Volver...

16 jun. 2008


Estaba caída en el suelo, desmadejado su cuerpo, apenas con vida, cuando una fuerza ajena a ella la obligó abrir los ojos en contra de su voluntad. Apoyó una mano en el suelo mientras se erguía muy despacio, tambaleante: una torre de marfil a punto de caer.

Una punzada en el abdomen la hizo doblarse sobre sí misma. Posó su mano sobre el dolor, como si así pudiera contenerlo. Y echó a andar.

El corsé de flejes de acero le cortaba la respiración, la pesada falda de damasco negra y su estructura de aros de hierro le impedían andar con soltura. La gorguera alrededor del cuello, era como un manojo de dedos blancos apretando su garganta.

Miró a su alrededor y contempló la ciudad que antaño había sido su hogar. La luz naranja del atardecer caía sobre sus muros de piedra, mostrándole su decrepitud, su ruina. Las calles estaban vacías, las puertas de las casas y los postigos de la ventanas abiertos, golpeados sin piedad por el viento. No se veía un alma viviente.

Alzó la cabeza, y en lo alto de la colina distinguió el majestuoso palacio, con su templete de blancas columnas mirando al mar. Desde allí parecía intacto, una ilusión más.

Una sombra negra pasó veloz detrás de ella, alborotándole el cabello. El dolor se hizo más agudo, y la Dama apretó con más fuerza la herida. Un hilillo de sangre brotó entre sus dedos, y manchó su vestido en su recorrido hasta el suelo. La tierra reseca lo absorbió, como si de agua de lluvia se tratase.

Un cuervo sobrevoló la ciudad por encima de su cabeza, otro se posó cerca de un carromato tirado, y la siguió con la mirada mientras andaba. El más grande se acercó volando, de frente, hacia ella. Al verle, la mujer se quedó quieta, y en el último momento quitó su mano ensangrentada de la herida, y extendió el brazo, ordenándole parar. El animal chilló de rabia, pero retrocedió, y todos los demás levantaron el vuelo para seguirle.

Estuvo a punto de caer, de abandonar el ascenso hasta el palacio, pero distinguió una silueta aguardándola en la entrada, y se obligó a continuar como fuera.

Las majestuosas puertas estaban abiertas de par en par dejando ver el suelo, que era como un inmenso tablero de ajedrez. Brillante, sin mácula, como si la destrucción de la ciudad no le hubiera alcanzado. La mujer se descalzó, y pisó con sus pies desnudos los fríos escaques. La sangre que manaba de su costado manchaba los blancos, se camuflaba en los negros.

El inmenso salón estaba vacío. Podía oír el eco de sus latidos escapando de su pecho, chocando contra las paredes, rebotando contra los espejos rotos, alcanzando la cúpula para descender en picado y volver a su corazón. Al fondo, el trono, acogía una oscura figura.

Llegó a su altura y sus rodillas le fallaron. Se dejó caer, sin fuerzas. Una especie de reverencia.

Un hombre salió de entre las sombras para sostenerla. Otros, dieron varios pasos al frente apareciéndose como espectros, y formaron sendas columnas a los lados del trono.

Rostros serios, macilentos, heridos. Unos tenían cosidos los ojos, otros la boca, otros los oídos.

--Creí que nunca lo conseguirías. Creí que nunca te volveríamos a ver.

--¿Qué pasó con la ciudad? ¿A dónde han ido todos?

--Al estómago de los buitres, allí están todos.

--¿No pudisteis hacer nada por evitarlo?

--Resistimos. ¿Aún te parece poco?

La mujer se acercó a la Dama. Con un gesto imperceptible, mandó apartarse al hombre, la cogió por la cintura, y la ayudó a subir al trono.

--Puedes quitarte la mano de la herida. Ya no sangrará.

La Dama obedeció sin pensárselo, y miró sin asombro como la herida se cerraba.

--¿Qué nos venció, Madre?

