Un poquito de pan...

19 mar. 2008

—¿Le importa que me siente?

La chica le mira atentamente y, tras pensárselo unos momentos, se encoge de hombros y niega con la cabeza.

El chico se sienta al otro extremo del banco, con mucho cuidado, lo más alejado de ella.

—Si no tienes cuidado te terminarás cayendo.

El chico la sonríe tímidamente, se pone colorado, y se aleja un poco del borde.

El parque está casi desierto. Las primeras farolas se han encendido y parpadean nerviosas, aquí y allá se ve a algún hombre o mujer paseando a su perro, algún rezagado del footing trotando, y poco más.

Los dos jóvenes están sentados delante de un lago, solos, cada uno perdido en sus pensamientos. De fondo se escucha el zumbido de la autopista, que pasa por detrás del parque. De pronto, el muchacho, sin poder evitarlo, deja escapar un sollozo acongojado.

—¿Te encuentras bien? ¿Necesitas algo?

El niega con la cabeza, ella saca de su bolso un pañuelo de papel y se lo tiende. El alarga la mano y se suena ruidosamente con él, luego levanta los ojos y la mira fijamente. Entonces ella sabe que le va a contar toda la historia, aunque no se lo pida. Suspira resignada, y le sonríe.

—Mi novia me ha dejado…

—¿Eso es todo?

El chico se yergue de pronto, y cuando va a contestar, no sabe que decir.

—¡Llevábamos cinco años juntos! ¡Habíamos, habíamos dado la entrada para un piso…! ¡Estábamos mirando los restaurantes dónde celebraríamos la boda!

—¿Y?

El muchacho endurece la mirada, ya no llora, ahora siente ira. ¡Qué mujer más desagradable! Decide levantarse e irse.

—Gracias por el pañuelo.

—No hay de qué.

Echa a andar, pero se lo piensa mejor y da media vuelta. Siente que le tiene que decir algo, eso no se puede quedar así. Se queda de pie delante de ella, retorciendo el pañuelo entre sus manos.

—¿Qué clase de persona eres?

La mujer hace un mohín con los labios, ladea la cabeza, y luego mira al hombre.

—De las que aguantan a desconocidos en un parque. ¿Y tú?

El hombre tartamudea una disculpa, visiblemente avergonzado, se deja caer de nuevo en el banco y vuelve a llorar.

—Lo siento… yo… no sé que me pasó… siento tanta rabia por dentro…

—Ya… ¿Ves las luces del edificio del fondo? Las del otro lado de la autopista…

—Sí. ¿Qué ocurre?

—Es el Tanatorio. Desde aquí veo como los coches fúnebres entran y salen durante todo el día. Me digo a mi misma que un día, quizá mañana, quizá hoy, quizá dentro de unos meses, iré tumbada en una de esas horribles cajas de pino barnizadas. Eso acaba con mi ira.

—No es un pensamiento muy alentador…

—Seguramente para ti no. A mí me ofrece un punto fijo en esta noria sin freno. ¿Qué habéis hecho con la entrada del piso?

—Aún no lo hemos decidido… ¡No es eso lo que me importa ahora!

La mujer le mira los hombros caídos, el pelo revuelto, y suspira.

—Me estoy muriendo, tengo una enfermedad degenerativa, es cuestión de tiempo, de poco, creo.

El chico levanta la cabeza y la mira sorprendido. No sabe qué decir. Se produce un silencio embarazoso, se mueve nervioso en el banco, parece buscar a alguien con la mirada.

—Lo siento mucho. Será mejor que me marche, se me ha hecho tarde y te he estado molestando. Gracias por todo.

Se levanta precipitada y torpemente, esboza una medio sonrisa y con la cabeza hace un ademán de despedida. No vuelve la mirada atrás.

—¿Con quién hablabas?

—Con un muchacho al que le ha dejado la novia…

—¡Pobre! ¿No le habrás dicho que te vas a morir?

La chica mira al anciano muy seria, y ladea la cabeza en un ademán de reprobación.

—¿Has traído la bolsa con el pan?

El hombre asiente y le tiende unos mendrugos.

—¿De verdad le has dicho que te ibas a morir?

—¡Ahhh, mira que pasamos buenos ratos echando pan a los patos, abuelo!

—Unos más que otros, de eso no me cabe duda, niña.

15 comentarios:

Wycherly dijo...

Yaceremos gritaremos pero habremos de morir.
Saludos, me he metido a tu blog y me viene interesante y encantador espero no te moleste.

by Alex dijo...

"Un poquito de pan..."
"Un poquito de esperanza..."
Sacame de dudas, Elbi.
¿La chica le dice que se va a morir, para fastidiarle y que se marche o para demostrarle que lo suyo no es nada comparado con lo de ella y que deje de lamentarse?.
De todos modos,hermanita, la tranquilidad con que afronta el tema de su muerte, me deja frio.
Supongo que alguien le habrá quitado la esperanza de recuperarse y parece resignada a su suerte.....Tendremos que hablar con ella y darle un poco de ilusión....¿no te parece?... :)
De paso le llevamos un poco de pan "del dia" para los patos...jeje
Un beso y dos y tres....o más.

