Es la hora...

12 abr. 2008




El circo aclama a su próximo gladiador. La arena dorada se oscurece a causa de los coágulos de sangre. El sol cae sobre ellos, iluminándolos.

Estoy sentada en la primera fila. La luz del atardecer ciega mis ojos y me obliga a parpadear. Gotas de sangre y sudor salpican mis pies descalzos. El ruido es ensordecedor, aunque la arena estuviera vacía seguirían gritando. Un hombre se me acerca y me señala. Quiere que salga a luchar. Niego con la cabeza. Apoya con fuerza la punta de su espada sobre mi pecho. Una única y espesa gota carmesí brota y comienza a deslizarse sobre mi piel. Le miro a los ojos, comprende que no tengo nada que perder. Me pongo en pie, lentamente, cojo su espada entre mis manos, y la aparto de mí.

El silencio se propaga como un sordo eco por las gradas de piedra.

Salgo sin mirar atrás. A mis oídos llega el lamento del "Choros" en el escenario: Antígona y Hemón yacen juntos. El público aplaude exaltado por su muerte.

Me están esperando. El abuelo está sentado en el porche, con Dana a sus pies. A pesar de los años, su vista es mucho mejor que la mía. Levanta la mano, en un gesto indolente a modo de saludo. Dana echa a correr hacia a mí.

A su lado está Elbereth, sentada sobre la barandilla, y Lea tumbada en una hamaca con un libro sobre el regazo. Los tres me miran en silencio hasta que llego a su altura.

--Te estábamos esperando.

--Lo sé, abuelo.

--¿Estás preparada? La mirada de Lea es tan compasiva que me obliga a ser dura: con ella, conmigo misma.

--¿Y quién lo está?

Elbereth sonríe, de un salto baja de la barandilla y entra dentro de la casa, la siguen los demás. Me retraso un momento, quiero fijar en mi memoria ese horizonte, el dulce olor del aire, las hojas caídas sobre la tierra, las golondrinas y sus piruetas. El hocico húmedo de Dana acaricia la palma de mi mano.

--Lo sé, es la hora.

Con un suspiro doy la vuelta y entro en la casa. Una, dos, tres vueltas a la cerradura.

Elbereth está cerrando las ventanas y echando las contraventanas de madera. Lea coloca toallas en los resquicios de las puertas, el abuelo tapa los espejos con sábanas. Dana y yo subimos al piso de arriba.

La habitación está vacía. No hay ventanas. Marcas en la pared de antiguos cuadros, una carta amarillenta por el suelo, olvidada en alguna mudanza. Polvo, mucho polvo.

--Estás a tiempo, niña.

Niego con la cabeza.

--El tiempo se me agotó hace mucho, abuelo. Sólo estoy usando los mismo minutos una y otra vez, andando en círculos, mordiéndome el rabo.

Lea cierra la puerta de la habitación: una, dos, tres vueltas a la cerradura. La habitación se estrecha y alarga de forma inconcebible. Nos giramos y enfrentamos la puerta que se perfila en el muro del fondo. Echo a andar con Dana y el abuelo a mi lado. Elbereth y Lea van detrás de nosotros. Ninguno hablamos.

Llegamos al final. Los cuatro nos colocamos en fila, frente a la entrada.

--Yo la abriré.

--Por supuesto, niña. Ninguno lo dudábamos.

--Estaremos bien, abuelo. Confía en mí.

Cojo a Dana en brazos para cruzar. Echo una última mirada atrás. Agarro el pomo con fuerza, empujo hacia dentro, y la puerta se abre. Allí está.

--¿Unas últimas palabras, pequeña? Al abuelo le cuesta hablar, por el nudo en la garganta.

--Un placer haber coincidido en esta vida.

Los tres me sonríen.

--Hija, busca una compañía de teatro, seguro que necesitan alguna actriz melodramática.

--¿Te reservo el papel de villano, abuelo?

Los dos sonreímos, y callamos. Dejo a Dana en el suelo, y echa a correr. El abuelo me mira y asiente. La puerta se cierra a mis espalda. Llamó a Dana para que no se aleje y la sigo.

19 comentarios:

Maribel dijo...

...
"Pero vos, por favor
No te vayas" ...


Lo dijiste tú, Elbereth

Un gran abrazo, de corazón

Aldabra dijo...

es un relato muy complejo y difícil de entender... y no me gusta que Elbereth se vaya con Dana... no me gusta.

bicos,
Aldabra

cuidate mucho.

guillermo elt dijo...