--La Ira. El Miedo. La Tristeza. El Rencor.

--¿Qué les pasó a tus caballeros?

--Me pidieron que les mutilara. De esa forma, no pudieron oír las infamias, ni herir con palabras, ni ver la maldad en los rostros y en los espejos.

La Dama miró compasiva a los hombres que la rodeaban.

--¿Y ahora qué?

Los hombres se alejaron hacia los ventanales, y descorrieron los espesos cortinajes que los cubrían. El sol del atardecer bañó tibiamente el salón. El viento trajo consigo el olor de los bosques ancianos, vislumbró el mar a lo lejos, con gaviotas llegando a puerto.

--Ahora, has vuelto al hogar.

15 comentarios:

guillermo elt dijo...

Elbiiiii... qué alegría!!!
Ahora no puedo. Luego te leo y te comento.

Ya te respondí a tus comentarios en mis post.

Besicos y hasta luego.

by Alex dijo...

¿Una silueta aguardándola a la entrada?....¿Sin intención de ayudarla?..
Pues...vaya mierda de caballeros, que no ayudan a una dama herída.

Supongo que cada uno tiene que salvarse de sus propias "heridas", de sus propios defectos...

Es curioso, Elbi....Cuando en tus relatos utilizas personajes poderosos, como esta mujer que cura heridas...es como si no pudiera utilizar ese poder, para salvar a los demás de su propia maldad, de sus propios defectos...

Creo que nadie es perfecto....creo, que todos tenemos defectos...
Entonces, hermana pequeña...
¿Crees que tenemos salvación?...
¿Solo si nos mutilan, podremos salvarnos?.....
Ya sabes que no me gustan las agujas....imaginate, coserme los ojos, la boca, los oidos.....ni "hablar del peluquín", hermanita......jajajaja
Que me den una espada, prefiero pelearme con los cuervos....jajaja

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Hermanita desmemoriada...jajaja...voy a ayudarte un poco...tus comentarios son dos....el nº 4 y el nº 21...ya verás como ahora los recuerdas...

¿Te diste cuenta?...paseando por la playa, haciendo fotos con traje negro de raya diplomática....jajajaja...las gaviotas, me miraban "raro"...:))

Si tubieras alas, serías mas libre....serías mas feliz....podrias pasarte todas las tardes por mis playas y descansar un ratito, para recuperar fuerzas...

Ya queda poco pa las vacaciones..
Mil besos, Elbi.....gracias.

guillermo elt dijo...

Vaya, niña... como siempre tus relatos son... grandes!, dando cabida a cualquier tipo de película que se nos pase por la cabeza... Es tan... tan que te lleva a otros mundos, que puedes imaginar lo imaginable, y sacar miles de conclusiones.

A mí, lo que me ha llamado la atención es el siguiente párrafo:

--Me pidieron que les mutilara. De esa forma, no pudieron oír las infamias, ni herir con palabras, ni ver la maldad en los rostros y en los espejos.

Por lo que representa no entrar en la barbarie cotidiana de la lucha por pisar cabezas. Por lo que representa que, la mejor predrada es la que no se da. Por lo que representa que no hay pelea si uno no quiere. Por lo que representa el estar por encima de muchas cosas, hasta incluso llegar al propio sacrificio por mantener sus principios... No sé, pero todo esto me ha venido al coco... Ya ves.

Por lo demás, podría estar toda la noche analizando el texto, cómo no, por toda la riqueza que guardan... que les das.

Besicos con todos los sentidos descosidos.

Aldabra dijo...

¡¡que gusto leerte, Elbereth!!... ¡¡que gusto, carya, vaya relato!!

tienes ese toque mágico que envuelve cada palabra y hacen de cada uno de tus relatos algo único...

este me ha encantado aunque es muy desconcertante... ¡¡has vuelto al hogar!!... ¡¡menudo hogar!!, claro que con lo que hay fuera...

bufff!!

bicos,
Aldabra

me alegra que hayas vuelto, últimamente te prodigas muy poquito, pero bueno, te espero siempre.

