¿Cuándo volveremos a casa?

9 jun. 2008

Estaba en su habitación jugando, sentada en el suelo rodeada de sus muñecos de peluche, leyéndoles un cuento. La puerta estaba cerrada, aún así, oía la televisión en el salón: algún concurso mantenía hipnotizados a sus padres.

Se levantó y miró a través de la ventana. Se agotaban las horas de vida de la tarde. Un viento alado había arrastrado consigo cúmulos de nubes hasta cubrir el cielo, amenazando a lluvia. Desde allí podía distinguir, al fondo de la avenida, el zoológico, a punto de cerrar sus puertas a las visitas. Era el momento perfecto.

Con gesto serio, se puso su chubasquero chillón y sus botas de agua. Fue a la cocina e improvisó un bocadillo de pan bimbo y nocilla. Dejó el cuchillo manchado sobre la encimera, pero el bote lo tapó con cuidado y lo colocó en la alacena. Fue hasta la entrada casi de puntillas y desde allí, gritó:

--¡Mamá, voy a la tienda a comprar palomitas!

La madre no contestó hasta que el concursante no dio una respuesta.

--¡Vale, pero no tardes mucho! ¡Y sólo hasta la tienda!

La niña bajó por las escaleras contando uno a uno los escalones. Al llegar al portal se preguntó que pasaría si un día el número no coincidiera. Se encogió de hombros y se dirigió con pasos rápidos al semáforo de la avenida, en dirección contraria a la tienda de palomitas.

Justo cuando iba a cruzar el semáforo cambio de rojo a verde para los coches. Todos los que estaban a su alrededor cruzaron, pero ella se quedó al borde de la acera, muy quieta, sola. Se sintió triste, y se maldijo por ser tan miedosa y no haber cruzado corriendo como los demás. No tenía mucho tiempo, y la espera la ponía nerviosa. No sintió la sombra que la observaba, justo detrás de ella.

Mientras esperaba, finas y tímidas gotas de lluvia comenzaron a mojar su chubasquero. Cuando finalmente pudo cruzar lo hizo casi a la carrera, y no paró hasta llegar a la puerta del zoológico. En ningún momento durante aquel camino fue sola, aunque ella no se dio cuenta. El guardia de la entrada la miró de reojo, pero no le dijo nada. Quizá pensó que sus padres estaban ya dentro, o quizá pensó que iban detrás.

Caminó sin titubeos hasta llegar al recinto de los gorilas. Las nubes habían espantado a los pocos visitantes que aún quedaban rondando, y no tuvo problemas para sentarse en un banco frente a ellos, y contemplarles en silencio.

--¿Cuándo nos iremos a casa? Les preguntó en voz baja. Uno de ellos, el más grande y viejo, se giró para mirarla, como si la hubiera escuchado, como si la hubiera entendido.

En ese momento alguien se sentó a su lado. La niña se envaró, atreviéndose sólo a mirar de reojo.

--¿Vienes mucho por aquí?

La niña no respondió, siguió mirando al frente, haciendo caso omiso de la pregunta.

--Yo vengo a veces. Te he visto más de una vez. ¿Nunca vienes con tus padres?

La niña miró los zapatos sucios de barro, e hizo una mueca de desagrado.

--Llevas los zapatos manchados.

El niño se echó a reír, contento porque ella se hubiera decidido a hablar.

--¡Demasiados charcos en el camino! Los tuyos en cambio están muy limpios...

La niña asintió, mientras sacaba su bocadillo de nocilla del bolsillo.

--Mi madre me regañaría si me los ensuciara. Tengo cuidado.

El niño asintió comprensivo, los dos se quedaron en silencio mirando a los gorilas.

--No me gustan los zoos.

La niña le miró muy seria y asintió.

--A mí tampoco.

--¿Y porqué vienes entonces?

--¿Y tú?

--Yo sólo vengo porque vienes tu.

La niña agrandó los ojos sorprendida. Con gesto torpe le ofreció la mitad de su bocadillo. El niño al cogerlo rozó con sus dedos, por un instante, su frágil manita.

--Me siento menos sola con ellos que en casa.

La confesión le pilló con la boca llena, y no pudo contestarla. La niña le miró y se echó a reír.