Bonita mezcla de sentimientos que has fabricado.

Sí, si, me recuerda a una época anterior mía en la que necesitaba expresar ciertos sentimientos de esa misma forma... diferentes sensaciones provocadas por un mismo estado de ánimo, meterlas todas en un saco, agitar y desparramarlos en un papel, con un más o menos hilo conductor, dependiendo de la necesidad del momento. Sí, me recuerda a esa época... empezaba... por ejemplo, con vocanes y huracanes, y terminaba por los infierno o por calles de angustia y soledad o... o vaya ud. a saber... ya te digo, mezclaba y mezclaba y al final, oyesss, como que me quedaba más agusto!... bueno, no siempre, que ya conocemos que hay momentos...
Besos.
Ah!, me dice Poncho que te mande un beso de su parte.... Pues nada, que eso, que te lo mando... el beso.

by Alex dijo...

Hermana....¿Ya te vas de fin de semana a ese mundo que tienes, para descansar del mundo agotadoramente real?
Ya te dije que me gusta ese mundo, siempre que tenga retorno...
Hoy, da la impresión que quieres despedirte de ciertos personajes...como si fuera una etapa superada y necesitaras personajes nuevos...
Son personajes queridos, pero lo cierto es que te limitan un poco a la hora de escribir ideas nuevas...y como tienes tanta imaginación, no me extrañaría que ya tubieras varios personajes en "cartera", para sorprendernos a todos...
Lo importante es verte con fuerzas y ganas de escribir....eso es lo importante...ademas tienes una gran familia para dar ejemplo de superación....ya sabes...hermano,prima,sobrina....y el dia menos pensado...algun hijo adoctivo tendrás....jajajaja
Que gran familia....todos jovenes y guapos....y con buen humor...jajaja
Elbi, cariño...Un besazo muy gordo...un abrazo cariñoso.

Isaac González Toribio dijo...

Texto bello, pero enigmático. Lo he leído varias veces y no consigo encontrar la clave. Como a Aldabra, me deja preocupado... Muchos besos

Enredada dijo...

Elbereth, amiga, ángel, tía...
y todas las formas en que se pueda nombrarte,
Como Aldabra e Isaac, me preocupa este texto.
Deduzco sus múltiples sentidos y sus diversos significados, los intuyo.
Como dice Alex, es bueno que descanses, que tomes tu tiempo, y si tenés que despedir a algunos personajes, los despidas... pero Elbereth no se tiene que ir con Dana, Elbi tiene que tomar mucha sopa y ponerse fuerte muy fuerte y dar pelea al mundo...
Somos una familia no?
Te quiero y recuerda, recuerda... que todo lo que me dijiste hoy te lo digo... que todo lo qu eme diste te lo doy, y que mis fuerzas se van allá, para España, para donde vayas, así se te ocurra ir a Alaska, allí estaré, con mis fuerzas para vos, y mi amor.
Te quiero mucho, AMIGA

Aldabra dijo...

Querida Elbereth, ¿sabes que echo de menos verte en los blogs con tus comentarios siempre tan acertados?... bueno, en realidad eso es una excusa para decirte que te echo de menos a ti, sobre todo...

Espero que hayas cogido fuerzas este fin de semana y que tengas muchas ganas de escribir y de encontrarte con nosotros, tus fans y amigos virtuales.

Muchos besos,
Aldabra

Enredada dijo...

Te quiero Elbi... y te extraño

Alfredo dijo...

Estoy completamente de acuerdo con lo que ha dicho Aldabra más arriba. Se te echa mogollón de menos. Aunque hayas cerrado con este post una gran parte de tu pequeño mundo virtual (ya nos habíamos familiarizado con el abuelo, con Lea...) esperamos volver a leerte pronto. Como te dije hace poco, casi nunca tengo la oportunidad de leer a alguien que diga tanto en tan pocas palabras, y con tanta humanidad como tú.

Un abrazo muy fuerte, amiga.

lamaladelapelicula dijo...

Pues yo también te echo de menos. Espero que llegues llena de infinitos nuevos

Salar dijo...

Attention! See Please Here

Elbereth dijo...

Maribel... Pero las personas se van, a pesar de que deseemos que no se vayan.. Lo dijo Benedetti...sí...tan grande.

En ocasiones siento que pierdo el aire, que voy a ahogarme y quedarme en medio de cualquier calle tirada. Y todo porque me he olvido de respirar.

Hay personas que con su sola presencia crean oxígeno en el alma.