Anónimo dijo...

Tu y Poe ¡menuda pareja!. Tus ambientes góticos son impresionantes,falta, pero veo que será pronto, una de vampiros.

¿Qué serias capaz de escribir sino estuvieras constreñida por este espacio-tipo del blog?

Sobre la coherencia del relato,es posible que deje que desear. Pero Vértigo es una obra maestra y tiene
errores tremendos de guión y Dreyer ( creo que se escribe así),es un maestro del cine y su cine está plagado de "fallos" en los que no incurriria ni un principiante. Y aún así...funcionan.Como tus relatos. Tienes algo, chica. Si señor.

Alas al viento dijo...

Un mundo misterioso y tenebroso o un intento de eliminar la maldad del mundo?

Genial

B

Maribel dijo...

Me gusta la tenacidad de la protagonista, su esfuerzo para volver, a pesar de los obstáculos y las heridas, o tal vez a causa de ellos, al hogar. En la misma medida me gusta la actitud de la silueta que aguarda a la entrada, con la expresión del máximo respeto que es estar siempre ahí por si acaso, sin obligar.

En cuanto a esa herida en el costado, es posible que su curación se deba a la magia, tal vez a que el mejor bálsamo es el afecto o, quien sabe, porque la Dama haya dejado de apretar tanto con la mano las varillas de acero del corsé.

Volver siempre es bueno, que vuelvas tú, mejor :)

Enredada dijo...

Elbi,
mi amiga ángel, mi tía niña.
Hoy paso a decirte que estoy, que siempre estoy. Que aveces no me ven porque me encierro, pero que no te preocupes...
te quiero tanto tanto, realmente no lo imaginás...
mil besos

ButTerfly^kisS dijo...

Tus relatos, para mí, son como vino... no me preocupan ni su precio, ni su categoría..
Si entra suave, si embriaga mis sentidos, si no me deja mal sabor de boca...es perfecto!
Me absorven de tal manera que no he podido evitar llevar mi mano al costado.
Los caballeros me han impactado y me pregunto si serían capaces de sentir el calor de sol en su piel y si les llegarían los salobres olores de la brisa marina....
Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido el tablero de ajedrez... impoluto. El frío me ha llegado al alma.

Disfruto muchísimo con tus relatos, nunca me dejan indiferente.

Besines alados.

Aldabra dijo...

¡¡canción nueva!!

besitos
Aldabra

nos dormimos sin hablarnos dijo...

Caída, pero no derrotada.

Me encanta cuando se encara al cuervo para decirle que decide no morir, que esto aún no se ha acabado.

El palacio que continua como si nada, aunque todo ya sea diferente.

Resistir a la ira, al miedo, a la tristeza y al rencor, hay batallas que nunca se ganan, pero salir vivos, lo suficiente como para poder dejar paso al sol.

Pura vida...

Me gustó mucho, como siempre.

Celestino Simón dijo...

Ah... volver, sí... con la frente marchita... XD

lamaladelapelicula dijo...

A mí también me conmueve el protagonista, tiene esa llama siempre encendida. Y que tanto oxígeno nos cuesta.

Y también hablo sobre tu ambiente de luces y sombras, de sombreros y gabardinas, de cigarros encendidos y bares en los que se puede hablar.

genia

guillermo elt dijo...

A ver!: Donde está Elbi?!... jejejeje... Ya, ya... cuando quieras, puedas o tengas tiempo... Vaaale.
Besicos.

Yopopolin dijo...

he llegado a tu blog saltando de uno a otro y otro... y ha sido una grata sorpresa... tienes una sensibilidad especial... me gusta! espero que vuelvas pronto a escribir.

P.D. La foto de esta entrada es el palacio episcopal de Astorga(Leon), de Gaudi... Gran obra arquitectonica donde las haya! Es que soy de Leon, y ver estas cosas me llega... xD.

bs