Por un momento...

7 mar. 2008


Aquel día sus pies le fallaron, a causa de ellos, perdió su oportunidad.

Se había vestido con sus mejores galas, eso significaba unas finas medias de nylon y una blusa de delicada gasa. La bufanda la había desechado, y las botas habían sido sustituidas por unos zapatos abiertos de tacón.

Llegó antes de la hora a su cita --así podría reconocer el terreno como lo haría un soldado--, y se tomó un café, sentada en un esquina, escondida. En medio del bullicio de la estación se sentía cómoda, anónima, y protegida.

Levantó la cabeza hacia la cúpula acristalada, las nubes corrían apremiadas por el viento, el cual apenas las dejaba tiempo para mirar curiosas a través de la imponente ventana. La mujer suspiró y miró su reloj. Se retrasaba.

Decidió coger un periódico que alguien había dejado abandonado en una mesa, así distraería su mente. Pero las noticias sangrientas y absurdas del día no conseguían apartar el cosquilleo en el estómago. ¿Y si no viene?

Una madre con su hijo se sentaron cerca de ella. La mujer no paraba de hablar por teléfono, mientras, el niño jugaba entre las mesas. Errante, arrancando a todos una sonrisa, menos a su madre.

Ella le sonrió, y el pequeño correspondió con timidez. Se le escapó un suspiro de impaciencia, el niño lo notó, y su semblante se puso serio en un momento. Ella desvió la mirada para no enfrentar su preocupación.

Las horas pasaron lentas, contando con los dedos de las manos los sesenta segundos de cada minuto. Su reloj se volvió pesado, le tiraba del brazo. ¡Hubiera deseado tanto quitárselo!

Al principio pensó que su teléfono podía estar estropeado, que la habría intentado llamar en vano para avisarla. Le llamó, y dio señal, pero no lo cogió. ¿Estaría bien? Escribió un mensaje y lo envió, no obtuvo respuesta.

¿Cuánto tiempo tenía que esperarle?

Paseó por la estación, tomo más café, se aprendió de memoria los precios de los escaparates, se descalzó en la sala de espera. La estación se vació. La única señal de vida eran las pantallas luminosas de llegadas y salidas: "delayed" parpadeaba en rojo.

Se quedó dormida en un banco. Cuando despertó, no había más que un hombre enfrente de ella. La miraba fijamente, como si no tuviera nada más que hacer. No, más bien como si lo que tuviera que hacer fuera esperar a que ella abriera los ojos.

Vio su propio reflejo en la puerta de cristal: maquillaje deshecho, ojeras profundas, las comisuras de los labios curvadas hacia abajo. Un brutal golpe de pena le alcanzó en el pecho, y lloró en silencio.

--No vendrá, ¿verdad?

El hombre frunció el ceño, extrañado.

--¿A quién esperas?

Ella no supo que contestar. ¿A quién estaba esperando?

--Creo que he olvidado porqué estoy aquí.

--A veces pasa, pero la razón no importa. Ahora estás aquí, y eso es lo que cuenta.

La mujer negó con la cabeza, y siguió llorando. El hombre se acercó para sentarse a su lado, a una distancia prudente. Su mirada de compasión la hirió. Hizo ademán de levantarse pero se tambaleó sobre los absurdos zapatos de tacón. Él la sonrió, y le tendió su mano.

--¿Quieres venir conmigo?

--No. Quiero volver a casa, pero gracias --. Y consiguió esbozar una sonrisa educada. Se colocó un poco el pelo, y estiró su falda. ¿Pero quién era ese hombre?

--Te llevaré entonces.

--No, no, no es necesario. Cogeré un taxi.

El hombre abrió mucho los ojos, y frunció el ceño después.

--¿Qué es un taxi?

Ella abrió la boca para contestarle, pero en ese momento vio, a través de las puertas, algo que la dejó boquiabierta.

Ante sus ojos se extendía un puerto marítimo, con decenas de barcos de vela anclados. Se volvió bruscamente hacia el hombre para asegurarse de que él veía lo mismo que ella.

--Perooo... pero... ¿Qué es eso?

--¿Eso? Es el puerto de Turumak.

El hombre abrió las puertas de cristal de la sala de espera, y el aire del mar les acarició la cara, rociándoles los párpados de los ojos con su olor a sal y especias.

