Oxido en el alma

25 ene. 2009


Aquella mañana llovía. La lluvia en la ciudad es gris, en la cima de una montaña no, en el mar tampoco. Quizá dentro de una casa, al lado de una chimenea es azulada, o tras una ventana verdosa; pero afuera, en ese vasto territorio de cemento y acero, ahí, la lluvia es óxido para el alma.

Pero aquel día tenía que salir. No podía demorar más lo que tenía que hacer, era inevitable.

Me pertreché con botas de agua, anorak para lluvia, y paraguas. No me gustan los paraguas, principalmente porque cada vez que los llevo no llueve y, segundo, porque siempre los pierdo, olvidados en alguna estación de tren o suburbano.

Debajo del brazo, cuidadosamente envuelto llevaba el objeto. Lo había rodeado de capas de bolsas de plástico del supermercado, y aunque no me había parecido muy conveniente, no había encontrado otra solución mejor.

Pesaba. Eso me sorprendió, y tuve la sensación de que ese peso que sostenía bajo el brazo se extendía hasta alcanzar mi pecho, ahogándome.

Monté en el autobús con cuidado, busqué un asiento de ventanilla para protegerlo mejor y evitar las bruscas sacudidas.

Una vez sentado, abracé el objeto con mis manos, y reposé la cabeza en la ventanilla. Parecía que tanta lluvia iba a ablandar el cristal, a convertirlo en tela y provocar que se pegase a mi rostro, como un sudario.

Nadie se sentó a mi lado y di gracias por eso.

Intenté imaginar que diría mi padre. Si lo vería mal o bien, si me recriminaría por lo que estaba a punto de hacer, o se encogería de hombros, haciendo uno de sus gestos: ¡a quien le importa lo que digan!

Sólo sé que aquella mañana, al levantarme, había decidido que no podía dejar pasar aquello por más tiempo. Es verdad que no me había enfrentado a mi madre, sino que había entrado furtivamente en la casa y había salido de puntillas. Pero lo había hecho, y para mí eso es lo que contaba. Esperaba que para mi padre también.

Mi padre me había decepcionado, yo había decepcionado a mi padre. O al revés, no sé quien fue el primero en sentirse abandonado. El resultado fue el mismo: la distancia.

Ahora, intentaba con aquel gesto recuperar a mi padre, tranquilizar mi conciencia, ponerme al día por si "mis días" se acababan antes de lo previsto.

Creo que en algún momento del viaje lloré. Alguna canción melancólica y retro sonó en la radio, y no pude contenerme. Como no llevaba pañuelos me soné con la manga del abrigo. Debió resultar desagradable para la señora que viajaba un asiento más atrás, eso creo.

Luego me quedé dormido y soñé que soltaba el objeto, que se caía y rompía en mil trozitos. Me veía a mi mismo arrodillado en el suelo, juntando todas esas pequeñas piezas sobre mi regazo, sin posibilidad de reconstruirlo.

Y desperté bruscamente, abriendo mucho la boca en busca de una bocanada de aire. Ahogué un sollozo. Tuve conciencia de que varias cabezas se giraron para mirarme, pero las ignoré.

Cuando llegó la hora de bajarme apenas quedaban viajeros en el autocar. Mi parada estaba en medio de la nada: un puerto, un monte pelado, y un viento agitado.

Crucé la carretera, y caminé por la pradera en dirección a la atalaya. Llegué sin aliento, me senté por unos minutos y contemplé los dominios de la Sierra Negra, extendiéndose a mis pies.

Desenvolví el objeto, lo abrí cuidadosamente, y metí mis dedos hasta el fondo. El primer puñado llenó mi mano, me lo llevé a la nariz, pero no olía. Solté las cenizas con cuidado, para que no se volvieran contra mí.

Así, de puñado en puñado, mi padre viajó desde la casa de mi madre hasta su monte preferido.

Me reencontré con él, sabiendo que aquello no era un adiós, porque ya había descubierto que los muertos no desaparecen de nuestras vidas. Por el contrario, se asientan en ellas, silenciosos y expectantes.

Le dí las gracias. Le pedí perdón.

17 comentarios:

guillermo elt dijo...

Hoooola, hola, hola-holaaa!!!

Qué alegría, hija!!! :))

Que paso más tarde, que me gusta leerte con trankilidad, vale?

Besicos muchos.

SOY PRIMEEEEEE... jajajajaja

Aldabra dijo...

No sé qué decirte, Elbereth. Si es cierto, cuanto lo siento y si no es real, que duro haber pensado todo eso.
Todos nos defraudamos, ¡cuanto te comprendo!, más duele si hablamos de padres e hijos y de hijos a padres.
¡Que duro tener que buscar esa reconciliación cuando la otra persona sólo es cenizas pero aún así no es tarde! Seguro que tu padre sabía cuanto lo querías. Hay cosas que se saben y que no hace falta decirlas porque a veces no encontramos las palabras y antes de enredar más la madeja es mejor callar y que la vida siga su curso.
Sé qué estás sufriendo Elbereth. Mucho ánimo y muchos besos.

Aldabra dijo...

Se me olvidó decirte que presiento que ese texto es muy real por eso me ha dolido tanto imaginarlo.

guillermo elt dijo...

Bien... Qué me gusta a mí adivinar de qué va la cosa, por medio del relato... Síííí... que me he dicho... "éste lleva las cenizas de su padre"... y bingo!

Y qué me gusta leerte en el claroscuro de tus pincelados literarias.