--¡Tienes la boca manchada!

El chico se sonrojó y se limpió con la manga. La niña se levantó y le preguntó:

--¿Quieres verles de cerca?

--Lo que tú quieras.

Llegaron hasta la barandilla y los contemplaron durante un buen rato, callados. Cuando se es pequeño no hace falta rellenar con palabras el silencio. Comenzó a llover más fuerte. Él se quitó la chaqueta del colegio, y la utilizó como paraguas por encima de sus cabezas.

--Tengo que irme, es muy tarde.

El chico asintió, miró al cielo y vio los nubarrones de tormenta.

--Será mejor que corramos o nos mojaremos.

Y en algún momento de aquella fugaz carrera, las manos de los dos niños se encontraron y no se soltaron hasta llegar a la salida.

El muchacho la acompaño a casa, y todos los semáforos del camino los encontraron abiertos, aguardándoles. Una vez en el portal, no supieron que decirse. El muchacho miró la punta de sus zapatos, y la niña como corría el agua por su pelo mojado.

--¿Te veré mañana?

El chico levantó la cabeza con una sonrisa.

--Me verás siempre que quieras.

Y sin saber cómo, se acercaron tanto, tanto, que sus labios se besaron. Ella echó a correr precipitadamente por las escaleras, y él se quedó en el portal hasta que oyó como cerraba la puerta.

En el zoo, el gorila más grande y viejo, se sentó en medio de su jaula y dejó que la lluvia lo empapará. Soñó que había vuelto a casa.

20 comentarios:

Maribel dijo...

A veces, muy de tarde en tarde, sin esfuerzo, propósito, y siempre inesperadamente, todas las cosas encajan de manera tan natural y feliz que ocurre el pequeño milagro de que una se siente en casa. No hay mejor sensación.

Es una historia preciosa, Elbereth :)

Un abrazo

guillermo elt dijo...

Es un juguetico de texto. Y qué bien escrito!!!

Como con todos tus textos y cuando tengo algo que hacer, pico tu espacio y cuando le echo un vistazo, digo...Buf!, madre mía que largo... me dará tiempo. Y entonces, comienzo a leer y a leer y lo termino sin darme cuenta.

Es precioso, de verdad. Es una foto romántica. Una brisa cálida. Un sentimiento romántico que se clava en el corazón para provocar vida.

Elbi... qué cosa más bonica y qué bien contada.

Fíjate que ni siquiera me da que pensar en su significada. Veía las escenas una a una como en una película... Y todo me encantaba: Ese chubasquero, el bocadillo de nocilla, la cocina, la encimera, el cuchillo sucio, el roscar el bote... ese encogimiento de hombros (precioso)... No sigo, para qué?... He visto hasta la mirada del gorila cuando se volvía.

Besicos.

by Alex dijo...

¿Que pasaría,si un día no coincide el número de peldaños?.....jajaja...que te has equivocado de casa....está claro,Elbi....jajajaja...que cosas se te pasan por la cabeza.

Me imagino el poco caso que le harían sus padres, si se sentía mas acompañada con los gorilas....aunque, tal vez fuera ese chico y no los gorilas, quien le hacía una agradable compañía..:))

Una tierna y maravillosa historia de amor juvenil...
¿Crees que el "romance" entre adolescentes, sigue siendo así, hermanita?...
¿O, eso tambien ha cambiado?....
Mi sobrina de 12 años, me dice que se envian sms y quedan en el McDonals...jajajaja....
Tambien puede que sea así, porque en Oviedo no tenemos zoologíco.....digo yo.

Lo que nunca cambiará, es el beso en los labios....Ufffff...cuantas sensaciones....cuantos sentimientos....cuantas pasiones....que "gran invento" el beso en los labios.....:))

¿Sabes,Elbi?....me lo he pasado "como los indios" con la orquidea bailarina....es el primer video de animación que hago...
Imaginate el curro que lleva hacerlo....cada movimiento de la flor, es una fotografía....se necesitan miles de fotogramas para hacer tres minutos de animación...y un programa "potente", ademas de mucha paciencia e imaginación....pero, merece la pena....es mi creación, y sobretodo, que ya no me da vueltas en la cabeza....jajajaja
La de veces que he imaginado esa flor bailando en mi cabeza, hasta que terminé por hacer el video.....¡¡su madre!!....jajaja

Mil besos variados, hermana.

hurin dijo...

