¿Quién anda ahí? 2041- VI parte

27 sept. 2009




Muro de Adriano


Arsen está rodeado por varios círculos humanos. Delante del fuego, los niños, sentados en el suelo con las piernas cruzadas y los ojos fijos en él. Detrás sus madres, con los más pequeños en brazos, la mirada pendiente en los mayores, reclamando su silencio. Más allá los hombres, perdidos entre las sombras, fumando cabizbajos, somnolientos.

Al principio sólo eran unos pocos, y las historias eran inocentes cuentos. Con el tiempo se convirtió en el vehículo que mantenía vivo el pasado, su historia. Quizá deberían haber mandado a los niños a la cama, quizá; pero hubo un acuerdo tácito y silencioso de que ese pudor no tenía cabida en el mundo que les había tocado vivir.

Arsen abre un viejo libro, encuadernado en piel, de páginas amarillentas. Nadie sabe que está escrito en él. Mejor así. Si descubrieran que las páginas están en blanco quizá el ritual nocturno perdería su magia.

Arsen carraspea y comienza su relato...

La sangre sobre la nieve es más roja. Y la de una niña de quince años aún más. O eso pensaba el inspector Zacarías Villanueva, a punto de jubilarse y con un asesinato entre las manos la noche más fría del invierno.

Cuando le despertaron, en medio de la madrugada, estuvo a punto de decir que estaba resfriado, pero pudo más su absurdo sentido del deber.

Se tiró de la cama, encendió un cigarrillo y salió en pantuflas a la calle. Cuando quiso darse cuenta era demasiado tarde. Ahora soportaba estoico las burlas del forense y el juez. Hasta le había parecido ver un dedo acusador de un vecino congregado alrededor del cordón policial. Si por Villanueva fuera no habría series de policías en la televisión.

Se encogió de hombros y pensó: ¡Y qué más da! Quince días y podré ir descalzo si quiero. Suspiró, tiró el cigarrillo y apunto estuvo de aplastarlo con la zapatilla.


Sede del Klaan

De Lothian entra despacio en la habitación de su hijo. Lleva entre las manos un viejo libro, encuadernado en piel, de páginas amarillentas. Se acerca a la cabecera y escucha el sonido de su respiración. En ese momento el chico abre los ojos y le sonríe. El maestro asesino del Klaan retira el pelo de la frente de su hijo y se sienta a su lado. Padece una enfermedad congénita. Está inmovilizado en la cama desde que nació. De Lothian inventa historias para él. No sabe de donde le viene la inspiración, pero cada noche abre ese libro en blanco y comienza a relatarle en voz alta las historias que recuerda del pasado. Durante quince años no ha faltado una noche a su cita.


Al agacharse junto al cadáver, oyó como sus rodillas crujían. Soltó por lo bajines una maldición. Se puso los guantes y, con delicadeza, apartó el cabello de la cara de la muchacha.

Nunca pensaba en sus nombres. Inspeccionó la ropa, las heridas defensivas en las manos, el rimel corrido por las lágrimas. Le preguntó al forense por la hora de la muerte.

Descubrió un tatuaje bajo la cadera. "Estoy viejo", pensó. La idea de que un hada risueña y angelical anduviera cerca de la ingle de la adolescente le pareció perturbadora.

Luego se apartó de la escena del crimen y miró alrededor. ¿Cuánto tardarían en localizar a los padres? Fue a sentarse al coche y dejó la puerta abierta, alguien le trajo un café.

¿Que habría sido esta vez? ¿Una pelea de novios?, ¿un intento de violación, ¿un atraco? La vida y la muerte en manos de un malabarista ciego. Arriba, abajo, suspendidas en el espacio al mismo tiempo.


Muro de Adriano

Las madres han mandado a los niños a la cama. Los que quedan son huérfanos. Arsen levanta la cabeza y mira hacia las estrellas. Tiene la sensación de estar siendo observado. Como si él mismo formara parte de un libro, y un ávido lector permaneciera asomado a las páginas de su vida.

