sobrevuelan aviones que me obligan a taparme los oídos, vuelan demasiado bajo, pero ninguno de ellos levanta la mirada para observarlos. Comienzo a cansarme, estoy a punto de desistir, cuando me doy cuenta de que una de aquellas vueltas nos lleva a un callejón solitario.

La entrada está coronada por un arco, atravieso un corto túnel y salgo a un patio de casas de piedra, y en el medio, un único árbol. Debajo de él, sentado, esperando: el anciano.

El árbol está en flor: pétalos de colores suaves revisten sus ramas, una luz cálida, naranja, rodea su perímetro. Unos gorriones están apoyados en el alféizar de una ventana, en silencio, como estatuas resquebrajadas. De pronto —como en respuesta a una ancestral llamada—, alzan el vuelo y se posan en una de las ramas. Comienzan a piar, a moverse en pequeños saltitos de un lado a otro, a picotearse y sacudirse, sus alas se colorean, sus ojos brillan.

Camino hacia el hombre, y sin cruzar palabra, me siento a su lado.

Allí dentro huele a primavera. La luz, el color, los tenues sonidos del atardecer se expanden en espiral fuera de nosotros, alcanzando el cielo.

—¿Seguirá estando gris allá fuera? —. Le pregunto al anciano.

—Quizás.

—¿Para qué me has hecho venir? ¿Qué sentido tiene?

—¡Y que importa eso! Estás aquí. ¿O preferirías estar allá fuera?

Niego con la cabeza. La echo hacia atrás recostándola sobre el tronco del árbol. Puedo ver el cielo azul a través de las ramas cargadas de flores blancas.

—No querría estar en ningún otro lugar.

12 comentarios:

Enredada dijo...

siempre, sorprendiéndome con tanta belleza en tus palabras... no podría estar en otro lugar...
Un abrazo
Rox

Aldabra dijo...

¿Sabes cual es una de las cosas que más me gustan de tus relatos?... que soy capaz de imaginármelos con todo detalle... es como si viese un pequeño corto...

y tus personajes tienen un toque mágico... misterioso... eso también me gusta.

Buenas noches y que empieces bien la semana.

Bicos,
aldabra

by Alex dijo...

En este sitio "idilico", pareces feliz, chiquilla....seguro que incluso el dolor desaparece...
Que maravilloso sería, poder cruzar un pequeño tunel y llegar a ese patio, siempre que lo necesitaramos......pero....miedo me da, estar en ese sitio de continuo.....en el... no estan las personas queridas y en el... no hay muchas de las cosas que quiero y necesito.....sería como un maravilloso final.....pero un final que prefiero lejano en el tiempo.....
¡¡¡Joder!!!....¿porque me pongo "transcendental", si ese no es "mi estilo".....jajajaja
¡¡¡Oye, chiqui!!!..me gustan las palabras de aldabra..."es como si viese un pequeño corto"...que "güai"...tiene razón.
Besazo, hermanita.

Isaac González Toribio dijo...

Sí, coincido con Aldabra, tus relatos son cinematográficos. pero yo también los veo como un cuadro Pissarro. Pleno de matices, de olores, de sonidos, de sensaciones, de "piel". Lo único que deseas cuando acabas de leerlo es volver a empezar. Bicos

Alfredo dijo...

Este texto es justo lo que necesitaba hoy. Me ha dado mucha calma, necesitaba dejarme llevar de la mano de una escritora, como un anciano, y reposar un instante bajo ese árbol y reclinar la cabeza marchitándome en las raices con la verdad antes de seguir oscilando mis hojas en el sol (sí, he destrozado unos versos de Yeats. Será que una persona me llevó a recitarlos hace unos días y se ha quedado el sabor de su sabiduría en mis labios).

En mi actual caos mental te recuerdo, amiga. Gracias por permitirme reposar un instante. Un fuerte abrazo.

Spender dijo...

"He volvido"!
Otra vez, adorable. Ojalá recordara yo momentos con tanta paz...aunque solo fueran sueños.

Besos!

Elbereth dijo...

buena noche Enredada ¿cómo van esos nudos? :)

Me alegro de que hayas estado aquí, en este pequeño rincón.

Un abrazo.

Elbereth dijo...

Hola, Aldabra.. Dime...¿qué es lo que más te gusta? :)
....
¡Pues ese es uno de los mejores cumplidos que puedo escuchar! ¿Y sabes, porqué? Porque yo siempre digo que un escritor me gusta cuando puedo "verlo", imaginármelo mientras leo, recrearlo en mi mente, tocar su mundo a través de sus palabras. Así que...muchas, muchas gracias.

Lo de la magia y el misterio es cosa de ellos, yo no tengo nada que ver...son los personajes ;-)

Lo mismo te deseo: buena semana (la mía se presenta muy movida) y hasta pronto.

Besos!

Elbereth dijo...

Alex ¡Me ha encantado! ¡Sí, sí! Me ha gustado que te pusieras serio y filosófico, eso quiere decir que te ha llegado, de alguna forma...

¿Cómo has adivinado que allí no están las personas queridas? Efectivamente...allí no están, allí sólo está uno... El final... bueno quizá más que un final sea un mundo paralelo. El inconveniente de esos mundos es que es fácil entrar pero muy difícil salir.

¡Me gusta que te pongas trascendental, decididamente! ¡Hay que probar de todo! ¿o no? Tanto baile no puede ser...:)

...Yo voy allí de vez en cuando...pero sólo cuando me dejan entrar. Quizás un día no vuelva de esos viajes...pero eso tampoco importa...¿no es cierto?

Un beso muy, muy fuerte.

Elbereth dijo...

Buena noche,Isaac Como le he dicho a Aldabra es una de las mejores cosas que me podríais decir. Si con mis palabras soy capaz de "transportaros" por unos breves minutos a mi mundo, entonces... estoy satisfecha.

¡Qué maravilla Pissarro! Lo recomendamos a todos los que pasen por aquí, ¿verdad?

Muchas gracias...y un abrazo.

Elbereth dijo...

¡¡¡Alfredo!!! Te echo de menos... :)

Me voy a sentar allí, y voy a esperarte, aunque sea para poder disfrutar durante unos minutos de tu compañía.

No destrozas nada, tus comentarios a las entradas sólo las hacen mejores.

Espero que estés bien, que es lo que me importa, y que ese caos mental no sea oscuro, sino el fruto de muchos y buenos cambios. :)

Me acuerdo mucho de ti.

Un fuerte abrazo y gracias por venir, ya sabes dónde me tienes.

Elbereth dijo...

¡Spender!¡Ya de vuelta! ¡Cómo me alegro, demonios! Todos los días entrando en tu blog para ver si habías publicado. :)

Nos vemos en tu blog...¡bienvenido de nuevo! aunque nunca te fuiste realmente...¿verdad?

Un abrazo!!!