Dios mio . ¡Cuanta ternura! ¿ ocurrió alguna vez? Un texto plagado de pequeños y preciosos gestos Con los peluches leyendoles un cuento, los escalones, se envaró, agrandó los ojos, los zapatos.........
Y aún así no puede faltar el toque trágico Elbereth. Una niña pequeña que le pregunta a un gorila enjaulado ¿Cuando volveremos a casa?. Y los dos saben la respuesta. Jamas volveremos a casa. Jamás. solo queda la esperanza de soñar, y encontrar un amigo, quizas por horas, que acompañe el camino.Nada más, nada menos.
Hoy soy yo quien se ha puesto triste. Lo siento

¿Ya he dicho que el texto es magnifico?

Aldabra dijo...

fíjate que pensé que a la niña le iba a pasar algo malo... estamos tan acostumbrados a las malas noticias que ya lo daba por sentado, hasta que aparece la sorpresa del niño y el relato se vuelve tierno, sin perder ese toque de misterio personal con el que envuelves a todos tus textos.

bicos,
Aldabra

hoy tienes canción nueva.

guillermo elt dijo...

Que dice Poncho, que un besote para el gorilita de la foto.

Y que a él tb. le encantó tu texto.

Y que besicos para tí tb.

Alas al viento dijo...

Me encanta, tiene fuerza y naturalidad, espontaneidad y eso es genial.

Gracias

Alas

nos dormimos sin hablarnos dijo...

Es curioso, a veces, sentimos empatía por cosas y personas que no tienen nada que ver con nosotros.

Realmente, cada uno pertenece a lo que siente, sin atender a razones...

Un besazo

P.D:Me ha dado mucha envidia el bocadillo de nocilla, hoy compro fijo.

Egroj Sérdna dijo...

estipulando las emociones...excelente.

Isaac González Toribio dijo...

Entrañable relato: a quién no le gustaría vivir un momento así? Tierno, hermoso y escrito con maestría. Bicos

Elbereth dijo...

Hola, Maribel ¡Más vale tarde que nunca! O eso dicen...:)) Perdón por la tardanza.

Pero muy de tarde en tarde encajamos, a veces nunca se produce ese momento. Pero otras sí, otras es pura magia derramándose sobre nosotros.

El recuerdo de esos instantes puede mantenernos en pie durante mucho tiempo.

Muchas gracias, Maribel...:)

Un fuerte abrazo.

Elbereth dijo...

Guillermo :) ¡Sí que son largo! Es cierto, y todos nosotros vamos con prisas, y te prometo que intento abreviar, como en el de hoy. Pero luego los críticos literarios que tengo en casa me regañan, y me dicen que le falta "guión". :))

Gracias por leerlos, Guillermo.

Es raro que yo escriba cosas así. :) Mi mundo suele estar más en penumbra, o a oscuras, que a la luz. Pero hay veces que recibimos un regalo inesperado, que nos alienta a seguir, que nos da fuerzas, y esperanza.

No hay más significado que el que cada uno de nosotros encuentre al leerlo, yo creo que ya has sacado mucho!!!

El gorila...dile a Poncho que el beso y el abrazo se los mando yo. Dile que siento un gran respeto por él, y también tristeza. Por él, por nosotros, los humanos.

Muchas gracias,Guille...y un beso muy grande.

Elbereth dijo...

Alex ¿A que soy un poquito rara? :))) Imaginate que si un día no coincidieran los peldaños podría ser porque un piso ha desaparecido, y con el un tiempo de nuestra vida...o...que no hay portal de salida ni entrada...o...que nuestra memoria empieza a fallarnos...o efectivamente, que nos hemos confundido de casa. ¿Y que hacemos en una casa que no es la nuestra? jajajajjajajajja ¿Viste como soy muy rara?

¿No te pasa que con los animales te encuentras menos sólo que con las personas? Los padres de hoy en día, además, llevan un ritmo frenético, casi insostenible. ¡Y la niña no sabía que se iba a encontrar con el chico! Ella iba en busca de los animales.