Se quedó petrificada. Como si le hubieran echado cemento en los pies, le costaba respirar. Echó la mirada atrás, vio un revisor, un hombre con una máquina encerando el suelo, y un vigilante fumando un cigarrillo a escondidas. Giró de nuevo la cabeza, y contempló el mar al fondo, y el hombre aguardándola. Levantó la mirada al techo, y la luna, que momentos antes asomaba por la cúpula de la estación, ahora se posaba sobre el mástil de una nave.

--No puedo ir...

--¿Por qué?

--No tengo barco...

--Eso no importa aquí...

Las puertas comenzaron a cerrarse. La mujer no se movió, y el hombre la miró angustiado. Extendió la mano para impedir que las puertas les separaran, pero no llegó a tiempo. Vio impotente, a través de los cristales, como la mujer se desplomaba sobre el suelo.

Un relámpago sacudió el mar, seguido de un furioso trueno. Una chispa prendió en un barco, y comenzó el incendio. La Estación Central sufrió un apagón, y se sumió en las tinieblas.

13 comentarios:

by Alex dijo...

Sobran adjetivos, cari.....
Solo decirte que me entretiene y me encanta leerte..
"Turumak", empieza a resultarme un "sitio" familiar, gracias a tus relatos....¿Tiene algun significado?....¿Es una palabra turca o alemana?...ya sabes lo "curioso" que soy....y no me llames "maruja", que te conozco...jajajaja
En el relato de hoy, hay varias frases que me sorprendieron, pero....una en particular:...."Llegó antes de la hora a su cita --así podría reconocer el terreno como lo haría un soldado--"....Conozco (por mi trabajo) muchas mujeres, pero muy pocas, dispuestas a llegar "antes" de la hora a su cita......jajajaja....(*!*)....
Y esas pocas, son mujeres especiales...(=!O)...como mi hermana.

Spender dijo...

Como dice alex, Turumak ya es un sitio conocido para los que te seguimos. Esta serie de relatos se están convirtiendo en un auténtico vicio...estás creando un monstruo!

De éste, me ha encantado el final, esa sorpresa -tan dolorosa como bonita.

De verdad, sigue así :)

Enredada dijo...

Elbereth, simplemente decirte que te quiero aunque sea loco, que se que estás en la distancia...y que ayer pasó algo terrible en mi vida, después de ese post que escribí llego la noticia, mi sobrino, hijo d emi primo de tres años, murió, se cayó a una pileta jugando desde su triciclo.
No entiendo esto que hace la vida, será por eso que soy así...
gracias por estar, por estar
por ESTAR.
Mil abrazos

Aldabra dijo...

Quiero ir a Turumak, me parece un sitio fantástico.

Mientras describías la estación me vino un recuerdo a la cabeza y me ví de nuevo en la estación marítima de Vigo, esperando el barco que lleva a las Islas Cíes. Guardo muy buenos recuerdos de aquella travesía. Sola, en la proa, empapándome de mar... de mar... y de más mar... y brincando las olas como si yo misma fuese un mascarón.

Besiños,
Aldabra

¡¡Genial!!

Enredada, cariño... ¡¡cuanto lo siento!!... en estos casos sobran todas las palabras porque casi ninguna tiene sentido con tanto dolor en el corazón. Pero te envío un beso enorme y un fuerte abrazo.

lamaladelapelicula dijo...

Buf, hoy me resulta duro decir algo después de leer este rincón.

Un fuerte beso enredada

Elbereth dijo...

Hola Alex, mi hermano... Entretener es lo único que pretendo, y por mi parte terapia individual... ya sabes.

Turumak no tiene significado alguno, suelo jugar a inventarme nombres, y seguramente muchos de los que me invente existan, o sean parecidos a alguno ya real. :) Me gusta ponerme a hablar en un idioma inventado...jajjajaja no estoy loca,...¿o si? Ya hablaré de eso otro día.