Gracias, Maribel, gracias, un fuerte abrazo. Intento no irme, aunque a veces siento que ya lo he hecho y ni me he dado cuenta.

Cuídate mucho. Y gracias.

Elbereth dijo...

Hola, Aldabra En realidad fui yo la que se fui. Elbereth, Lea, el Abuelo, se quedaron esperándome. Guardando mi alma de intrusismos.

Yo necesitaba estar con Dana. Lo sigo necesitando.

Sí, tienes razón, toda, era difícil de entender. Son imágenes, las tengo en mi cabeza...y las tengo que volcar para que no me tumben.

Me siento agradecida por tus ánimos. Ha sido una semana extraña. Cansancio, mucho. Y una sensación de estar perdida a pesar de tener los bolsillos llenos de brújulas.

Un fuerte abrazo. Y muchas gracias, Aldabra. Todo mi cariño.

Elbereth dijo...

Hola Guillermo Lo primero de todo, por favor, devuelve el beso a Poncho. Me gusta mucho. Y agradecele que se acuerde de esta pobre humana.

Y es cierto...mezclo imágenes, arranco sentimientos que se pegan a la piel como el sudor en verano, y lo suelto aquí...Quizá este feo desahogarse de esta forma tan impúdica, pero por otra parte no hago daño a nadie. :))))

Tengo que sacarlo de mi cabeza...No...no es cierto eso que he dicho. Yo tengo que salir de mi cabeza. Es para evitar la locura. Sin duda. :))

Un fuerte abrazo.

Elbereth dijo...

Hermano, Alex, mi hermano Sí, me fui...necesitaba huir de mi misma. Que no de vosotros. Porque os echo de menos. Pero me agoto de tanto oírme dentro de mi cabeza.

No creo que consiga mucho...o quizás si. ¡Quien sabe!

No me despedía de ellos. Es como le he dicho a Aldabra: ellos guardan mi alma...Se quedan como cancerberos ante la puerta, para que ninguna oscuridad me siga más allá de esas puertas. ¡Suficiente brumas llevo ya enredadas entre las piernas! :)))

No, no he creado nada. Nada de nada. Estoy en dique seco y vaga, muy vaga. El tiempo es un bien escaso.

¿Hijo adoptivo? Uhmmm...quizá, no sé, tiempo al tiempo. :))

Lo que sí tengo es una gran familia. Soy afortunada, mis quejas son ingratas, lo sé.

Gracias por estar ahí, como siempre, al pie del cañón.

Un beso enorme, y grande, grande.

Elbereth dijo...

Buena noche Isaac Si, el texto es "rarito",lo sé. La verdad es que escribo --como todos ya sabéis-- como exorcismo contra las tinieblas. Entiendo que muchas veces los textos no tengan ni pies ni cabeza. :)))

A mi me queda poca cabeza ya. :)))

Gracias, Isaac, y un fuerte abrazo.

Elbereth dijo...

Dulce Rox Sopa no he tomado, pero algunos purés sí. Sé que no tengo que ir detrás de Dana, pero no quería dejarla sola. Tenía que saber que estaba bien. Además tengo la mala costumbre de frecuentar los dos mundos. Cruzo entre las brumas y a veces pienso que en uno de esos viajes no voy a volver. Pero eso nos puede ocurrir a todos. ¿No es cierto?

LLevo una pequeña brújula conmigo. La tengo metida en mi bolsillo. No hace falta que la saque. Basta con pensar en ella para ver el norte frente a mí.

Estoy aquí, me acuerdo de ti, de todos vosotros. Os quiero mucho. Sois muy generosos conmigo.

Soy un poco rara..lo sé. Yo y mis viajes...¿de ida y vuelta? Eso espero. Por ahora sí.

Un beso enorme, Rox, yo también te quiero. Gracias peque...

Elbereth dijo...

Alfredo, amigo mío Los dos estamos pasando por etapas fuertes. En los dos sentidos. Tengo que agradecerte que sigas leyéndome a pesar de las dificultades que tienes hoy por hoy.

Hablaremos más tranquilamente. Prometido. Para mí es una alegría leerte y saber de ti. Siempre.

Un gran abrazo, y un beso muy fuerte.

Elbereth dijo...

Hola Mala... Gracias por estar ahí. Por no olvidarme. Por echarme de menos.

Yo también me acuerdo mucho de vosotros.

Mañana nos vemos en tu casa. :))

Un fuerte abrazo. Y gracias.