Aldabra dijo...

¡¡me ha divertido mucho el relato a pesar del tema que trata!!... y creo que eso es bueno ¿o no?... je je je...

leyéndolo me acuerdo (por si se me hubiera olvidado) de que todo es: "depende del cristal con que se mire"...

el texto del diálogo parece subrealista pero al mismo tiempo me resulta muy creíble...

y el giro del final con la aparición del abuelo es total... "dar de comer a los patos"... algo pueril y tierno...

¡¡genial!!

bicos de patito de lago en el parque, Elbereth... y que pases unas buenas noches... y unas noches muy buenas... ¿o es lo mismo?...

P.D.: ¿tuviste patitos de pequeña?... yo tuve varios pero siempre me acuerdo de "Rufino" y "Silvón"... ¡¡cada vez que me acuerdo de los nombres con los que los bauticé... je je je... ¡¡pobrecitos!!... se murieron atacados por una comadreja...

así es la vida...

ya, ya me voya... que me pasa como a tí en los comentarios... parecen testamentos.

Enredada dijo...

no se que me pasa... me emocioné demasiado con este relato y no puedo decirte mucho más...
Es tan real y tal irreal, es tan real que todo se acaba y que nos hacemos problemas por tan poco y no disfrutamos, no gozamos del hoy así, como venga... y a su vez es tan difícil Elbi, tan difícil...
No paro de llorar... GRACIAS.
Te quiero ÁNGEL DE MI GUARDA....
Rox

38 grados dijo...

Hay veces que nos creemos que nuestros problemas son los más grandes del mundo, y no nos damos cuenta que lo nuestro puede ser una nimiedad al lado de lo que viven y sufren muchas personas.

un beso muy fuerte.

Diana dijo...

Me gusta mucho tu blog y esta historia en concreto me ha encantado, ya que me ha hecho darme cuenta de que los problemas que te preocupan pueden no serlo si los miras desde otra perspectiva. ¡Muchas gracias! :-)

Anónimo dijo...

¿Da Vd. su permiso?
Desearia sentarme en ese banco.
¿Y un poco de pan?

Tambien quiero echar pan a los patos

Elbereth dijo...

Hola a TODOS Sólo quería daros las gracias. No me encuentro muy bien, así que dejaré para otro momento el contestaros como a mi me gusta, uno por uno.

Espero que esta vez no tarde en estar con vosotros.

Os quiero mucho.

Elbereth dijo...

Wycherly Gracias...cuando quieras ya sabes dónde estoy. Por supuesto que no es molestia.

Un saludo.

Elbereth dijo...

Alex ¿Cómo demonios le va a decir una cosa así para fastidiar? Se lo dice para que se de cuenta de que la vida...son dos días, para que viva...

Y tienes razón el texto era frío... hay veces que el dolor es tan intenso que despoja a las personas de muchas cosas, la compasión es una de ellas. El miedo hace muchas cosas con uno...cosas que ni imaginamos. Tampoco todo el mundo es igual...no la juzgaría, pero es difícil no hacerlo, lo reconozco.

Lo del pan me parece una excelente idea..y los patos lo agradecerán de seguro.

Un beso muy fuerte y gracias.

Elbereth dijo...

Aldabra Yo diría que tienes mucho sentido del humor. Sin duda. Y eso es muy bueno. :)

Sí, es surrealista...:) mi cabeza a veces ve escenas, y luego las mezcla y hace cadenas con ellas...extrañas...

Nunca tuve patos. Sólo he tenido perros. Lo de la comadreja es escalofriante. Imagino que se os escaparon y la cadena alimenticia está por encima de todo. En fin...

Me alegro de que te gustara y le sacaras el lado positivo. :)))

Un abrazo muy fuerte. Y gracias.

Elbereth dijo...

Hola Rox Siempre tenemos una conexión especial tu y yo. Yo también lloro cuando lo leo...me parece muy triste. Por los dos, por la incomprensión, por la imposibilidad de cambiar, aceptar, aprender...¡y yo que sé más!

Gracias...muchas gracias por cada una de tus palabras. Son generosas, siempre dispuesta a escuchar y comprender.

Un abrazo enorme de osa...y besos, muchos y todo mi cariño. Me da mucha vergüenza ya sabes...:)))

Elbereth dijo...

Diana Gracias, muchas gracias. Esa era la idea más que menos del texto. Que como decía Aldabra todo depende del cristal con el que se mire.

A veces nos dejamos llevar, todos, y luego es demasiado tarde, sin duda.

Un saludo.

Elbereth dijo...

Apreciado, Anónimo Este es su banco también. Por supuesto que se puede sentar, y echar conmigo pan a los patos.

¿Está seguro de querer hacerlo? :)))

¡No es tan divertido como parece!

Un saludo y gracias.

Freakdevil dijo...

Muy bueno tu relato! Apenas lo descubrí. Quedó muy bien la foto, gracias por los créditos.Saludos!