UFFF...qué difícil me lo has puesto. Pero por ser tú, intentaré decirte algo sobre la frase que te intriga. ¡pero sólo porque eres mi hermano! Siempre llego antes a las citas, siempre tardo menos que los hombres en salir del baño, no me retoco en los baños, y siempre termino de arreglarme antes que un hombre y no me importa dar el primer paso. :)

Sobre lo de reconocer el terreno... como diría yo...¿Recuerdas la película Gladiator? Cuando el General Máximo, antes de la batalla pasea por el campo y coge un poco de tierra y la huele... ¡Bueno, es lo mismo con las citas! jajajajajajjaja

¿A qué no te he aclarado nada? Quizá sea cierta deformación del pasado, no lo sé.

Muchas gracias...y un beso enorme, grande, y único y mi corazón agradecido.

Elbereth dijo...

Hola Spender jjajaja ¡Gracias! ¿Un monstruo de feo? :) ¡es broma!

Una confesión: a mi también me gustó el final. Cuando tengo una idea así, me digo: ¡¡pues no está tan mal a pesar de todo!!! :)

Intentaré seguir así, pero no es fácil. Un abrazo.

Elbereth dijo...

Mi pequeña Enredada Ya hemos hablado en privado todos estos días, nada me queda decirte por aquí, ni pienso que deba.

Recuerda...recuerda...recuerda...

Sabes dónde estoy, siempre y para lo que quieras.

Un beso enorme: no estás sóla, aunque así lo sientas.

Elbereth dijo...

Aldabra ¡No sabes cómo me alegro de que te hiciera recordar ese viaje a las Cíes! A pesar de ser de secano, añoro el mar...como los elfos. Por eso tengo que tener cuidado, el canto de las gaviotas me puede arrastrar y no volver al hogar.

:)

Un abrazo.!!

Elbereth dijo...

Gracias Mala gracias por tu delicadeza.

Un abrazo.

by Alex dijo...

Muchas cosas me has aclarado,hermanita, otras me las has confirmado....¡¡¡eres especial y unica!!!....pero eso ya lo sabias...¿verdad?....te lo digo muy a menudo....jejejeje...
Queria decirte tambien, algo que acabo de comentar en el post de Aldabra sobre Turumak.....le dije:
..."¿Sabes como veo yo a Turumak?...
Para mi no es un lugar.....para mi es "UNA PUERTA" en el espacio-tiempo, que nos puede transportar a distintos lugares"......
Y segun lo escribía, pensaba , tengo que decirselo a Elbi a ver si le gusta....jajajaja
Tus mimos, tus piropos, tu cariño...todo....lo necesito....me quedo con ellos para mi, pa siempre......
te mando....Besos salados y humedos como el mar cantabrico....y caricias suaves y frescas como el viento de mi asturias.

Elbereth dijo...

Alex No creo que sepas el valor incalculable que tienes para mí. Me quedo sin palabras...me entran ganas de llorar...soy una cursi sensiblera..en fin...es cosa de la edad, seguro!!!

Yo sólo te doy el cariño que tu me das, todos los días tus comentarios son un regalo. Y no sólo por lo que te involucras, sino por la constancia con la que lo haces. ¿Recuerdas cuando estuve tanto tiempo ausente? Creí que no volvería nunca. Pero regresé...no sé por cuánto tiempo...pero aquí estoy de nuevo.. Y lo que Nunca, nunca, nunca olvido es que cuando apenas nos conocíamos, tu seguías pasándote por ese blog dormido y deseándome lo mejor.

Vale...¡lo he conseguido! Ya estoy llorando jjajajjajajaj....

Pídeme un deseo, puede concederte uno. Las hadas de hoy en día tenemos un presupuesto muy ajustado, pero un deseo es tuyo.

:))

¿Y sabes otra pequeña cosa? Turumak también para mí es una puerta. Yo voy y vengo de allí, y quizá algún día no vuelva, pero seguro que tu sabrás encontrarme. ¡Para algo eres mi hermano!

El beso más grande, para el mejor...yo también me quedo con todo lo tuyo...

P.D Tenemos pendiente una playa... :)

by Alex dijo...

No lloro, cariño, pero tengo un tremendo nudo en la garganta....No quiero que te vallas a ninguna parte....me da miedo no poder encontrarte...
Te pido un solo deseo....a ti...o a quien pueda concedermelo.....
....Quiero que te cures....de lo que sea....definitivamente....para siempre y de una puta vez....no me gusta verte sufrir....no me gusta ver sufrir a la gente que quiero....asi que ....curate...ese es mi deseo.....