Sea una historia recreada en tu experiencia, sea verdaderamente real, el reencuetro con los muertos que nos llegan al alma es siempre lleno de emoción... Emoción por los buenos recuerdos. Emoción por los pesares. Emoción por lo que pudo haber sido y no fue. Emoción por concluir, de una u otra forma, con nuestra intranquilidad y lograr la paz porque... ellos, supongo que la tienen allá donde estén. Lo importante es que "los muertos entierren a los muertos" y nosotros, aquí, en vida, consigamos la paz con nosotros mismos y no nos dejemos engañar, porque el engaño lo único que consigue es apartarnos del cariño y del amor de los que nos rodean, y ellos, no tienen la culpa, porque somos nosotros los que vivimos en función de los demás, no los demás a nuestra sombra.

Son formas de ver la vida. Si me miro a mí, no puedo ver al otro. Y mi vida son los demás. Si no, me encierro en mi casita y bajo las persianas, y eso, eso... no puede ser... Eso es engañar a mi vida y joder a los demás... claro, sin querer, pero como nos quieren, pues los demás tb. sufren con nosotros.

Elbi... joder!, joderrrr!!!... quesque ya se me había olvidado el rollo macabeo que tengo... joder! (otra vez)

Besicos y que me alegro un montón de leerte.

guillermo elt dijo...

Vaya, como Aldi... en 2o comentarios... jejeje.

Pues que se me olvidó decir que, tal vez a lo mejor la sangre no llega tanto al rio, como yo me he enrollado... supongo.

Más besicos.

guillermo elt dijo...

Elbi... no te oxides, please.

Besicos antioxido.

Neverknowsbest dijo...

Mira, me has dicho que no te gustan las palabras de halago, así que voy a ser lo más somero posible...

Elbereth, no es justo, te llevas un montón de tiempo sin escribir y cuando llegas no haces sino erizarme todos los pelos de la nuca. Eres tan buena escribiendo. Me siento tan cómodo leyéndote, y es que parece que hubiera estado sentado yo al lado.

Magnífico, fantástico... y si no te gustan los halagos...

lo siento :)

Espero que no estuviera basado en hechos reales, y si lo está, pues te doy un beso cálido en tu frente lluviosa.

Un abrazo.

Pedro Chincoa dijo...

una molécula de oxígeno para la reconciliación de los que se van y siempre vuelven. letras precisas y sinceras.

guillermo elt dijo...

Repito... "que no te oxiiiidesssss".. vale, bonica???

besicos.

amor y libertad dijo...

me he identificado contigo en el episodio de la manga, esta primavera incipiente es terrible, no perdona a los que no llevamos kleenex

ESCRIBIENTE dijo...

Elbereth querida¡¡¡

¡Qué texto más maravilloso¡ Tus palabras son tan terapeúticas para mí.

Siento que me sueltan nudos de crispación y me dejan una calma que me invita a llorar no sé de qué....¿de belleza? ¿de sencillez? ¿de ternura?

Decepción, sentirse abandonado, distancia, reencuentro....Me ha llegado muy dentro...

¡Qué regalo reencontrarte¡ Besos...

Anónimo dijo...

Le pedí perdón.
Y el perdón le fué concedido. ¿Cómo no iba a ser así? Errar es humano, perdonar...es más humano todavía.Queremos lo mejor para aquellos que queremos. ¿Pero que es lo mejor?. ¿Quien lo sabe? y así y todo tenemos que querer, y querer lo mejor, equivocándonos, haciendo sufrir, sufriendo,padres, hijos y demás hermanos del planeta.
La oscuridad no existe. Solo es falta de luz,la luz sí existe y por tanto el perdón.

Un hermoso homenaje

Dersu

Hipolitta dijo...

Son los convenios del amor intenso entre padres e hijos.

Bellísima historia. Me toca singularmente, porque viajé cientos de kilómetros con las cenizas de mi padre sobre mi falda.

El padre del protagonista del cuento, sabía lo muy unido que estaba a su hijo.

Mónica Pérez dijo...

Hola,

perdón por poner esto aquí, puede borrarlo una vez leído.

Solo quería que supiera de la existencia del directorio de blogs directorio-de-blogs.net, donde usted puede dar a conocer su blog totalmente gratis.

Saludos,
Mónica

Brio-Lence dijo...

Dios mio.
Me llego.
La mezcla casi perfecta entre la esperanza de un final animado y el deseo del llanto entrecortado al ver el punto final.
=)

Brio-Lence dijo...

Seria enriquecedor para mi que pasaras por mis escritos y dejaras alguna honesta opinion.
Saludos

Elbereth dijo...

Hola a todos y perdón Sé que estoy muy lejos durante todos estos días. Quería dar las gracias,especialmente a Aldabra y Guillermo. Me han demostrado y me demuestran que están hechos de una madera diferente al resto. Es una suerte que existan personas como ellos. GRACIAS A LOS DOS.

Y por supuesto agradecer a todos aquellos que han tenido la amabilidad de leerme y dejar unas palabras tan amables y dulces: Neverknowsbest, Pedro Chincoa , Amor y libertad, Escribiente, Anónimo, Hipollita, Mònica Pérez, Brio-Lence.

Hay etapas en las que todo parece hacerse cuesta arriba, con un sol de justicia y la botella de agua vacía. Estoy segura que todos más o menos sabéis de lo que hablo.

Por eso, quiero pedir disculpas por no dejar comentarios en vuestros blogs. No me siento fuerzas. Cuando lo he hecho, ha sido de forma puntual,y porque --como siempre en mi caso-- lo creía correcto.

Eso no significa que no siga pasándome por vuestras casas y leyéndoos. Soy como el pequeño fantasma Casper... :))))

Gracias de nuevo a todos.

Aldabra, Guillermo: un beso muy fuerte. Hasta pronto!!!