¿Has estado alguna vez en un zoo, un día nublado, de casi ninguna visita? Impresiona, y no para bien. Bueno, los días que hay mucha gente también, me parecen crueles.

Sí, creo que el romance ha cambiado. Siempre están las formas en continuo movimiento, lo que supongo que no cambia es el dolor y el placer del amor. :)

El beso como preludio, antesala, promesa del cielo..ahhh el primer beso...ese no se olvida!!!

El vídeo está genial, es todo un trabajo, y ahora que me has explicado un poco más como es, le veo todavía más el mérito.

¿La orquídea no paraba de dar vueltas en tu cabeza? Parece que ha s hecho con el vídeo como yo con mis entradas: escribo y olvido. :)))

Miles de besos hermano. Sé que estoy un poco "out", pero es que estoy en plena lucha contra mis fantasmas, reflejo de los demás.

Pero sigo aquí, como puedo. :)))

Elbereth dijo...

Buena tarde Hurin ¿Que si ocurrió alguna vez? ¡Quién sabe! Quizá en algún universo paralelo, quizá solo una parte de la historia, quizá la más triste, o quizá la más hermosa. :)

Lo de los peluches creo recordar que es cierto, y lo de los escalones también...:))

Es como le he dicho a Guillermo, creo que no soy capaz de escribir tan sólo algo puramente blanco, feliz, inocuo. Es el resultado de la vida sobre mí. Nada más...

Y es que nunca le preguntaría en serio, a un ser humano : ¿cuando volveremos a casa? Pero a un animal sí, un animal entenderá, seguro. Las personas creemos que estamos en casa, quizá por eso sometamos a los demás, al planeta, a tanto abuso irracional.

Perdóname por haberte puesto triste. Pero la vida no es de color de rosa, nuestros esfuerzos por demostrar que sí lo es, evidencian lo contrario.

Uffff que tono más envarado me ha salido. Lo siento...:(((

Yo también me he puesto triste ahora.

Un fuerte abrazo, y mil gracias.

Elbereth dijo...

Hola Aldabra Es normal, eres madre. Con esto no quiero que los hombres se me solivianten...:) Pero las mujeres siempre están alertas a estas cosas.

Gracias, Aldabra...¿cómo fue tu examen de inglés? Dentro de un rato te leo, y veo si nos lo has contado.

Y escucho también tu canción. :)))

Un fuerte abrazo.

Elbereth dijo...

Alas, al viento Hermoso nombre el tuyo. Pues sólo puedo decir que gracias, muchas gracias.

Tus palabras son realmente generosas con el texto...Digamos que me quedaría satisfecha, si al menos tuviera un poquito de alguna de esas cualidades.

Un abrazo. Y muchas gracias.

Elbereth dijo...

Nos dormimos sin hablarnos A veces me pregunto si tengo más en común con un perro callejero, que con un compañero de trabajo, y al instante la respuesta es: ¡por supuesto! :))

Creo que nuestro ADN, no es tan diferente al de los animales. Sólo pequeñas diferencias, que en apariencia nos distancian.

Yo siempre me siento muy lejos de las personas. Me cuesta conectar, es cierto.

¡La nocilla!!! Uhmmmmm,en pan de molde blandito....¡qué rica! ¿la compraste de verdad?

Un fuerte abrazo.

Elbereth dijo...

Egroj Sérdna Pues sólo me queda añadir, que muchas gracias.

Un saludo.

Elbereth dijo...

Isaac Sí, todos queremos tener un momento así. Seguro que lo hemos tenido: un primer amor, pequeño en edad, grande en sentimientos. Un amor que se alimentaba con muy poco, sin exigencias, ni ardides.

Muchas gracias. Un fuerte abrazo.

by Alex dijo...

Te "conozco" un poco hermana....y se muy bien el mérito que tiene luchar practicamente sola, contra todo lo negativo que puede haber en la vida de las personas...
Creo que hay vidas mas faciles y mas comodas que otras....y se que la tuya no es precisamente de las faciles.....por eso tiene mucho mérito, que no te rindas....que no te arrodilles y que no tires la toalla......pero....vete despacio, calculando bien tus fuerzas....nunca llegues al limite, reservate un poco de aliento siempre....¿ok?...
Mucha fuerza, muchos besos, Elbi.