Un agente le trajo a un vagabundo que merodeaba por los alrededores.

--¡A ver, tú! ¿Qué me puedes decir? ¿Viste algo que nos ayude?

--¡Pero jefe! ¡Si usted tampoco tiene zapatos! ¡Jodía anda la cosa cuando a los maderos no les da el sueldo ni pá ir calzaos!

Villanueva suspiró e hizo como que no veía las risitas de su compañero.

Del interrogatorio no sacó nada en claro. Sin embargo, estaba convencido que de esa noche se llevaría un resfriado de los que dan para una semana en cama. Se le pasó la idea por la cabeza de que uno de sus juanetes se hubiera congelado por la helada.

El sol comenzó a apuntar maneras al amanecer. A la luz del día la nieve sangraba.

Oyó el chirrido de una frenada y supo lo que se avecinaba. Una mujer y un hombre se acercaron, escoltados por dos policías. Al llegar a su altura se detuvieron. Uno de los agentes hizo un gesto imperceptible con la cabeza a Zacarías.

--Buenos días, señora, señor. No queremos que se alarmen. Sólo necesitamos de ustedes una identificación rutinaria. Dejó pasar unos segundos. ¿Su hija, por un casual, lleva tatuada un hada en la cadera?

La mujer cerró los ojos y los apretó con fuerza. El hombre la atrajo hacía si y rodeó sus hombros. Asintió.

Zacarías Villanueva miró al suelo. Aquella mujer iba en zapatillas.


Sede del Klaan

De Lothian cierra el libro, apaga la luz y permanece en silencio junto a su hijo. Mira las estrellas y, por un momento, tiene la sensación de que puede dejar de ser De Lothian: la Bestia del Klaan, y convertirse en un hombre cualquiera. No sabe como le haría sentir algo así. Mira fijamente hacia la noche, como si pudiera pedirle cuentas a alguien que estuviera mirándole desde el Otro Lado.


La Tierra, antes del 2041

Zacarías Villanueva llega a casa y se quita las zapatillas húmedas. Se sienta ante su escritorio, abre el viejo libro de cuero y páginas amarillentas y comienza a escribir en él con una pluma mojada en zumo de limón.

12 comentarios:

guillermo elt dijo...

Pensabas que me había olvidado de tí... No, niña, no.

Tal vez, aquellas hojas blancas se leían al trasluz de una vela???

Besicos. ;)

guillermo elt dijo...

Cierto, cierto... amarillentas... (lapsus)... jeje

Besicos, de nuevo.

Anónimo dijo...

Engancha, engancha mucho. Puf

Dersu

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
jordim dijo...

mm, volveré a leer por aquí con más calma..

jordim dijo...

mm engancha, sigue ecsribiendo, apuntas bien..

guillermo elt dijo...

Feliz Navidad!!!

Espero, sinceramente, que tú lo sabes, que estés bien.

Te mando un montón de Besicos Navideños.

Aldabra dijo...

Te deseo todo lo mejor en este 2010que está recién empezando.
biquiños,

Elbereth dijo...

Hola Guillermo y Feliz Año... aunque muy muy atrasado... ahora mismo me pasaré para verte y leerte... ha sido mucho tiempo... Gracias por no olvidarnos. Un fuerte abrazo!!

Elbereth dijo...

Dersu!! Feliz Año también... aunque si me descuido os felicito el año que viene ;). Hoy me he quedado sorprendida al ver lo poco que he escrito durante el año pasado.

Entre el trabajo y Ari no queda tiempo para mucho, cuesta centrarse.


Espero que estés bien, gracias por estar ahí y un beso muy fuerte.

Elbereth dijo...

Pues... Jordim... tengo que leerte... así que me pasaré por tu blog.. y muchas gracias por el comentario.

Elbereth dijo...

Hola Aldabra... Feliz año también para ti, esperemos que sea un poco mejor que el que ha pasado... con el tiempo los años se me van juntando todos en uno... creo que es porque uno se va haciendo "viejuno" ;) Un fuerte abrazo, hasta pronto